Opinión

Centralismo echeniquista frente a la inteligencia colectiva andaluza

El debate nominal sobre Adelante Andalucía no es baladí, esconde un diálogo clave sobre quién manda aquí y sobre si Andalucía toma una posición de vanguardia o subalterna en los grandes debates del Estado. Si es subalterna ya sabemos lo que nos toca, seguir con los diferenciales de paro, pobreca, precariedad y desigualdad más altos.

El hecho de que el debate trascienda Andalucía y esté presente en todos los medios de comunicación, andaluces y españoles, y que al opositor al nombre, Pablo Echenique, responsable de organización de Podemos, se le pregunte constantemente estos días sobre cómo va el desacuerdo con Teresa Rodríguez, en vez de ser malo, es muy bueno.

Habrá que agradecerle a Echenique su falta de conocimiento sobre la forma en que el ecosistema político y cultural andaluz vota según las decisiones afecten a todo lo español o al todo andaluz. No creo que Echenique dude de la lealtad andaluza para intentar provocar un cambio de calado en Andalucía, imprescindible para que su opción crezca o gane en España. La voluntad de poder es algo inherente en política.

La voluntad de poder del centralismo echeniquista va a ser vencida por el poder de la voluntad de Andalucía, simbolizado en las tres clarísimas victorias internas que Teresa Rodríguez ha logrado aquí contra todo ismo que se le haya puesto por delante. Teresa Rodríguez ha puesto siempre por delante a Andalucía.

Salvo insistencia en la torpeza centralista, Adelante Andalucía será la marca de referencia de un proyecto de cambio andaluz, el tamaño de las siglas que la acompañen es absolutamente irrelevante. Como se está demostrando en numerosos procesos electorales recientes, la existencia de un sustrato electoral concreto que empuja el cambio, bien generacionalmente, bien porque las causas estructurales del malestar social se están manteniendo no ya con el gobierno Díaz, que ha convertido el Gobierno de la Junta en una oficina del Ejecutivo central, sino también con el Gobierno de Pedro Sánchez, que tras la fase espectáculo se muestra incapaz de abordar reformas de fondo y de desencasquillar el conflicto con Cataluña.

Adelante Andalucía es una marca populista andaluza, en el mejor de los sentidos de esa doble adjetivación. Es una marca innovadora, transversal, representativa de un sentir andaluz e inclusiva, además soportada por liderazgos personales de simbología fuerte en Podemos Andalucía, en la izquierda andaluza y en el andalucismo.

Es mucho más potente que las denominaciones partidistas que, por cierto, envejecen a la misma velocidad en que estamos viviendo la política de los acontecimientos. Adelante Andalucía simboliza así el poder de la voluntad andaluza contra la voluntad de poder ajeno a la que está sometida nuestra tierra. ¡Adelante Andalucía!

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