Editorial

Cuanto antes

EDITORIAL.

Ganemos no puede pretender que muchos de sus votantes y de esa mayoría social que reclamaba el desalojo del PP de la Alcaldía se conformen con que mantenga un puesto de mero espectador en unos tiempos de máxima convulsión a todos los niveles. 

Ganemos Jerez tiene que saber qué quiere ser de mayor. Hoy es el día de su emancipación definitiva o de empezar a reservarse un papel en la irrelevancia política de la ciudad. Del mismo modo que la agrupación de electores está predicando con el ejemplo en cuanto a transparencia (publicando actas de sus asambleas o sus propias cuentas) y reflejando el discurso político que pregona en la vía constatable de los hechos, ahora parece evidente que ha llegado el momento de dar un paso al frente y asumir responsabilidades de gobierno. No por el bien de Ganemos, por el bien de la ciudad. Hay disparidad de opiniones dentro de la formación y las dudas evidentemente son razonables. Pero no vale quedarse de canto, ni dejar paso libre al adversario político del que se abominaba hasta hace no tanto. Ese paso al frente, en nuestra opinión, ha de hacerse no como comparsa ni muleta (lo que se ha sentido en algún momento de este año y medio de mandato, pese a que no gobernaba), sino como miembro del ejecutivo local de igual a igual a un PSOE que, al fin y al cabo, solo cuenta en la práctica con un concejal más.

Si, en cambio, la asamblea extraordinaria de la formación política municipalista opta por alargar la agonía y esperar a que el gobierno de Mamen Sánchez se pudra por inanición, no solo traicionará la esencia de su proyecto político (contribuir a romper las redes clientelares y los esquemas socioeconómicos que lastran a Jerez desde hace décadas), sino que estarán prestando un flaco favor a una ciudad cuyo edificio no puede permitirse ningún colapso más bajo amenaza de derrumbe definitivo. No es cuestión de cargar toda la responsabilidad de la actual situación en la agrupación de electores. Ni mucho menos. Muchas de sus quejas y reclamaciones son totalmente justas y es cierto que en muchísimas fases de lo que va de mandato, el equipo de Mamen Sánchez —salvo rara avis— ha gobernado como si contase con mayoría absoluta. Aparentando consenso y aprobando mociones que luego no materializaba o que ha dejado a medias. Pero aun siendo indiscutible que el malestar en Ganemos no es espurio —por mucho que haya teorías conspiranoides que quieran situar la brecha en otras estrategias más allá de Despeñaperros—, ahora les toca mover ficha a ellos.

Aun siendo indiscutible que el malestar en Ganemos no es espurio, ahora les toca mover ficha a ellos

La vida municipal probablemente sea la etapa más difícil para un político. Todos coinciden en señalar la batalla local como un asunto a cara de perros que curte y desecha a los inservibles. A falta de que alguna vez se aborde en serio la financiación de las haciendas locales, las más cercanas al ciudadano, un político solo se gradúa como tal —y solo así se le puede medir su talla— cuando gestiona lo más urgente, que siempre es lo más próximo. Independientemente de que sea criticable la acción política socialista en estos 18 meses de gobierno —marcada por cierta continuidad con la etapa anterior, la falta de autoridad y de determinación en las decisiones—, Ganemos no puede pretender que muchos de sus votantes y de esa mayoría social que reclamaba el desalojo del PP de la Alcaldía se conformen con que mantenga un puesto de mero espectador en unos tiempos de máxima convulsión a todos los niveles. El movimiento se demuestra andando y la responsabilidad hay que asumirla sin complejos, con liderazgo y cuanto antes.

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