Sociedad

Celia y la alegría de trabajar con un 67% de discapacidad: “Necesito empleo para independizarme”

Celia Sánchez está de prácticas en el restaurante Hermanos Grimaldi gracias al programa de empleo impulsado por la Asociación de personas con lesión medular en colaboración con la Fundación ONCE

Celia tiene un corte en un dedo, pero no le importa. “Es lo de menos”, dice. Los motivos, después de todo, son felices: se lo ha hecho cortando cebolla durante sus prácticas en un restaurante. Ella, que tiene formación en cocina tras realizar cursos en el centro El Zagal, lleva años esperando una oportunidad, que le llegó a principios de enero. Desde entonces, ejerce como pinche de cocina en Hermanos Grimaldi, donde se la puede ver cortando cebolla, pero también tomate, preparando los rellenos o haciendo todo tipo de tareas que ayuden a los cocineros a empezar el servicio con los alimentos preparados. No sería nada extraordinario si no fuera por lo difícil que es para Celia Sánchez (Jerez, 1980) encontrar una posibilidad laboral con su 67% de minusvalía reconocida, por la que cobra 98 euros de pensión contributiva. “Eso no es nada”, se queja.

El nacimiento de Celia no fue fácil. Para llegar al mundo, los médicos tuvieron que ayudarse de fórceps —instrumento utilizado para facilitar el parto—, que le provocaron daños cerebrales. Eso lo supo mucho tiempo después cuando, con 15 años, se lo diagnosticaron. Los ataques epilépticos que lleva sufriendo toda su vida le han impedido acceder al mercado laboral. “Me he hartado de mandar currículum y nunca me han llamado”, relata Celia a lavozdelsur.es. Hace unos años se encargaba de cuidar a personas mayores —como hizo con sus abuelos— y sufrió un ataque delante de un familiar. “Me preguntó qué me pasaba, y poco después me dijo que no podía seguir haciendo mi trabajo”, dice. Es una de las escasas experiencias laborales que ha tenido a sus casi 40 años.

“Necesito un trabajo para poder independizarme”, expresa Celia Sánchez, quien espera que su paso por Hermanos Grimaldi pueda abrirle puertas en el mundo de la hostelería. La oportunidad le llega gracias al programa de empleo impulsado por la Asociación de personas con lesión medular y otras discapacidades físicas (Aspaym Cádiz), en colaboración con la Fundación ONCE, que permite que tres jóvenes con diversidad funcional estén realizando prácticas en diversos negocios de Jerez. “Ellos lo valen y lo están demostrando, me dicen que es su regalo de Reyes, se sienten realizados”, cuenta María Gil, trabajadora social de la asociación.

Celia, cortando cebollas en la cocina del restaurante Hermanos Grimaldi. FOTO: MANU GARCÍA

Gil ha sido la encargada de buscar las empresas para que los beneficiarios del programa de empleo realicen sus prácticas y, confiesa, que le ha costado bastante trabajo. “Ha habido muchas que me han dicho que no, y una concretamente que estaba interesada, pero cuando le conté que eran personas con alguna discapacidad, me dijo que no trabajaba con ellas”, relata indignada, aunque agradecida a las que han decidido adherirse al programa. “La intención es que los empresarios vean que es viable tener a trabajadores con diversidad funcional”, comenta la trabajadora social a lavozdelsur.es.

El programa de empleo de Aspaym Cádiz incluye también una parte teórica, durante la que han enseñado a los seis beneficiarios a elaborar su propio currículum, a comportarse en entrevistas de trabajo o a buscar empleo en portales de internet. “Queremos que sepan afrontar su salida al mundo laboral”, explica María Gil, “les hemos enseñado qué es un currículum europeo, cómo se pueden hacer demandantes de empleo, hemos simulado una entrevista de trabajo…”, relata. La trabajadora social de Aspaym cuenta que el programa de empleo va por su segunda edición, tras la que espera que “alguno de los beneficiarios se quede contratado”.

Celia Sánchez, beneficiario del programa de empleo de Aspaym Cádiz. FOTO: MANU GARCÍA

El sueño de Celia, cuando a finales de febrero termine su periodo de prácticas, es que al menos se le abran otras puertas. “No tengo trabajo por mis problemas”, dice, pero en Hermanos Grimaldi “me han tratado como a una más, somos una piña”, añade visiblemente contenta. “Me ha gustado que me traten como a cualquier otra compañera”, insiste Celia, quien en marzo cumple cuarenta primaveras, con unos ingresos bastante modestos que no le permiten irse de casa de sus padres. “Me tiene que salir algo bueno”, señala esperanzada.

Gonzalo Grimaldi, copropietario del restaurante Hermanos Grimaldi junto a su hermano Jesús, asegura que están “muy contentos” con el trabajo de Celia. “Nos contactó María (Gil, de Aspaym) y dijimos: ¿por qué no podemos darle la oportunidad?”, comenta en declaraciones a lavozdelsur.es. El hecho de tener a empleados con discapacidad le ha servido para abrirle los ojos, dice Gonzalo, quien ya piensa en continuar colaborando con el programa de empleo de Aspaym Cádiz en un futuro. “Le hemos dado su sitio y es muy prudente y correcta”, añade sobre Celia, que “se está adaptando muy bien” a la dinámica de trabajo del restaurante. “Nos dijimos: ¿por qué no?”, insiste Gonzalo Grimaldi, una pregunta que no se han hecho todos los empresarios tentados por la asociación de lesionados medulares.

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