Jaque mate al cuarteto

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Jaque mate al cuarteto

La noche del viernes se hace larga y pesada, con una sesión que deja mucho que desear en cuanto a calidad. Sin embargo, el público del teatro responde favorablemente. 

13-01-2018 / 03:11 h.
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Las noches transcurren lentamente. Este pequeño concurso se hace más cosmopolita y afamado por momentos. Cada vez son más los peregrinos que ponen rumbo hacia el templo, con la ilusión en el cuerpo y sin las ideas del todo claras. Los gaditanos y gaditanas abren las puertas de este teatro, que es su casa, a aficionados vecinos. Ellos entran, se acomodan, y se comen todo lo que les ponen en la mesa con una sonrisa de oreja a oreja. Aunque la carne esté dura y las papas crudas. 

Media centuria de romanos desde Sevilla, y en lugar de marchas traen tangos. Qué sorpresa. El primer tango llega a pasa horquilla, cómo no. El segundo comienza con una metáfora bien elaborada y al tipo, pero con un remate que no termina de convencer. Suena bien y está afinado. Al fin y al cabo, Sevilla no está tan lejos y no sólo lo malo se pega. Cuplés de coro. Así, como término y unidad de medida. Un estribillo muy rítmico que es coreado por el público. ¿Y el popurrí? ¿han cantado popurrí? Una última pieza de cinco minutos y medio. Esto siempre es de agradecer, y en los coros más aún si cabe. Ya podrían tomar nota los demás, ejem. El Carnaval de Cádiz es como Mayoral: hace amigos. Si los catalanes ya han puesto el grito en el cielo tras lo de Puigdemont, no quiero ni imaginar qué va a pasar cuando Kim Jong-un se ponga la sesión de anoche en Onda Cádiz esta tarde (o cualquiera de las otras 364 tardes del año). Estos algecireños encarnan al líder norcoreano. Con las bombas que tiran va de más a menos. Algunos puntos en la presentación. El pasodoble suena a Cádiz, pero tiene un corte en la mitad que lo estropea y lo alarga sin necesidad. Cuplés simpaticones. El público se entrega en el popurrí. Aunque a los que siguen con más ganas la calle que el concurso puede ser que este tipo les resulte familiar. Incluso algunos de los chistes. Año 2015: Kim Jong Ké. 

Después de la lección de historia clásica con el coro, pasamos a la Revolución Francesa. Un tipo vistoso, al más puro estilo del musical de Victor Hugo. No sabemos si Tocina tiene muchas cuestas o no, pero los tocinenses traen un Pueblo llano. Buenas voces, pero no siempre bien empastadas e incluso rozando la estridencia. Pasodobles tan llanos como el pueblo. Cuplés malos, sin más. El resto... 'bah'.  Gracias a mi gesta sabéis que la tenéis redonda y no recta. Al igual que Magallanes, esta agrupación no conseguirá llegar al final de la travesía. El grupo le pone ganas, pero de donde no hay poco se puede sacar. La Nao Victoria pone rumbo a Sanlúcar y dudamos mucho que vuelva. Desde la Isla llegan Los vive la vida, pero realmente le quita las ganas de vivir a más de uno. Se está perdiendo lo de conjuntar los colores en las comparsas. Popurrí estándar de plantilla.

El "cuarteto". O la séptima temporada de la misma serie. Los de la gran puñeta no es más que una extensión más del cuarteto del año pasado (y del anterior, y el anterior del anterior). Personajes idénticos que desarrollan los mismos roles una y otra vez. Sin embargo, al público parece gustarle. Tal vez por ser este también, precisamente, de la gran puñeta. En blanco y negro, los colores del ajedrez y también los de un pentagrama. Eso que, a juzgar por la interpretación, no ha visto nunca ninguna integrante de la agrupación. Reseñable el contralto final de la presentación, ejem. Repertorio plano y más baile en el popurrí. Dos bailarinas danzan un tango argentino que más bien suena a nana y termina de dormirnos. Pero la contralto vuelve en la siguiente cuarteta en modo despertador para espabilarnos. Lo de dejar lo mejor para el final no será hoy. Sal Fermín llega desde Huelva, concretamente desde Aracena. Aunque por su perfecto acento cantando diríamos que son de Aracena del norte. Pero muy del norte. Esquina con Vigo. Llevan los pasodobles enchampelaos. Eso o son tremendamente largos. Un final de sesión soporífico, tras una sesión soporífera. 

 
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