Sociedad

Declara como testigo el padre de Aitor, el niño que murió de un disparo en la cabeza en una montería en Sevilla

El juez ha citado a una decena de testigos para que declaren por el trágico suceso, en el que hay un acusado, un argentino de 60 años residente en El Puerto, por presunto delito de homicidio imprudente

El Juzgado de Instrucción número 16 de Sevilla, que investiga la muerte de un niño, Aitor, de cuatro años alcanzado de manera accidental por un disparo en una montería de caza de jabalí celebrada el pasado mes de enero en la finca Las Lapas, situada en el término municipal sevillano de Guillena, ha citado este viernes a una decena de personas como testigos para tomarles declaración, entre ellos el padre del menor.

El juez instructor, el magistrado Juan Gutiérrez Casillas, que recientemente rechazó la personación como acusación popular de Ecologistas en Acción en la causa, ha citado para este viernes al primero grupo de testigos, en concreto, todos los participantes en la montería —entre ellos el padre de la víctima—, así como el organizador. Cabe recordar que por este trágico suceso, la Guardia Civil detuvo a L.A.G., un varón de nacionalidad argentina y de unos 60 años de edad, residente en El Puerto, quien fue puesto en libertad provisional por el magistrado instructor acusado de un delito de homicidio imprudente por ser el autor del disparo que acabó de manera fortuita con la vida del niño.

Además, estableció para el acusado, al que inicialmente se le atribuye un delito de homicidio imprudente —las penas van de uno a cuatro años de prisión—, la obligación de comparecer ante este órgano judicial cada vez que se le requiera; la prohibición de practicar cualquier actividad relacionada con la caza y de emplear armas de fuego, debiendo hacer entregar a la Guardia Civil de las armas que posea.

El menor “en ningún momento” se salió del puesto

El menor “en ningún momento” se salió del puesto en el que se encontraba junto a su padre como observador, puesto en el que el único tirador autorizado era el abuelo, “experto cazador”, según señaló hace unas semanas la abogada de la familia, Rosario Serrano, en declaraciones a Europa Press. “El niño no se movió del banco de caza en el que estaba sentado, lo tenía prohibido y estando sentado le impactó un disparo en la cabeza, un tiro que nunca debió llegar a ese puesto”, añadió.

Minutos antes de las 11:30 horas del sábado 19 de enero, el Servicio Coordinado de Emergencias 112 de Andalucía recibió una llamada de un testigo que indicaba que un menor había resultado herido por un disparo en la finca La Lapa, en Guillena, a donde se desplazaron la Guardia Civil y la Policía Local de Burguillos, además de la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES).

El menor fue trasladado con vida en ambulancia al centro de salud más cercano, en este caso el de Burguillos, donde los sanitarios intentaron reanimarle sin éxito y sólo pudieron confirmar su muerte. El grupo de Policía Judicial del puesto de la Guardia Civil de La Rinconada (Sevilla) abrió la investigación para esclarecer las causas de la muerte del menor y detuvo al acusado, quien cuenta con las licencias para uso de armas y cazar en regla, así como con el seguro de responsabilidad civil en vigor.

Observó movimientos entre la maleza

El acusado, según declaró ante el juez instructor, no conocía a la víctima ni a su padre. Durante su declaración relató que, estando en su puesto, escuchó ruido y observó movimientos entre la ingente cantidad y alta maleza existente en la finca, por lo que “se adelantó” para observar qué era y, tras “un giro de 90 grados, disparó hacia la derecha”, donde se encontraba el niño, resultando éste herido y posteriormente muerto.

La abogada de la familia, por su parte, señaló en su día que el padre de menor, que está “destrozado”, “no es cazador ni tiene permiso de arma, iba de espectador y estaba junto a su hijo en el puesto número dos”, mientras el acusado se encontraba en el uno. Entre estos dos puestos había una ladera por lo que “los disparos no pueden llegar de un puesto a otro si no te adelantas”.

De otro lado, la letrada aclaró que en un puesto “puede haber más de una persona pero no más de un tirador”, siendo el abuelo el titular de ese puesto. Los tres estaban en su puesto, cuando “de repente” oyeron un disparo y el niño cayó del banco en el que estaba sentado.

En este sentido, y reiterando que el cazador no se puede adelantar de su puesto para evitar tragedias como ésta, indicó que “ellos —abuelo y padre del niño— vieron antes de los hechos al encargado de la rehala “llamar la atención al acusado para que se fuera a su puesto”.

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