El vendimiador de palabras

Cultura local

A pesar de lo mucho que se habla de cultura local, este concepto es todavía muy vago, incluso tramposo y a veces traidor. Entendido en sentido amplio, este término refiere al modo de vida y de pensar locales. Es la suma de los saberes, valores morales y creencias reunidos, conservados y transmitidos por los habitantes de un determinado territorio en cada momento de su historia. Es también la representación que una comunidad se hace de sí misma por diferenciación respecto a otras comunidades. De modo restringido, la cultura local es el conjunto de actividades intelectuales y artísticas que tienen lugar en un determinado pueblo o ciudad.

Pero hay muchas dimensiones de la cultura local que aún ignoramos. ¿Sabemos realmente qué relación existe entre la cultura y el modelo de desarrollo y bienestar de la ciudad? ¿qué función desempeña la cultura en la consolidación de las diferentes comunidades locales? ¿Cómo participa la cultura local en la innovación industrial y en la creación de empleo? ¿Cómo contribuye la cultura local a la construcción de una ciudad sostenible respetuoso con el medio ambiente?

Para llegar a responder a tales preguntas, sería necesario primeramente que hubiese una verdadera comunicación e interacción entre el Ayuntamiento y los ciudadanos. El gobierno local debería poner en marcha plataformas o foros que inviten a los ciudadanos, en particular a los artistas y agentes culturales, a discutir el modo de optimizar la contribución de la cultura al desarrollo local, especialmente en la mejora del intercambio de información, en la elaboración de un código de “buenas prácticas” en las políticas culturales, en la promoción de investigaciones y estudios que estimulen la diversidad y la experimentación cultural en los distintos distritos de nuestra ciudad y, en fin, en la elaboración de un plan de cultura plural, sostenible, equitativo, inclusivo, en resumen: un plan de cultura responsable.

El área de cultura de nuestra ciudad no sólo debería ocuparse de la protección y la promoción del patrimonio en todas sus formas, (el gran patrimonio y el pequeño, el material y el inmaterial), sino también estimular la creatividad local (particularmente en las industrias culturales) además de facilitar la confianza mutua entre las distintas comunidades mediante el diálogo. A fin de cuentas, la cultura impregna todas las esferas de la vida de los jerezanos…

Parece ilusorio, pero es el objetivo hacia el que apuntan todos los documentos clave de la Unesco en su defensa de un programa de la cultura en el corazón, de la cultura en el primer plano de la política mundial, nacional y local como única forma de garantizar el desarrollo económico de los pueblos y a la vez el bienestar humano.

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