La cara Hache

Cuando la actitud se vuelve en contra

Da la impresión de que hay gaditanos que piensan que por ser de Cádiz tienen derecho a expresarse de determinada manera. Creen que por nacer en este lugar las malas palabras, las expresiones malsonantes, los comentarios fuera de tono y los insultos están justificados. Como lo hacen con su particular gracia y sin mala intención, dan por hecho que todo está permitido. De lo que no son conscientes algunos es de que no todo el mundo entiende esta forma de expresarse. Incluso personas que hemos nacido en el mismo lugar en ocasiones no comprendemos algunas actitudes.

Con esa naturalidad y espontaneidad, aunque sus intenciones sean las mejores, lo que consiguen es que la situación se vuelva en su contra. Es lo que les ha sucedido en las últimas semanas a Andy y Lucas. La libertad de expresión es lo primero, por supuesto. Pero hay formas y formas. Y el dúo no ha sabido gestionar algunas situaciones a las que se ha enfrentado por muy buena intención que tuviera en el momento. La última fue cuando estaban encima del escenario y ante el público asistente a su concierto llamaron a una concejala del pueblo en el que actuaban “mamarracha” y aseguraron que “iba ciega perdida”. Probablemente los cantantes tuvieran motivos para enfadarse. Cuentan que tuvieron un problema con los baños. Pero la reacción de quejarse la tenían que haber tenido en privado o por lo menos con otras palabras. Al final lo que han conseguido es que esa actitud eclipse su trabajo. Sin quererlo el episodio en cuestión se ha convertido en una mamarrachada en toda regla.

Andy y Lucas vivieron otra situación desagradable hace poco más de un mes. Durante uno de sus conciertos mostraron al público una camiseta en la que aparecía la fotografía del pequeño Gabriel Cruz y otros niños y jóvenes desaparecidos o asesinados. Ángel y Patricia, los padres del niño, se sintieron de alguna forma agredidos con el gesto. Probablemente el dúo gaditano realizó esta acción con la mejor de las intenciones. Afirman que lo que querían era pedir justicia y que estas causas no se olviden. Pero temas tan delicados, si no se gestionan bien, pueden dar lugar a malentendidos y volverse en contra. La reacción de los cantantes esta vez tampoco fue la adecuada. En este caso tendrían que haberse limitado a pedir disculpas y no hablar de forma altiva de su trayectoria ni decir que les avergonzaba la reacción de los padres de Gabriel. De nuevo la actitud fue la de superioridad. Al menos en apariencia y debido a las formas. Y de esta manera, otra vez la situación se les volvió en contra.

En los últimos años he tenido la oportunidad de entrevistar a varios artistas. Algunos te sorprenden por su amabilidad, por tener los pies en la tierra, por transmitir humildad. Pero otros en lugar de promocionar bien sus proyectos y responder de forma amable a las preguntas, no saben gestionar esa parte de su trabajo que consiste en la promoción, en transmitir buena imagen y en mantener el tipo aunque la situación sea difícil.  No es suficiente con cantar o actuar bien. Deberían tener asesores que los formasen en este ámbito, que les dieran consejos sobre cómo manejar las situaciones más difíciles y sobre cómo vender su trabajo. No tienen que cambiar su personalidad, pero tienen que saber diferenciar entre el artista y la persona. Por lo menos Andy y Lucas han reconocido su error y han pedido disculpas. Eso también es muy de Cádiz. Menos mal.

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