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Cuando Jerez quiso ser un plató de cine

La ciudad ha albergado el rodaje de muchas películas, las últimas 'Miel de naranjas' y 'Libertador', aunque el impago de las cuotas hace que no pertenezca a la Film Commission, andaluza y nacional, un organismo que intenta atraer producciones, un negocio en pleno auge. 

La ciudad ha albergado el rodaje de muchas películas, aunque el impago de varias cuotas hace que Jerez no pertenezca a la Film Commission, andaluza y nacional, un organismo que intenta atraer producciones. 

En 1979 Richard Lester convirtió la planta de embotellado de Cuatro Caminos en plató de rodaje de la película Cuba. Sean Connery incluso paseó por los pasillos del instituto Coloma. Años más tarde, a finales de los 80, Spielberg quedaría cautivado para siempre por el sol y las angulas trebujeneras gracias a la filmación de El imperio del sol. Más recientemente han convertido al Alcázar de Jerez en Juzgado Militar Permanente para Miel de Naranjas, de Imanol Uribe; y la plaza del Mercado ha sido transformada en Valencia del Rey, en plena batalla por la indendependencia de Venezuela en el siglo XVI, en Libertador, de Alberto Arvelo y nominada al Oscar como mejor película de habla no inglesa. 

“Esta es una película, además, que tiene muchos paisajes, y uno que a mí me gusta muchísimo es el paisaje de Jerez”, confesaba el tristemente desaparecido cineasta Bigas Luna en la previa del rodaje de Volaverunt, que narraba la relación de personajes históricos como Godoy, la Duquesa de Alba y Francisco de Goya, a los cuales introdujo en los entornos del Recreo de las Cadenas, cuya arquitectura se atribuye a Garnier, el mismo autor de la ópera de París. En las páginas del diario El País, en agosto de 1998, aseguraba: “Tendremos un clima favorable. Nos han dicho que en los meses de octubre y noviembre, Jerez es un paraíso”. 

“Jerez es un paraíso”, proclamó Bigas Luna en la previa del rodaje de ‘Volaverunt’

El rodaje de la popular serie Juego de tronos en Andalucía ha demostrado el impacto que puede llegar a tener el desembarco de una productora cinematográfica o de televisión en una ciudad o región. En otras comunidades, como Gran Canarias, y en muchos de sus municipios, como Tenerife, se han acostumbrado a convivir entre cámaras, sets de rodaje y jirafas de sonido por las calles. El reciente rodaje de una nueva entrega de la saga Bourne ha vuelto a reportar pingües beneficios a las Islas. Es la última de una lista de producciones de Hollywood que eligen España para sus localizaciones exteriores. Cada año en nuestro país hay en torno a 5.000 rodajes de todo tipo, desde grandes películas a series de televisión y anuncios. La diversidad de localizaciones, la bonanza en el clima –especialmente en el Sur- y la oferta profesional son clave en el renacer de España como megaplató de rodaje. Un fenómeno que ya estuvo en auge en los 50 y 60 del siglo pasado, en pleno franquismo. Carlos Rosado, director de la Spain Film Commission, ha asegurado en más de una ocasión que el 30% de una producción se queda en el lugar donde se rueda. 

Pocos saben probablemente que fue el referido Rosado quien contactó a finales de los 90 con el entonces director de Onda Jerez Radio y Televisión, José Antonio Carmona -que logró gestionar una tele local pionera y entonces modélica-, para dar forma a la Jerez Film Commission, la que sería la primera oficina de promoción de la comunidad autónoma como plató ideal para el cine y la televisión. Posteriormente a que la Junta de Andalucía adquiriese los derechos de la marca Film Commission, comenzarían a realizarse tareas de difusión para la creación de la red de Film Commission en España, con 22 oficinas actualmente. Todos pujando por retener superproducciones y, con ellas, una inversión directa -la del rodaje propiamente dicha- e indirecta -la del impacto promocional de la localización elegida-.

