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Cruceros: ¿algún político al timón? ¿Vía libre para contaminar?

Cruceros: ¿algún político al timón? ¿Vía libre para contaminar? Por una adaptación de la flota de cruceros a los retos ambientales. Por nuevos empleos climáticos. 

1. A la cabeza del ranking europeo. En estos días hemos visto noticias que señalaban a Barcelona y Palma como las ciudades con más contaminación atmosférica de toda Europa procedente de las emisiones de cruceros. También aparecía Cádiz en el puesto 19 de las 50 ciudades portuarias estudiadas. 

2. Alerta. Los estudios señalan emisiones escandalosas en óxido de azufre y óxido de nitrógeno. De hecho, en emisiones de óxido de azufre los cruceros emiten casi cinco veces más en Barcelona que toda la flota de coches de la ciudad. El combustible utilizado por los cruceros en el área del Mediterráneo es sumamente contaminante, y ya el ayuntamiento de Barcelona y algunos movimientos sociales están solicitando a un inmóvil Gobierno Central (el mismo que afirma como prioridad el cambio climático y transición energética) que impulse una normativa en el Mediterráneo como se ha impulsado en otras zonas para regular el tipo de combustible que se pueda utilizar. En cuanto al Óxido de Nitrógeno expulsado por los cruceros en la misma ciudad, representa ya el equivalente a casi un 30% del emitido por el resto de vehículos con pasajeros en dicha ciudad. Una auténtica barbaridad. Pero en algunos países los cruceros emiten ya más Óxido de Nitrógeno que las flotas de automóviles. Algo está fallando. 

3. Silencios cómplices. Muchas ciudades europeas están tratando de imaginar un nuevo paradigma de movilidad, donde el peatón y el transporte público jueguen un papel central. En Madrid, de hecho, la gran apuesta de Madrid Central ha levantado ampollas en una ciudad que necesita un revulsivo en materia de contaminación atmosférica. Recordemos que, incluso más allá del reto civilizatorio del cambio climático, en nuestro país mueren anualmente 90.000 personas por los efectos de la contaminación atmosférica.

¿Tiene sentido hacer apuestas políticas tan importante para reducir la contaminación provocada por el automóvil para después mirar para otro lado, no tomarse en serio y ni siquiera atreverse a plantear ninguna medida, con cruceros contaminando en los centros de las ciudades portuarias? ¿Tiene sentido llevarse la industria fuera de las ciudades pero mantener las chimeneas de los cruceros usando un combustible altamente contaminante a las puertas de casa? ¿Qué le pasa a la mayoría de políticos que no quieren pronunciarse sobre este tema? ¿Y qué decimos de Teófila Martínez, ahora al frente de la autoridad portuaria gaditana, que vuelve a calentar un sillón como mera figura decorativa?

4. Alternativas. Hace tiempo que el turismo, el modelo turístico, debería estar encima de la mesa del debate público, sin ataduras. La actual industria turística depreda el medio, genera poco empleo y rentas escasas para el volumen de personas que mueve. Se trataría de cuestionarlo para pensar en un modelo que no expulse a las gentes de sus ciudades, valorice el medio natural en vez de depredarlo y mejore la calidad del empleo y las rentas generadas.

Si discutimos todo esto, el actual modelo de cruceros es de las industrias que genera mayor volumen de turistas pero rentas muy precarias. Entonces, aun manteniendo el modelo de cruceros hay políticos que estén exigiendo una reconversión (que generaría nuevos empleos en nuestros astilleros) de la flota para adaptarla a otros combustibles, otras fuentes de energía e incluso para que puedan conectarse a la red eléctrica en los puertos. Esto conllevaría inversiones importantes en puertos y en las empresas de cruceros, pero está claro que necesitamos que la impunidad se acabe. Al menos esto. Echamos de menos que los gobiernos, así como las autoridades portuarias, se pongan al frente de la demanda de una legislación y una inversión en este terreno. Seremos, de nuevo, los movimientos sociales quienes tengamos que mover la primera ficha. 

Firmado por Jesús Rodríguez, economista, Javier Cruz, filósofo y Mario Caburrasi, estudiante. 

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Un comentario

  1. Pues, si no quieren esos cruceros en Barcelona y en Palma, que se vengan para Cádiz; que aquí hay mucho paro y siempre hay viento que limpia la atmósfera.

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