Sociedad

El cuarteto de la inclusión

Álvaro, José Luis, Manuel, Francisco y Antonio componen la primera agrupación de la historia del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz formada por personas con discapacidad

“Que hemos hecho historia, Manolo; y yo pensando que lo que habíamos hecho era carnaval…”, se puede leer en una viñeta que le han regalado al grupo. Y es que aún no lo han asimilado, pero han hecho historia en el Carnaval de Cádiz. Álvaro, José Luis, Manuel, Francisco y Antonio forman el cuarteto más inclusivo de la historia de la fiesta. El primero formado por personas con discapacidad, una “característica” como otra cualquiera de su personalidad. “Si piensas que soy discapacitado… pues mira, has acertado. Pero solo es una característica, tengo otras muchas cualidades, salten o no a la vista”, cantan al inicio del popurrí durante su actuación de preliminares en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC) de Cádiz.

Merda, merda, mucha merda, se llama un cuarteto en el que sus componentes aparecen caracterizados como miembros de una orquesta barroca que chapurrea francés con mucho acento gaditano. “Si piensas que soy el tonto del pueblo, estás un poco anticuado, esto es una ciudad y no un pueblo… y más tontos que yo los hay a puñados”, reivindican durante el repertorio. En mitad de uno de sus ensayos reciben a lavozdelsur.es, que visita el espacio que les cede Afanas de El Puerto y Bahía, en el que llevan años dando forma a representaciones teatrales del grupo llamado Diversamente Diverso, que forman miembros de la asociación,

“Queremos abrir las ventanas para que otros no tengan el temor a dar el paso, hemos demostrado que se puede hacer, y con dignidad”, asegura Álvaro Galán, educador y director del cuarteto, quien señala que “estos días han sido una locura”. El objetivo que se plantearon lo han conseguido: lanzar un mensaje de “normalización”, que se ha escuchado alto y claro. “La discapacidad es un carné, y ya lo tengo, pero ya está, no tiene más importancia,” expresa Galán, quien se anima a actuar por la provincia con el cuarteto, “pero no hay concursos donde puedan participar cuartetos”, dice con pena.

Una viñeta dedicada al cuarteto. FOTO: MANU GARCÍA

“¿Sois los Molina? Queremos ir a Chiclana. ¿Nos pasamos esta noche? Han dicho que sí”, interrumpe Manuel Sánchez Rodríguez, alias El Polvorón, uno de los miembros del cuarteto, simulando que habla por teléfono con un pito de carnaval en la oreja, en tono de broma. Manuel, gran conocedor de la fiesta, es el miembro de la agrupación con más experiencia, ya que ha participado en distintas chirigotas y este año incluso ha sido premiado con el Gañote de Oro que otorga la Federación de Peñas Carnavalescas de El Puerto. En Afanas, Manuel explica que trabaja clasificando huevos en un centro de empleo de la asociación.

En las horas previas a conocer las agrupaciones que pasan a cuartos de final, cuando se realiza la entrevista, los miembros del cuarteto están nerviosos y expectantes: si pasan deben ensayar el nuevo repertorio. Esa misma noche se conoce la deliberación del jurado y Merda, merda, mucha merda, con 153 puntos, es el cuarteto con mayor puntuación… de los que se quedan fuera de la siguiente ronda. “Lo bueno es que nos puntúan como a cualquier agrupación, si sacamos 50 puntos serán los primeros 50 puntos de la historia, que nos van a saber a gloria”, decía Galán antes de conocer el veredicto, que les otorga 100 más de los que preveía.

José Luis Díaz es de Algeciras y lleva 16 años en Afanas, donde trabaja en su centro ocupacional, en la fábrica de productos de limpieza —fregonas o bayetas, entre otras cosas—. “Estaba muy nervioso”, señala, antes de actuar en el Gran Teatro Falla. “Mi familia me dijo que había salido estupendo”, señala. A Antonio Calderón lo llaman El Tarantino, por su parecido con el director de cine. Él, natural de Jerez, trabaja en la fábrica de lejías de Afanas. “Y luego está el cuarteto, que me gusta más que la lejía”, dice entre risas.

Cuando le propusieron participar en la agrupación, Antonio no se lo pensó mucho, “y más con el humor que tiene mi compañero Paco Jiménez”, añade. Antonio, antes de conocer la decisión del jurado, decía que quería dedicarle el hipotético pase a cuartos a tres personas: Kobe Bryant, Kirk Douglas y la Niña Pastori, “que es una gran gaditana, y aunque es de San Fernando, siempre le canta a Cádiz”.

“El arte gaditano lo llevo yo”, dice Francisco Jiménez, que es “Cadi Cadi”. Él trabaja en el centro de producción de huevos de la asociación portuense, a la que pertenece desde hace 15 años. “Todo el mundo tiene problemas, y la convivencia es difícil, pero la vida es así, dentro de lo que cabe estoy contento, tengo mi novia, que trabaja aquí también”, explica. A Paco, como lo conocen sus compañeros, le gusta “el cachondeo”, y no tenía experiencia previa actuando, “pero me he dado cuenta de que valgo para esto”, agrega.

Merda, merda, mucha merda, en su primera participación en el COAC, se queda en preliminares, aunque para ellos la clasificación es lo de menos, lo importante es la ventana que han abierto. Álvaro Galán, director del cuarteto, cuenta que no sabían si iban a llegar con la preparación necesaria al concurso, “sobre todo por la parte cantada y la memorización”. “Al principio fue muy difícil, porque unos iban para un sitio, otros para otro…”, dice. Pero cuando se abrió el plazo de inscripción, dieron el paso. 

“No lo hemos terminado de disfrutar, porque ha sido todo muy rápido”, confiesa Álvaro, aunque esperan que su mensaje llegue lo más lejos posible. “La letra de que no soy el tonto del pueblo y que más tonto que yo los hay a puñados lo escribo yo pero eso lo dicen ellos en los ensayos, yo solo lo transmito”, señala. El autor del cuarteto cree que a pesar de las dificultades —“para concursar tienes que decir algo, contar algo y hacer humor”— han superado con creces sus expectativas. La experiencia previa, en teatros de toda la provincia y mediante talleres en colegios e institutos, les ha servido para soltarse en el escenario del Falla, al que esperan volver el año que viene. Mucha merda, pues.

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