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Uno de los festivales de flamenco más antiguos de España dejará la gratuidad tras la pésima experiencia del año pasado, entre otros motivos porque el PP “gastó en seis meses el presupuesto anual destinado a Cultura”, según afirma el responsable municipal de Cultura, Francisco Camas.

Tras el chasco de la pasada edición, el nuevo gobierno socialista pretende dar un giro de 180 grados al tercer festival flamenco con más solera del país, con un único objetivo: “Volver a los orígenes, que sea una fiesta por bulerías”, afirma rotundo a lavozdelsur.es el teniente de alcaldesa delegado de Urbanismo, Dinamización Cultural, Patrimonio y Seguridad, Francisco Camas. El Patio de San Fernando, en el Conjunto Monumental del Alcázar, acogerá la 48 edición de la Fiesta de la Bulería, espectáculo que este año a diferencia del anterior no será gratuito. Sabiendo que no volverá a la plaza de Toros, escenario histórico habitual, está por confirmar el cartel que conformará uno de los eventos jondos con mayor solera. Esta misma semana está previsto que se presente el programa. 

Entre otros motivos para volver al pago de entradas, Camas asegura, aparte de la nefasta experiencia de 2014, que la no gratuidad del espectáculo también se debe a la precaria situación económica actual del Ayuntamiento. Aunque, en cualquier caso, subraya que “el año pasado también la pagaron los ciudadanos con sus impuestos”. A lo mejor se hubiera planteado la posibilidad, dice, “si el PP no hubiera gastado en seis meses casi la totalidad del presupuesto anual destinado a Cultura”, respondiendo así a las quejas de su antecesor en el cargo, el popular Antonio Montero, que este mismo lunes ha lamentado que la Bulería vuelva a ser de pago. No obstante, el equipo de gobierno socialista adelanta que los precios serán populares y asequibles.

La Plaza de Toros había sido el tradicional escenario de este festival, pero en la pasada edición fue trasladado al Mamelón. Allí dispusieron 4.000 sillas, unas 3.000 plazas menos de lo que permitía el anterior emplazamiento. En poco tiempo los asientos fueron ocupados y la decepción de muchos jerezanos, absoluta. A esto hubo que sumar una pantalla gigante ubicada en la Alameda Cristina para quienes no tenían acceso, pantalla que como remate careció de sonido. Tal fue el fracaso de la organización que incluso el concejal del Plan Especial de Promoción Cultural, Antonio Montero, llegó a admitir que aquello “fue un atrevimiento y una locura”.

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