Bancos de niebla

Del amor

Con el aluvión de publicaciones con que nos bombardean las editoriales mes a mes se hace cada vez más difícil dejar de lado algunas lecturas que vamos postergando indefinidamente hasta encontrar ese momento que nunca parece llegar. Son muy pocos los autores que sortean esa necesaria criba y te obligan a leerlos en cuanto aparcan de nuevo en los estantes de novedades de las librerías. Y uno de ellos es Isaac Rosa, de quien creo haber leído hasta la fecha toda su obra, al menos de ficción; para mí, familia aparte, uno de los narradores de las nuevas hornadas –hablo de los nacidos entre los 60 y los 80- más interesantes del panorama nacional junto a Sergio del Molino, Sara Mesa, Daniel Ruiz García, Antonio Orejudo, Marta Sanz o Jon Bilbao.

Rosa ha probado espacios narrativos muy diferentes: la guerra civil y la memoria, el sexo, el mundo laboral con reminiscencias orwellianas, la represión franquista o el acoso escolar. Ahora se atreve con una historia de amor. Pero como no podía ser otro modo, con su peculiar estilo de párrafos largos que parecen no acabar nunca y dejan sin resuello a sus personajes, y apostando también por una estructura original: contar la historia de una relación de pareja desde su final –la ruptura— hasta el principio –el enamoramiento—. De ahí la inversión de palabras que apunta el título. 

Los dos protagonistas absolutos de la obra –flanqueados por apariciones puntuales de ex parejas, amantes, hijos, familiares y amigos— han llegado a un punto sin retorno y Rosa nos deja entrar en su universo para desgranar cómo han llegado a él. Ambos se pelean, se insultan, se ocultan información, defienden sus argumentos encontrados, se engañan mutuamente, se esconden en el silencio, pero también se escriben cartas apasionadas, se besan, pasean como dos tortolitos, se abrazan, hacen el amor donde les va pidiendo el cuerpo, se vuelven locos uno por el otro, se enamoran. 

Amén de ir hacia atrás desvelando causas y consecuencias, Rosa tiene la habilidad de confrontar opiniones sobre un mismo suceso o etapa relacional que permiten ver cómo encara cada uno los obstáculos y cómo el barco va perdiendo agua. No es de extrañar que en su débito de agradecimientos el autor sevillano cite a Alain de Botton, uno de los escritores que de forma más perspicaz ha sabido introducirse en los insondables vericuetos del sentimiento amoroso en varios libros que cabalgan entre el ensayo y la ficción. Con Feliz final (Seix Barral, 2018) Isaac Rosa marca otra muesca en un camino hasta ahora sin tacha, tomándose –y se lo agradecemos— el tiempo necesario para que su escritura siga explorando con feliz acierto nuevos territorios. 

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