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Canciones bonitas y feas

¿Cuáles son la mejor y la peor canción de la historia?

Los españoles tenemos pocos complejos, pero los que tenemos son inextirpables. Uno de ellos es el de tener el pene pequeño, que reflejamos subconscientemente al hacer nuestra bebida predilecta el “carajillo”. Otro es el del inglés, pues tenemos la mayor población angloparlante muda del mundo. Otro es el de no saber hacer música como han sabido los alemanes, los ingleses, los rusos o los italianos.

Quizá por eso nos ha dado por llamar la atención sobre nuestras composiciones con nombres bizarros o bombásticos. Qué más español que una banda llamada Juanita y los feos sacando un tema titulado “Traga, mastica, vomita” (2011). Por no hablar de Semen Up, Putilatex, Manolo Kabezabolo y los ke no dan pie kon bolo, Daniel Higiénico y la Quartet de baño Band u Ojete Calor. Aunque la palma se la lleva el mundillo del punk underground: Kagando Entre 2 Coches, Cagando sin papel, Los huevos de Kinder, Tarzán y su puta madre buscan piso en Alcobendas, Don Kijote y Sancho Panza dan por culo con su lanza, Erukto Vaginal, Esguinze D frenillo, Me voy ke me estoy cagando, Chorretón de lefa pa tu vieja, Kagando blando…

No sólo damos la vara con el nombre de nuestra banda. Una de nuestras mayores obsesiones musicales es la de creer que hemos escrito la mejor/peor canción de la historia, y, por supuesto, publicitarlo convenientemente. Un grito desesperado que ansía reivindicar que el pop-rock español no es algo aburrido y mediocre. Que, si no puede ser grandioso, siempre puede ser horroroso. Un cielo o un infierno, pero no necesariamente un purgatorio…

En esta tónica se inscriben Los Suaves, quienes dicen haber firmado “La peor canción del mundo” (Víspera de todos los santos, 2000). Nada en la letra explica que sea titulada así, con lo cual tenemos que recurrir a la música para comprender el calificativo. Sin embargo, es posible que una feminista sí la considerase la peor letra del mundo, debido a algunos de sus penosos versos:

Miro arriba,
lo malo siempre viene del cielo.

Cuando te pones encima te juro que no se qué hacer,
eres fiel como una amante gallega,
la luna va llena de sol y de pena como una mujer

Sea como fuere, en los primeros versos parece haber una disculpa medio escondida por haber facturado “la peor canción del mundo”:

Cuando tengo mi guitarra
nada puede sucederme,

que tome nota el destino,
el cielo y mi mala suerte

La cantante Zahara (María Zahara Gordillo Campos) nos recompensa en su debut, La fabulosa historia de… (2009), con “La canción más fea del mundo”. A diferencia de la honestidad brutal de Los Suaves, esta canción no pretende ser fea en ningún momento, ni siquiera feúcha. De hecho, el título se refiere a una tercera canción, anónima:

En el centro algún bar estará abierto,
luces horteras decoran el local,

suena la canción más fea del mundo y la hacemos nuestra,
dijiste lo que ambos estábamos pensando

Nos quedaremos sin saber cuál era “la canción más fea del mundo”, aunque más adelante Zahara parece volver a insinuar que es la suya:

Hay que llamar a las cosas por su nombre,
esto acabó en el momento en que empezó…

Es comprensible que sólo con vergüenzas y dobles sentidos pueda un artista comunicar al mundo que ha creado la peor canción de la historia. Al contrario de si cree haber escrito la más bonita, en cuyo caso, como La oreja de Van Gogh en La playa (2000), lo proclamará a los cuatro vientos:

Te voy a escribir la canción más bonita del mundo,
voy a capturar nuestra historia en tan solo un segundo.

Y un día verás que este loco de poco se olvida,
por mucho que pasen los años de largo en su vida

Dos años después, Joaquín Sabina (Dímelo en la calle, 2002) parece reconocer que los chicos de La oreja de Van Gogh se le adelantaron, al escribir:

Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera,
una lámpara de Alí Babá dentro de una chistera,

no sabía que la primavera duraba un segundo,
yo quería escribir la canción más hermosa del mundo

Puede que Joaquín Sabina no haya escrito la canción más hermosa del mundo, pero consiguió escribir canciones que no ofendían a nadie con títulos como éste, que es quizás lo máximo que se puede pedir a esta orilla de Dylan. En cierto verso Sabina habla del “putón de mi prima Carlota y su perro salchicha”. En 1998, los Mojinos Escozíos ya describían a “un perro salsicha que es bastante juguetón, que se pone mu’ contento cada vé’ que ve un chow chow”. Está claro que el de Úbeda había bebido de muchos afluentes.

El Sevilla y los suyos no podían quedarse de brazos cruzados. En el álbum Más de 8 millones de discos vendidos (2002) reivindicaban que “Esta sí que es la cansión (sic) más bonita”:

Un pasito p’alante, María, y otro pasito p’atrá
y despué de bailá nos vamo a la cama, que te va a enterá.

No voy a comprá gomita, mejó me la vi a plastificá
porque voy a llevarme to’ la noche besándote en la casa de Iné.

Te van a salí agujeta en er primero,
me vah a tocá las parma en el segundo

luego nos vamos a fumar un cigarrito y despué
te voy a ehcribí la cansión más bonita der mundo

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