Opinión

Decíamos ayer…

Decíamos ayer… en mi artículo de opinión titulado ¿Realmente estamos ante una emergencia climática?, que el pasado viernes 27 de septiembre el mundo globalizado se enfrentaba a una jornada histórica, la que representaba la convocatoria de huelga a nivel mundial por el clima, que se convirtió en nuestro país en la mayor movilización climática registrada, para exigir a las autoridades pasar de las palabras a los hechos.

Y por si esto fuese poco, el pasado lunes 7 de octubre en Madrid, observé con ilusión, el impulso de cientos de activistas que acamparon de forma pacífica en distintos puntos de la capital para reclamar una respuesta política y una acción inmediata, ante el estado de Emergencia Climática en el que se haya nuestro país.

Las devastadoras inundaciones, los grandes incendios y el aumento de la contaminación son algunos de los efectos del calentamiento global que ya sufrimos en España, uno de los países europeos que se verá más afectado por la crisis climática si no se adoptan medidas de choque de inmediato.

Y no, nada se está haciendo desde las instituciones, ningún Gobierno acomete respuestas contundentes a las demandas de las decenas de miles de personas en el presente, que serán millones en el futuro.

Si España es uno de los países más afectados por el cambio climático, Andalucía es uno de los territorios más afectado por la crisis climática, por ello es urgente adaptar nuestra economía a los escenarios de escasez de agua o subidas del nivel mar esperados para nuestra tierra, y la atención al fenómeno migratorio será un problema a la inversa, ya que las propias andaluzas y andaluces lo seremos en breve, teniendo que buscar acomodo hacia tierras más septentrionales.

Asimismo la agricultura y el sector turístico, fundamentales en nuestro PIB andaluz, no podrán hacer frente a las amenazas si no se pone en marcha un pacto de estado para la emergencia climática.

Transformar la sociedad con una transición ordenada, que afronte las crisis climática, ambiental, ecológica y energética, en el poco tiempo que nos queda según los informes científicos, no es tarea sencilla, pero desde Equo Verdes pondremos todo nuestro esfuerzo y empeño por explicarla y llevarla a cabo, trabajando desde la coalición Más País-Equo.

Porque el fracaso del bloque progresista para llegar a un acuerdo de Gobierno, en plena situación de emergencia climática, debe ser desbloqueado, y debemos llegar a un gran pacto de estado para hacer frente a las enormes amenazas de la emergencia ecológica y social, que suponen a su vez un enorme reto, frenando el desempleo aprovechando nuestros recursos energéticos limpios y sostenibles como son el sol y el viento, apostando por la soberanía alimentaria y la agroganadería ecológica y extensiva, promoviendo la movilidad sostenible con un plan de choque que se adapte a las necesidades de inversión en mejora del transporte público y la electrificación de la red de distribución de personas y mercancías, y entre otros nichos de empleo verde, el uso de nuestros residuos como recursos, a través de la economía circular, generando compost urbano a través del quinto contenedor, apostando por la reparación frente al modelo de usar y tirar, reducir los desechos plásticos y aprovechar los de vidrio, con el sistema de depósito y retorno de envases que premia a quienes reciclan en el contenedor verde y amarillo.

Para ello hay que llenar el Congreso de políticas verdes, sin maquillajes, logrando que por vez primera en la historia, se constituya un grupo verde en el parlamento nacional.

Más de medio centenar de compañeras y compañeros, candidatas y candidatos de EQUO en la cita electoral del 10 de noviembre, reafirmamos nuestro compromiso con el feminismo, el pacifismo y el ecologismo, para poner la transición ecológica, la justicia social y ambiental, y la radicalidad democrática, en el centro de las políticas del país, a través de la coalición Más País-Equo.

Mateo Quirós Hernández es candidato al Congreso por Cádiz en la coalición Más País-Equo

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Un comentario

  1. ¿A qué se refiere cuando dice “cambio climático”? Porque eso es un pleonasmo ya que el clima, por definición, es siempre cambiante. ¿Acaso se refiere a la falacia del “calentamiento global” con la que trató de asustarnos Al Gore, falacia que ya es indefendible y que ha motivado que ahora se redenomine con el ecléctico “cambio climático” que sirve para defender cualquier cosa y su contraria sin despeinarse? Su artículo está lleno de falsedades que trataré de resumir.
    No está demostrado, más bien lo contrario que el planeta está experimentando un calentamiento global provocado, de forma apreciable y significativa, por la actividad humana; ni siquiera se puede hoy por hoy medir la temperatura media del planeta con el grado de precisión que manejan los “calentólogos” para tratar de justificar sus vaticinios catastrofistas. Tan es así que ya ni Estados Unidos apoya ese disparate, Rusia y China jamás lo hicieron. Sólo la socialdemócrata Europa lo apoya; ¿por qué? Pues porque lo que de verdad se oculta tras la teoría del “calentamiento global” que ahora camuflan como “cambio climático” es la “justificación” para llegar a un régimen de economía planificada que permita a los tardo-marxistas conseguir por la “ecología” lo que no consiguieron en la guerra fría que llevó a la derrota de la URSS, por eso a los partidos “verdes” se les conoce como “sandías”, porque son verdes por fuera y rojos por dentro, además de aliados ingenuos, tontos útiles (lo que siempre ha sido la izquierda española desde la guerra civil), de la oligarquía financiera e industrial internacional que desea reducir el crecimiento de la economía mundial para preservar el “statu quo” en el reparto de los recursos naturales del planeta. Evidentemente, cualquier política de Europa, no digamos ya de España, que se adopte para tratar de detener ese supuesto e indemostrado calentamiento global no solo sería inútil sin la participación de las grandes superpotencias que tiene la mayoría del PIB mundial (USA, China y Rusia), sino que sería enormemente perjudicial para la economía europea, y española (aunque no para la de los chiringuitos ecologistas subvencionados).
    Y deje de mentirnos. No hay actualmente más catástrofes naturales en el mundo como consecuencia de ese supuesto “calentamiento global”, hay las mismas e igual de intensas que en el pasado; la diferencia es que hoy el mundo está globalizado y nos enteramos en cuestión de pocos minutos de un ciclón en Indonesia, mientras que nuestros abuelos no se llegaban a enterar nunca. No hay ninguna crisis climática global ni se la espera, aparte de en su calenturiento cerebro.
    No hagan huelgas por la estupidez del “cambio climático”, no engañen a los trabajadores; convoquen huelgas contra el paro y contra la carestía de la vivienda, por ejemplo, contra problemas reales e importantes.

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