Caminantes

Publicidad

Caminantes

12-01-2018 / 23:37 h.
Publicidad

A mitad de enero, tras las cabalgatas de Reyes, el primer paso hacia el 2018 ya está dado. El futuro es menos incierto de lo que fingimos creer, pues sabemos con certeza lo que está por venir. Sin duda volverán la precuaresma, la cuaresma y la poscuaresma, retornarán San Valentín y los carnavales, junto con la cuestión catalana, los problemas presupuestarios, los casos (nuevos y viejos) de corrupción política, los juicios mediáticos y los abusos de las eléctricas.

Reaparecerán las golondrinas y las pateras, la semana santa, las torrijas y el arroz con leche, los simulacros de conversaciones sobre Gibraltar y el conflicto de la Base, las disputas sobre el almacén de gas en Doñana y los desacuerdos con Marruecos, los Goyas, los Césares y los Óscares. Con toda seguridad volverán la feria, la peregrinación al Rocío, la operación bikini, la Champions League y la Eurocopa. Vendrá el verano que todo lo verde lo seca, enmarcado entre incendios y operaciones de tráfico de salida y retorno de las vacaciones, la caravana del orgullo, los sanfermines, los delitos de género, el odio en las redes, la vuelta al cole, la vendimia, las fiestas de otoño y la feria del libro.

Se volverán a caer las hojas de los árboles y resurgirán como setas los puestos de castañas asadas. Regresarán los informes PISA, la amenaza yihadista, las zambombas, los belenes, los mazapanes, las 12 uvas. Volverá a nevar en Grazalema y una vez más regresarán los Reyes Magos. Durante todo este tiempo giratorio avanzaremos como hámsteres en una rueda. Caminar es la única opción para los vivos, retornando hacia delante, moviéndonos cada año apenas un paso del sitio donde estamos.

 
Publicidad