Sociedad

Detienen a los dos conductores de la patera que naufragó en Barbate y acabó con la vida de ocho personas

Una vez que pagaron el viaje para cruzar el Estrecho, el piloto les obligó a subir en un solo bote aun sabiendo la existencia del exceso de aforo

Agentes de la Policía Nacional han detenido en Algeciras a dos jóvenes marroquíes de 32 y 21 años, como presuntos autores de ocho homicidios y de un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.

La Guardia Civil halló en la mañana del pasado jueves un nuevo cuerpo sin vida en una de las playas de Los Caños de Meca —en la playa conocida como el mejicano, bajo el restaurante El Caña—, en el término municipal de Barbate (Cádiz). Se trata del octavo cuerpo que aparece desde que el pasado lunes zozobró una patera en la zona, según han indicado fuentes de la Guardia Civil.

La embarcación sufrió un choque y posterior vuelco frente a una de las playas de Los Caños de Meca, concretamente en la zona conocida como la laja frente a la jaima, a unos 100 metros de la orilla. En principio, según los testimonios de los supervivientes, podían viajar en la patera entre 40 y 44 personas, de los que el mismo lunes en tierra fueron localizados 22.

Hasta el momento continúan desaparecidas 12 personas de las 40 que viajaban hacinadas en la embarcación. Una vez que pagaron el viaje para cruzar el Estrecho, el piloto les obligó a subir en un solo bote aun sabiendo la existencia del exceso de aforo.

La investigación comenzó cuando el pasado día 5 de noviembre una embarcación rígida de motor llegó hasta las inmediaciones de la playa de Los Caños de Meca llevando en su interior 40 migrantes de origen marroquí. En su aproximación a la costa, a unos 150 metros de la orilla, colisionó contra una roca lo que provocó que se abriese una vía de agua que la hizo naufragar. En la orilla fueron interceptados por las autoridades 22 varones marroquíes, 11 de ellos menores de edad. Todos ellos fueron trasladados hasta la comisaría de Algeciras, al objeto de realizar los trámites correspondientes establecidos en virtud a la legislación en materia de extranjería.

1.500 euros, el precio del cruce del Estrecho

Tras realizar las primeras pesquisas, los agentes iniciaron una investigación tendente a determinar las circunstancias de la travesía y el naufragio. A pesar de la resistencia inicial de los migrantes a colaborar, los agentes identificaron al piloto principal y al organizador del viaje en Marruecos, que además ejercía las funciones de segundo piloto.

Los testigos coincidieron en manifestar que pagaron 1.500 euros por el cruce del Estrecho y que el piloto les obligó, una vez recibido el pago de cada uno de ellos, a subir en una sola embarcación aún siendo consciente del exceso de aforo que ello suponía. Ante la inexistencia de espacio, se vieron obligados a sentarse unos encima de otros e ir turnándose entre ellos. Pese a que cuando partieron las condiciones climatológicas eran buenas, a mitad de trayecto el estado de la mar empeoró y a consecuencia del fuerte oleaje tuvieron que achicar constantemente el agua que entraba.

Los agentes pudieron determinar que solo la mitad del pasaje llevaba chaleco salvavidas y muchos de ellos no sabían nadar. Los testigos afirman que estuvieron más de 25 horas en alta mar en condiciones de hacinamiento y que, debido al empeoramiento de las condiciones climatológicas, temieron por su vida en muchos momentos de la travesía. Los arrestados tras ser puestos a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia en Barbate, han ingresado en prisión por orden judicial.

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