En el caso de Miel de naranjas, uno de los mayores rodajes que ha albergado Jerez en los últimos años, la producción contó con un presupuesto de unos cuatro millones de euros y movilizó a unos 600 extras para la totalidad de la película. Filmada prácticamente al completo en la ciudad, el equipo de rodaje estuvo compuesto por 60 personas que vivieron en la zona entre septiembre y octubre de aquel año. No es nada raro. En el caso de Juego de tronos, con una audiencia mundial de 20 millones de espectadores, su retorno es casi imposible de calcular. Debe ser así cuando Hacienda ha aprobado unos incentivos fiscales de 2,5 millones para convencer a la productora de la saga de George R.R. Martin para que vuelva a España para filmar la sexta temporada.

En Málaga han lanzando desde una empresa municipal de promoción de la ciudad una aplicación de móvil con la que recorrer los escenarios más filmados de la capital de la Costa del Sol. La aplicación Movie Map Málaga incluye un mapa con las localizaciones e información completa sobre las películas, su argumento y los detalles del rodaje en Málaga. El fenómeno no deja de crecer, pero en la ciudad, en su día pionera, han dejado de enterarse. “Funcionó muy bien en una primera época. Se trajeron proyectos muy importantes. Entra en una etapa de decadencia en la última época, debido quizá a las trabas planteadas por el mismo proceso administrativo del Ayuntamiento. Para captar proyectos importantes, la gran mayoría de las veces es crucial la operatividad en el momento, cuestión que la maquinaria del Ayuntamiento dificulta”, aseguran desde Cultura, en respuesta a la interpelación que el grupo Izquierda Unida realizó en el pleno de septiembre.Aproximadamente desde hace una década, el Ayuntamiento deja de pagar su cuota a la red Film Commission, por lo que queda fuera del órgano central -también del autonómico- donde se recepcionan la mayoría de grandes proyectos. A lo largo de este período, se ha producido algún que otro contacto de Andalucía Film Commission con el Ayuntamiento para llegar a un acuerdo respecto al abono de las cuotas pendientes, “sin que hayan sido efectivos”. “Los problemas económicos, unido al cambio de estructura de la oficina de Film Commission (unido a su vez a la jubilación de la persona que la dirigía en Jerez (el propio Carmona), provocaron un cambio de planteamiento, derivando todo ello a la creación de Jerez Film Office”. Una especie de departamento -no un área específica- descabezado que no se sabe muy bien de quién depende pero que está muy lejos de lo que había y de lo que debería de haber ante la pujanza del sector en España. 

Desde Cultura señalan que “hay noticia ‘oficiosa’ de que Carlos Rosado ha enviado una carta a la Alcaldía haciéndole una propuesta que podría pasar por la condonación de parte de la deuda que mantiene el Ayuntamiento por las cuotas, a cambio de que retorne a la red Film Commission”. Está por ver si finalmente se relanza la oficina pero desde septiembre de 2013, hace dos años, solo se ha realizado la atención, asesoramiento y/o tramitación de licencias a un total de ocho filmaciones que han tenido lugar en Jerez. “El desembarco de producciones en las ciudades, por norma general, sí suele generar un incremento de la actividad comercial de la misma, sobre todo en el sector hostelero, pero en estos casos el gasto ha sido difícilmente notable, al no tratarse de superproducciones”, puntualizan.

En marzo de 2014 se modificó el procedimiento mediante el cual se tramitaban las autorizaciones de rodajes en el municipio. De este modo, todas las licencias pasaron a probarse en junta de gobierno local, previa coordinación con las diferentes delegaciones implicadas a través de solicitud y emisión de informes, materializándose finalmente en una licencia de ocupación de suelo para dicho fin. A mediados de dicho año, y en un intento de regularizar aún más la situación de la Oficina, se estableció contacto con la Andalucía Film Commission, al objeto de facilitarle los nuevos datos de contacto para su inclusión en su página web.

“Fue entonces cuando pusieron en nuestro conocimiento que debido al impago de las cuotas de adhesión desde hacía algunos años, ya no formábamos parte de la red de Film Comission ni andaluza, ni por supuesto la nacional, lo que provocó que se pasara a denominar Jerez Film Office”, apuntalan en el informe municipal llevado a pleno. En lugar de reaccionar, Jerez siguió en su limbo. Como esperando tiempos mejores en los que vender sus encantos. Porque sí, bien vendido, Jerez podría ser un paraíso para captar producciones cinematográficas y audiovisuales. Algunas hubo en el pasado, como ha podido recordarse, pero muy contadas si nos atenemos a la contundente opinión que dejó dicha el director valenciano.

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