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Días del futuro pasado

En 1984, el director de cine Ángel Llorente estrenaría la comedia Dos mejor que uno. La película coparía los cines patrios con un reparto inmejorable encabezado por el aventajado José Sacristán y el inigualable Antonio Resines. 

En 1984, el director de cine Ángel Llorente estrenaría la comedia Dos mejor que uno. La película coparía los cines patrios con un reparto inmejorable (a destacar un jovencísimo Jorge Sanz, el siempre simpatiquísimo Agustín González y, cómo no, la inolvidable interpretación de Carmen Elías) encabezado por el aventajado José Sacristán y el inigualable Antonio Resines. Basada en el relato El señor del huerto del escritor y guionista vasco Jesús Luis Olaizola, el largometraje nos presenta la historia de amistad a lo largo del tiempo de dos amigos de toda la vida en mitad de un tiempo convulso. Por avatares circunstanciales (y agárrense porque vienen curvas y sustantivos determinados e indeterminados) con ayuda de los vecinos, acaban plantando en la zona más cara de Madrid un huerto en un solar en litigio con un banco. A este oxímoron conceptual (fruto de la especulación urbanística y la realidad materialista) se le añadirán tintes de sainete. Con su aliño pertinente, el mensaje de la película no deja de ser moralizante.

Y, sin embargo, ésta carecería de valor si la codificáramos como un film político o de denuncia social. Es mucho más. Lo que le conmueve al espectador son las interpretaciones mayúsculas, los valores humanísticos de sus entrecomillados, la emoción y la veracidad que transmiten. Al fin y al cabo, Ángel Llorente y Jesús Luis Olaizola retratan la amistad entre dos hombres enamorados de la misma mujer, Silvia. Dos hombres que, ya en la vida adulta y lejos del balón que les unió en su más tierna infancia, deciden seguir apostando por su amistad con o sin huerto en medio del hormigón.

En 2003, Joaquín Navarro Estevan publicaría 25 años sin Constitución (Editorial Foca). En su último libro, el magistrado y político almeriense venía a desacreditar la Carta Magna. Para Navarro Estevan ésta era una falacia. Esto es: no existía mito fundacional alguno para la democracia nacida de la Transición. A la sazón, Joaquín Navarro Estevan vería su mensaje desabrido y desprolijo para los grandes medios de comunicación. Es decir, salvo en ciertos círculos de la intelectualidad universitaria, 25 años sin Constitución sería un mensaje en una botella que dio a orillarse en cualquier isla. O no.

En 2011, Antonio García-Trevijano publicaría, en Tictac ediciones, Libertad constituyente. Este libro de carácter divulgativo resume la teoría de acción política de su autor. En contadas ocasiones una obra de pensamiento político es tan oportuna, tan hija de su tiempo.  Por entonces, el gallinero patrio volvía a regurgitar. Los corrales programaban más tragicomedias que farsas.  Actualmente, el autor de Teoría pura de la república (El Buey Mudo) lidera el Movimiento Ciudadano por la República Constitucional. A sus 89 años, el repúblico granadino sigue siendo el guardián de los desiertos, la voz firme que clama, la inteligencia preclara que alumbra a sus seguidores.

El 22 de diciembre de 2002, a la edad de 50 años, fallecía Joe Strummer en el condado de Somerset, suroeste de Inglaterra. En 2013, la ciudad de Granada pondría su nombre a una plaza del barrio del Realejo. Lejos, muy lejos, quedaron su trabajo en el que sería su último intento de álbum (Streetcore) con The Mescaleros y, cómo no, la década inmortal liderando The Clash. Ya no era tan joven como para saberlo todo.

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