Opinión

De Lehman a Don Tico

Para curarse de un supuesto desamor, el cantautor de Úbeda Joaquín Sabina se corría 19 días y 500 noches entre “cenicientas de saldo y esquina” y “ventas de fino La Ina de gente sin alma que pierde la calma por la cocaína”. Si los vaticinios sobre el cierre de un conocido negocio se hicieran realidad a causa de la crisis, el ‘flaco’ ya sólo podría hacer lo segundo. Sí, perspicaz y avispado lector, lo has adivinado. No he podido resistirme a la tentación de hablar del mítico Vaji 96 o, como todo el mundo lo conoce, el ‘Don Tico’.

No parecen buenos tiempos para sujetar las riendas del negocio más antiguo del mundo, después de que hace apenas una semana encontraran un cuerpo sin vida –con dos impactos de bala- en el interior de un coche, en El Puerto, perteneciente al cabecilla de una red de prostíbulos, entre los que se encontraban ‘Los Daneses’ en Sevilla y el ‘Oh Palace!’ en la localidad portuense. Muy sonado fue hace unos años el golpe al ‘clan de Los Galanes’, con el cierre de varios clubes de alterne –muchos reabrieron después- en la provincia.

Recuerdo perfectamente una imitación de Bienvenido Sena al exalcalde Pedro Pacheco, en la que aludía al ‘Don Tico’ como uno de los atractivos turísticos de Jerez, junto al Circuito o los caballos. El propio Pacheco reconoció ante los medios “tomarse alguna vez una copa en el Vaji”, cuando se tomó como mojigatería las protestas de los padres de un colegio en Montealto, que se echaron las manos a la cabeza ante el desfile de meretrices tras la apertura de un nuevo ‘lupanar’ frente al centro educativo.

Bromas aparte, ‘Don Tico’ es popular dentro e incluso fuera de la provincia y ‘no es de Jerez quien no…’ (como reza el título del famoso grupo de Facebook) se ha tomado alguna vez una copa allí pero no ha ‘subido’. El chascarrillo forma parte de la jerga jerezana, teniendo en cuenta que en el argot se conoce como ‘subir’ pasar de las consumiciones a asuntos más carnales.

Por eso me llamó la atención el primer comentario que escuché sobre este asunto esta misma semana: “Joder con la crisis, hasta los puticlubs ha llegado”. La recesión, recuerden, apareció con aquello de Lehman Brothers. Luego vino Martinsa Fadesa y el huracán arrasó prácticamente con todo el sector de la construcción. Bancos, cajas, negocios de todo tipo, empleos, hospitales, centros educativos… y hasta funcionarios. Y puticlubs, también puticlubs. Pero veamos el vaso medio lleno, como la polémica obra –o ‘mamarracho’, depende de cómo se observe el recipiente- de ARCO: si es el negocio más antiguo del mundo, quizá se cierre el círculo y anticipe la recuperación. Ya saben, los famosos “brotes verdes”.

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