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‘Caballito de mar, beso o espuma’, poesía sobre maternidad

Los versos de Elisa Constanza Zamora, jalonados por ilustraciones de Cristina Pérez Gil, hablan de la vida, de la espera, el nacimiento, la sangre y la leche, el amor infinito y salvaje, la sabiduría de las mujeres mayores, la magia y las estaciones… Lirismo de mujer a mujer, de madre a hija.

#Hoyleemospoesía sobre maternidad, de Elisa Constanza Zamora Pérez.

Hay momentos en las que el único lenguaje que nos entiende el alma es la poesía. La poesía es ese susurro bajito que se materializa en el centro de miles de decibelios verbales abocada al extravío. Pero un verso expresado nunca es un verso perdido, siempre atraca allá donde es desesperadamente necesario. Siempre he dicho que por mucho que busquemos libros, son los libros los que nos encuentran a nosotros, cuando menos los esperamos y cuando más encajan en nuestro momento vital.

Este libro me encontró a mí una mañana de otoño en los estantes de La Luna Nueva. Lo primero que capturó mi atención fueron las pequeñas y cálidas espirales marinas que adornan su portada: parece un pequeño lienzo encendido entre los libros.

Caballito de mar, beso o espuma es una poesía viva sobre la maternidad, un regalo de una madre a una hija desde lo más honesto de sí misma. Esta madre es Elisa Constanza Zamora Pérez, nacida en Murcia y residente en Jerez, donde desde hace años es profesora de Lengua y Literatura y directora de teatro en sus ratos libres. En 2005 recibió el Primer Premio del Certámen que lleva el nombre de la famosa poetisa jerezana Pilar Paz Pasamar, y en 2006 recibió el Premio a la Igualdad de Jerez. El año pasado presentó una nueva obra de teatro con el grupo La Caracola, del IES Santa Isabel de Hungría, titulada Platero y ella. Las ilustraciones son obra de Cristina Pérez Gil, licenciada en Bellas Artes, pintora y restauradora. Y como decía antes, la parte visual de este libro es en sí misma ya una pequeña exposición de arte cálido.

El libro realiza un recorrido emocional por el camino de esta madre desde que su hija es sólo un gran deseo sostenido en el corazón hasta que es una niña:

“Qué marea tan roja anida en mi regazo

y no desea huir, quiere enraizar la vida

en un vacío espacio que busca como loco la forma y el latido.”

Y por fin la vida brota como un milagro de la primavera:

“Mi hija ya se mueve, hermosa enredadera

trepa ya por mi vientre y lo puebla de flores,

de espumas y de besos, hija de fuego y luna,

reflejo de un amor crecido entre los charcos

de huertos de esmeralda.”

La autora comparte con nosotros los íntimos momentos de la espera tranquila, unida siempre al cambio de las estaciones y las flores… hasta por fin llegar a la explosión de vida rodeada de amor:

“Tras un parto tan largo, manaba sin descanso

la leche, ese milagro envuelto en espiral de espumas.

Mis pechos anhelantes se tornaron magnolias ajenas

al cansancio, florecían tenaces en ríos interiores

de cálidos susurros.

Mis fuentes escondidas acudían a tiempo en el reloj

del mundo a este encuentro del amor, natural, milenario.”

Estos son sólo unas pinceladas de un conjunto que merece ser transitado despacito y reteniendo cada verso. Podéis encontrarlo en la Librería Luna Nueva, que es también la casa editorial de este libro. Son versos que hablan de la vida, de la espera, el nacimiento, la sangre y la leche, el amor infinito y salvaje, la sabiduría de las mujeres mayores, la magia y las estaciones… Una poesía de mujer a mujer, de madre a hija.

 

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