Economía

Del enoturismo a la venta online: las nuevas estrategias de las bodegas andaluzas en el siglo XXI

Algunas son centenarias y otras dan sus primeros pasos, pero la gran mayoría de las empresas vinícolas de Andalucía han ampliado sus estrategias para seguir en la brecha en un mercado universal y competitivo

España, tierra de vinos, tiene en Andalucía uno de sus máximos exponentes en este sentido. Desde una punta a otra de la comunidad, pero sobre todo en las provincias de Cádiz, Málaga y Córdoba, son muchas las empresas que se dedican a producir y comercializar sus caldos por todo el mundo. Buena parte de ellas son de ámbito familiar y cuentan con bodegas centenarias que han necesitado adaptarse a los nuevos tiempos para seguir siendo competitivas en un mercado tan amplio y universal como es el enológico.

Y es que, tener el mejor producto no significa ser el mejor si eso no viene aparejado a cambios, a una importante comunicación institucional y a una modernización. Uno de los ejemplos más claros puede encontrarse en González Byass, una de las bodegas más conocidas en el ámbito no solo andaluz, sino nacional. La familia González-Gordon, la del popular Tío Pepe, vio antes que nadie el potencial que tenían sus bodegas jerezanas en el plano turístico. Tras remodelar buena parte de sus instalaciones y crear otras dependencias enfocadas a la recepción de visitantes, se ha convertido en la más visitada de Europa. No contento con ello, González Byass sigue modernizándose y ya trabaja en la rehabilitación de un edificio anexo a sus instalaciones para convertirlo en el primer Sherry Hotel del mundo.

Otra bodega mundialmente conocida es Osborne, que ha sabido explotar como ninguna su marca, la del toro, haciéndola no solo suya, sino de todo un país. El toro de Osborne puede verse en carteles publicitarios, en banderas, en camisetas, en tazas y en un sinfín de productos, hasta el punto de que casi se podría decir que la bodega portuense es más conocida por su emblema que por sus vinos.

Pero sin duda, y como ha ocurrido en otros sectores, la venta online ha sido uno de los pilares fundamentales en esta evolución. Cualquier buen amante del vino puede adquirir un jerez, un montilla o un Málaga Virgen en cualquier parte del mundo. En este sentido, muchas pequeñas bodegas, sabedoras de que no pueden competir con las grandes multinacionales, han visto en internet un filón para poder vender sus productos, —elaborados normalmente con técnicas tradicionales que a su vez le imprimen un sabor único—. Para ello ya cuentan hasta con dominios como este que relacionan su web con el mundo del vino, sin contar con las múltiples herramientas para crear, de una manera sencilla e intuitiva, sus propias páginas web.

Así, algunas de estas pequeñas bodegas no solo han visto cómo internet es una manera útil de poner en el mercado sus caldos sin necesidad de contar con grandes distribuidores o grandes supermercados. Esta herramienta también les ha servido para darse a conocer en revistas especializadas, que a la postre son el mejor canal de comunicación y la mejor manera de darse a conocer entre aquellos sibaritas que buscan pequeñas joyas enológicas desconocidas para el gran público.

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