Opinión

Capital del humo

Una de las ciudades con el Consistorio más endeudado pisa fuerte a la hora de presentar proyectos que se quedan en saco roto o que, vacíos de contenido, sólo ven la luz en las portadas de los periódicos. 

Jerez de la Frontera, capital del vino, del flamenco, del caballo, del motor… y, por supuesto, del humo. En estos días vuelvo a leer y a escuchar valoraciones sobre el nuevo proyecto de Museo Flamenco que a bombo y platillo —cómo se lo montan— ha presentado el Ayuntamiento de Jerez con la Junta de Andalucía. La ilusión parece reinar y los que dudamos de este tipo de iniciativas casi que parece que somos unos derrotistas. Pero, ¿no es lógico pensar que una vez más Junta y Ayuntamiento vienen a vender humo?

Si es así, podemos decir que en Jerez ya estamos acostumbrados. De hecho deberíamos aspirar a ser capital del humo y dejarnos de tonterías. Tenemos todas las papeletas para ganar. Una de las ciudades con el Consistorio más endeudado pisa fuerte a la hora de presentar proyectos que se quedan en saco roto o que, vacíos de contenido, sólo ven la luz en las portadas de los periódicos. A la mente se nos viene, cómo no, la Ciudad del Flamenco en el solar de la Plaza Belén, pero también los proyectos que hoy día están en marcha y sobre los que prácticamente no sabemos nada. La lista es larga… y las contradicciones, enormes. ¿Cuántos proyectos de recuperación del centro histórico se han vendido mediáticamente durante los últimos años? ¿Cómo puede un Ayuntamiento como el de Jerez hablar de proyectos de futuro cuando se pisan y se venden ideas distintas?

Una de estas pruebas es la propia iniciativa sobre el museo a Lola Flores. ¿No iba a ir en el Palacio Villapanés, como corresponde, en el barrio de Lola y al lado de su propia estatua? ¿En qué quedamos? ¿Y por qué no se apuesta con una inversión de rehabilitación de numerosos espacios de la ciudad —ya existentes— como el propio Palacio Villapanés o el del Conde de Puerto Hermoso —que la Policía Nacional está próxima a abandonar—? ¿Qué va a pasar con el Palacio Pemartín cuando el CADF supuestamente se mude al anunciado Museo Flamenco? ¿Y qué sucederá, por ejemplo, con los artesanos del Zoco de Artesanía? ¿Qué soluciones propone el gobierno local y la Junta en este ámbito?

El silencio es sepulcral. Mucho me temo que este Museo Flamenco caerá en saco roto y que si llega a ser algo será una idea inconclusa y carente de sentido integrador en una ciudad que todo toca y nada toma. En esta ocasión el PSOE vuelve a mencionar a los fondos europeos de la ITI (Inversión Territorial Integrada) en una dinámica que parece ya casi de campaña electoral. El PSOE hizo con el motor y el vino lo propio recientemente: una escuela de motor y una ruta del viñedo. En esta dinámica de presentaciones electoralistas y simplistas intentan involucrar a colectivos sociales y culturales de la ciudad. En el trabajo y en el consenso no, porque básicamente no lo hay. Como ejemplo, ni los trabajadores ni los usuarios de las dependencias implicadas en el proyecto del Museo Flamenco saben qué les deparará en el futuro. Pero a nuestro gobierno local se le llena la boca de mentiras, una vez más. O eso percibo yo. Espero equivocarme. 

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