Carta a aquellos que me representan o me representaban

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Carta a aquellos que me representan o me representaban

12-10-2017 / 11:47 h.
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Queridos políticos de cualquier partido político, queridos señores elegidos democráticamente en unas urnas, queridos señores que me representan o me representaban, porque ya sinceramente no tengo nada claro que siga siendo así. Me permito el lujo de dirigirme a ustedes en estos momentos que parecen ser los más complicados que hemos vivido políticamente en mucho tiempo porque sinceramente estoy decepcionada, asqueada y sobretodo tengo bastante miedo con todo lo que está pasando.

Cuando mis mayores me hablaban de las guerras, cuando la televisión me enseñaba países que actualmente están en guerra siempre pensaba que yo no iba a vivir algo parecido, que jamás en mi vida iba a vivir una situación en la que distintas ideas, distintos pueblos y distintas formas de pensar acabarían de esa manera en la época de la concordia, en una época en que elegimos políticos que hablan y solucionan los problemas de su pueblo, o lo intentan dialogando, echándose en cara muchas cosas sí, pero hablando sobretodo. Exponiendo razones, exponiendo sus discursos que muchas veces son contrarios, votando en un hemiciclo, representando el voto de los que les ha puesto en esos sillones que son tan cómodos.

En el colegio me enseñaron que el mayor paso a la democracia fue el votar, que la gente pudiera elegir quienes le representaban según sus ideas, ya siendo mayor veo que hay incluso países en los que sus ciudadanos pueden votar las leyes y todo aquello que sus políticos proponen, ¡Qué envidia! Ellos pueden dirigir sus destinos económicamente, sus leyes, las subidas de impuestos y todo aquello que regirá esa parte de su vida. Pero bueno esto es otro tema que envidio pero que me desvía bastante del tema que hoy me ocupa.

Quería decirles queridos políticos que en estos días lo único que han fomentado es el odio por el odio, sí han conseguido que no se cree una frontera, pero sus palabras han instaurado otras muchos más cercanas que aquellas que cruzábamos para pasar de país. Las fronteras del odio, las fronteras en nuestras calles, esas fronteras por las que miramos a otros con odio, esas por las que insultamos a otros que no piensan como nosotros, esas fronteras que en mi opinión son mucho más insalvables que las de las barreras y los puestos de control.

Han conseguido que el pueblo, aquel que no sabe de dialogo saque de nuevo a las calles los bates de beisbol ideológicos, incluso los de verdad. Que los ciudadanos empecemos a matarnos ideológicamente y que aquellos que tenían escondido su odio, aquellos que no podían utilizar la fuerza que querían y que tenían escondida la saquen bajo una impunidad pasmosa a las calles.

Hemos vuelto a vivir escenas de odio convertido en patadas, y ustedes con sus palabras les han dado voz y cabida a las mismas. Estamos  viviendo cómo aquellos que guardaban su fuerza y su odio para ocasiones especiales y esporádicas lo saquen a las calles con el único fin de expresar la misma opinión que tienen ustedes a patadas y golpes contra los que no la tienen. Y han convertido las calles en guerrillas en las que los golpes expresan opiniones, calles en las que se insulta a periodistas por informar, ciudadanos acosados por una forma de pensar, bares cerrados para según quien, niños insultados por otros niños que sinceramente no creo que ninguno de ellos sepan de qué va esto. Padres educando a sus hijos en el odio a todo aquello contrario a lo que piensas sus padres.

Han convertido a héroes de cualquier lado, a aquellos que nos protegen y nos ayudan en situaciones que nunca deberíamos vivir en villanos a golpe de sus palabras. La policía, aquellos que llevan toda su vida protegiéndonos de todo lo malo que nos puede pasar ustedes, a golpe de ordenes y legalidad les han convertido en villanos, en seres odiados, en ciudadanos no respetados por sus ordenes. Les han convertido en parte de esta guerrilla ciudadana que ustedes han provocado.  Y es curioso como aquellos que han sido abrazados en distintas situaciones hoy son odiados e insultados por el bando contrario al que parecen representar. Y de todo esto ustedes son los culpables, son los culpables de este odio queridos políticos, son culpables de que la gente saque a pasear su violencia en cada momento. Son ustedes los culpables de insultos, patadas, y de calificativos que hacía mucho que teníamos guardados.

Por último, me gustaría que pudieran hacer un análisis de esta situación, que por un momento olvidaran esta lucha de poderes y que escucharan al pueblo, no a aquel que sale a la calle a insultar y a apalear, aquellos ciudadanos que como yo, siendo una ciudadana de paz que aún cree en la democracia vivimos con miedo en qué están ustedes convirtiendo este mundo, mi mundo. Espero que algún político lea esto, espero que alguien ponga algo de cordura a lo que nos ha tocado vivir para que los bates, la violencia y los insultos vuelvan a guardarse en los armarios que estaban y podamos vivir en paz, bajo un dialogo continuo en el que nos pongamos de acuerdo sin usar la violencia. 

 
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