“Tenemos que dignificar la profesión de periodista pero también hacer autocrítica y denunciar casos de mala praxis”

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El presidente de la Asociación de la Prensa (APC), Diego Calvo, plantea los retos de su equipo en su nueva etapa al frente de esta institución centenaria.

Diego Calvo Gutiérrez (1979, Cádiz) es el desde el pasado 23 de mayo el nuevo presidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz (APC), una organización centenaria con un peso institucional en la sociedad gaditana parejo al derecho que defiende, la libertad de información y de expresión y a los profesionales que la ejercen. Periodista del Gabinete de Comunicación de la Diputación Provincial de Cádiz, forofo del Atlético de Madrid y del rock, Calvo concede su primera entrevista en esta nueva etapa a lavozdelsur.es. Y no quiso dejar pasar la oportunidad antes de nada para felicitar la nueva edición gaditana de este proyecto periodístico. “Como presidente de la APC quería felicitaros porque sois un ejemplo de la nueva situación del periodismo: las grandes empresas con grandes plantillas se están desmoronando y los periodistas estamos obligados a tirar de imaginación, a trabajar mucho con poco rédito económico pero siendo dueños de nuestro destino. Sois un proyecto interesante y alentador para toda la profesión”. 

¿Qué le llevó a asumir la presidencia de la APC?

Siempre he estado muy vinculado a la APC y de hecho fui empleado de esta casa hace muchos años. En el mandato de Libertad Paloma fui secretario y aunque no me gustan los focos ni la primera línea, entendía que no podía abandonar y debía seguir trabajando con mi equipo para conseguir esa estabilidad institucional.

¿La APC también ha vivido su crisis particular?

Nuestra asociación es un paradigma de la crisis. La asociación vivía con una holgura importante y se organizaron eventos tan significativos como el Congreso Internacional de Periodistas, los conciertos por la Libertad, se trajeron a los mejores periodistas pero cuando estalló la crisis, tuvimos que vivir un proceso de ajuste muy severo. Eliminación de gastos, renegociación de todos los servicios, despidos y recortes estructurales en los servicios de los socios. Algo para lo que no estábamos preparados pero que tuvimos que afrontar porque habíamos llegado a un punto de no retorno. Hasta ahora que estamos funcionando con cierta tranquilidad.

¿Y cuáles son los retos que se marca este nuevo equipo?

Queremos que la APC sea una herramienta útil para nuestros socios. Tenemos recursos que no están aprovechados suficientemente, como nuestro sede, que sí está al servicio de la sociedad gaditana. La lucha contra la precariedad es nuestro objetivo número uno. No es una línea nueva porque nos lleva castigando desde hace años pero queremos proporcionar a nuestros socios herramientas para buscar una salida. No se trata de ser una agencia de colocación pero sí de proporcionar claves. Por eso, estamos haciendo un diagnóstico sobre qué es lo que les interesa o qué tipo de formación requieren para reciclarse -también tenemos socios que se han quedado en paro y tienen más edad- con idea de trabajar en un plan de formación planificado y ajustado a las necesidades de nuestros socios. La formación también va ir encaminada a la enseñanza de iniciativas de empleo (modelos, líneas estratégicas prioritarias, organización).

Como garante de esa libertad de información, de la APC se esperan pronunciamientos que no siempre contentan a todos.

Bueno, la asociación siempre se ha significado por mojarse en temas laborales, presiones o situaciones indignas y tenemos que seguir en esa línea pero también tenemos que ejercer una labor didáctica porque tenemos que explicar las condiciones laborales (precariedad, horarios, presiones) en las que debemos garantizar ese derecho. Además hay una enorme confusión entre nuevos medios de comunicación y redes sociales donde el periodismo se diluye, de forma que nos atribuyen pecados que no son nuestros.

En cualquier caso, las instituciones no hacen todo lo que deben para garantizar esa independencia y la excesiva vinculación de los medios a la publicidad institucional provoca que la independencia termine pagando los platos rotos.

¿Y cuál cree que es la imagen que tiene la sociedad de los periodistas?

Creo que nunca hemos estado tan desprestigiados y tan en el disparadero. Tenemos que dignificar la profesión y explicar cómo trabajamos pero también es cierto que tenemos que hacer autocrítica y denunciar situaciones de mala praxis. Si queremos dignificar nuestra profesión tenemos que cumplir unos códigos como cualquier otro profesional.

Usted también adquirió responsabilidades dentro del Colegio de Periodistas de Andalucía. ¿Por qué está costando tanto su implantación en la profesión? ¿Qué diferencias hay entre la asociación y el colegio?

Las asociaciones son entidades privadas mientras que el Colegio es una corporación de derecho público que nos permite, por ejemplo, ser interlocutores en el desarrollo normativo de leyes que nos afectan. Por eso necesitamos el máximo respaldo de colegiados porque nos vamos a beneficiar todos. Además de que podemos aprovechar las sinergias de las dos entidades. Y es cierto que hasta ahora la gente aún tiene dudas.

Pero intuyo que la conciencia de clase no ha calado en la profesión a pesar de la grave crisis que ha pasado el sector.

Efectivamente. Yo creo que seguimos sin tener esa conciencia común y en nuestro pecado va nuestra penitencia. Una parte importante de nuestra precariedad, de nuestras condiciones laborales, de que las administraciones sigan sin incluirnos en las RPT y se nos siga tratando como personal de confianza tiene mucho que ver con que no somos capaces de hacer piña.

Cuestión polémica que sigue persiguiendo a la APC es determinar quién es periodista y socio de la organización. ¿Ya está claro?

Bueno, hace más de quince años que no entra nadie en la APC que no sea licenciado. Es verdad que existió esa tercera vía de la experiencia profesional que la FAPE cerró en 2006 dejando para casos excepcionales la Comisión de Garantías y Auditoría. Las normas de acceso las marca la FAPE y, aunque a mí me parece presuntuoso decirle a alguien que tiene una experiencia sobrada que no es periodista, en los tiempos que corren, todo el mundo ha tenido la oportunidad de sacarse el título. Por eso creo que el debate está cerrado. Además, me parece muy hipócrita que se diga que no hace falta el título para ser periodista y no se quieran cerrar entonces las facultades de periodismo. Entonces, ¿para qué están?

La organización Reporteros Sin Fronteras ha alertado del retroceso de la libertad de expresión en países como España. ¿Cuál es la postura de la APC frente a la conocida como Ley Mordaza?

En todo momento nos hemos manifestado en contra de una ley cuya constitucionalidad es bastante dudosa y horada uno de los principales pilares de un sistema democrático. Tenemos la esperanza de que con un nuevo Parlamento se pueda derogar esta norma.

Por último, ¿Qué les diría a las nuevas generaciones?

Pues que esta es una profesión vocacional y si no tienen esa vocación, no merece la pena. Al final terminan saliendo los que le gusta esta profesión por lo que, si tienen la menor duda, que se dediquen a otra cosa.

 

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