Roedores de cultura

Doble cara: relatos de humor y horror

Luis Carreño presenta el libro de relatos Doble cara (Libros Canto y Cuento) en la Fundación Caballero Bonald. Ricardo Rodríguez fue el encargado de introducir al escritor. El acto contó con la actuación del cantante y compositor Ángel Expósito

Luis Carreño nos hizo reír con la histriónica lectura de sus relatos y el acompañamiento musical de Ángel Expósito. Bastaría esta primera frase para reflejar lo que ocurrió en la presentación del pasado lunes. Porque si dedicarse a escribir ya tiene mucho mérito, hacerlo con eficacia en el terreno del humor tiene mucho más, subrayó Ricardo Rodríguez en la introducción. Luis Carreño nació en Ceuta “en el siglo pasado”. Estudió Magisterio y, posteriormente, Pedagogía. Ha sido primero maestro y luego profesor de Lengua y Literatura en el IES José Manuel Caballero Bonald. Gracias a su formación y a su pasión por la lectura, cuando Luis Carreño comenzó a escribir, “ya venía leído, que es como hay que llegar a la literatura”, dijo Ricardo. “Por eso es un autor con las ideas bastante claras sobre la literatura que hace”. Lo conoció en los talleres de escritura de José Mateos. Desde entonces, Luis se ha presentado a varios premios literarios. Y ha obtenido algunos galardones, como el II Certamen de Cuentos Interculturales Ciudad de Melilla o el XXVI Concurso “Cuentos de la Granja” de La Granja de San Ildefonso. En 2014 publicó Hércules en Tartessos, una novela de humor en la que desmitifica al conocido héroe griego. El libro tiene un enfoque pedagógico y lúdico, con actividades y apéndices, pensando en lectores jóvenes.

Luis Carreño en la Fundación Caballero Bonald. FOTO: MANU GARCÍA.

Según Ricardo, Doble Cara contiene relatos “que nos sitúan en esa línea tan fina que separa el humor del horror”. En principio, Luis quería publicar un libro solo de relatos de humor. Pero un día le pidió a un amigo que leyera dos de ellos. Y el amigo se sorprendió, porque eran muy diferentes, en cuanto al tono y el contenido. Ahí surgió la idea del libro: completar un conjunto de relatos, unos de humor y otros de horror. Si abrimos el libro por un lado, nos encontramos con relatos de humor, en los que Luis utiliza todos los recursos del género: la sátira, el chiste, la parodia, la exageración, la ironía… Y si abrimos el libro por el otro lado, “nos adentramos en un territorio mucho más inquietante y siniestro”. En cuanto al estilo, Ricardo resaltó la utilización de diferentes perspectivos y la aparición del propio narrador en la historia. “Una de las claves de este libro está en la capacidad de espera, en no tener prisa en publicarlo, en que los cuentos hayan ido madurando poco a poco, ya que la literatura necesita ese proceso lento… Y el resultado está a la vista.” Escribir tanto de humor como de horror es difícil. Sin embargo, el humor es especialmente complicado, señaló Ricardo, un género que en Jerez practican autores como Evaristo Montaño y Fernando Taboada.

Luis Carreño ensalzó la labor de la Fundación Caballero Bonald en su afán por divulgar la obra de autores consagrados y noveles. Y recordó su participación en los primeros talleres de José Mateos, al que agradeció sus enseñanzas, su trabajo de editor y su amistad. También mencionó a sus compañeros de taller, con los que aprendió mucho y compartió sus escritos. Luis nos fue leyendo y comentando fragmentos de varios relatos del libro. El primer relato, precisamente, “El hombre empeñado”, habla de un señor muy tozudo, muy pesado, que no para hasta conseguir lo que se propone. Terco y obstinado, después de lograr ser profesor de instituto, se apunta a un taller de escritura donde escribe y escribe, y espera el veredicto del poeta y maestro… Hay relatos divertidos, surrealistas desde el principio, como “Pie rebelde”. Hay otros que empiezan rezumando felicidad y terminan complicándose e inquietándonos. Alguno de los cuentos le ha dado mucho trabajo… En uno policíaco se propuso jugar con las perspectivas de los personajes,  pero le costó encontrar al que iba a contar la historia. Tampoco faltan serias reflexiones sobre el amor o descripciones de la fauna futbolística.

La música de Ángel Expósito, que acompañó la presentación. FOTO: MANU GARCÍA.

Entre fragmento y fragmento, sonó la música de Ángel Expósito, El vecino del Bajo-D, un amigo con el que Luis colaboraba en las letras de sus composiciones cuando eran jóvenes. Recientemente le volvió a pedir esa colaboración y no pudo negarse. Así han surgido unas cuantas canciones, todas ellas llenas de ironía crítica y humor: la de un jubilado vengador que está harto de soportar a tanto farsante… y te vigila, la del perplejo que tiene ganas de hacerse filántropo y que no sabe por qué se ha levantado así, la del mulato que no encaja en ningún sitio, porque ni soy carbón ni soy tiza, soy una cosa mestiza…

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