EntrevistasFin de Siglo

“Bendito sea el Japón que se cruzó en mi vida”

Entrevista con Juan Manuel Suárez Japón

Juan Manuel Suárez Japón, coriano de 72 años, descendiente del samurai Hasekura, es catedrático y escritor, apasionado e investigador del flamenco y un antiguo político socialista con un caudal casi inabarcable de conocimiento y anécdotas de casi 40 años soñando con transformar su tierra. 
“Hay cosas que han cambiado en Andalucía, pero eso no oculta la existencia de situaciones lacerantes de pobreza y de marginalidad”, sostiene.

 

Detenerse en los surcos del rostro de Juan Manuel Suárez Japón (Coria, 1945) es recorrer, a la manera borgiana, el laberinto trazado durante años por su trayectoria académica, formativa, literaria, y política. Todos esos territorios que ha poblado. Si se sigue el rastro de sus genes, emparentado con el comandante Hasekura, y para eso solo hay que mirarle a los ojos, se observa que su mirada es la que ha recorrido el camino del samurai, gracias a un bushidō o código ético que garantiza lealtad y honor hasta la muerte. En su cara están también los paisajes más azules del Bajo Guadalquivir; los ecos de Juan Talega y Manuel Torre; el sueño irremisible de transformar una tierra subyugada, carcomida por la miseria y dominada por el feudalismo; y también, claro, es asomarse a los desengaños de estar muy cerca del poder sin querer tocarlo.
El hombre se propone la tarea de dibujar el mundo, se decía en ‘El Hacedor’ de Borges. Y si algo ha hecho en los últimos más de 35 años este catedrático de Geografía Humana ha sido tratar de pintar diferente su mundo más próximo, Andalucía en este caso. No lo logró al completo, pero siempre le quedará que cumplió con su código de samurai y eso para él debe ser suficiente. ¿Es usted gitano japonés? “Según dice Morao…” Manuel Morao, el gran maestro de la bajañí, se incorporará al final de la conversación para abrazar y departir con su íntimo amigo Juan Manuel Suárez Japón. Son las once de la mañana. Pleno centro de Jerez. Precioso patio interior de Bocarambo, junto al Mamelón.
Afable y locuaz, el catedrático, antiguo responsable político, Orden del Sol Naciente y mil cosas más, comenta al camarero antes de empezar la entrevista: “Me he tomado un café con tostadita, pero desde antes de pasar el puente del Quinto Centenario, así que me vendrá bien un descafenaíto cortao en vaso pequeño”. Después de atender la llamada de su hija, “la oficina de control, como en Superagente 86, que tiene que saber que he llegado bien y que ya estoy en Jerez”, prácticamente nos dejamos llevar por el ritmo a compás que marca la voz de lo que en Japón sería una eminencia y aquí…

Viendo una trayectoria tan inabarcable, de tantísimos años dedicado a muchísimas cosas: catedrático, rector, diputado, consejero, vertiente de investigación, escritor, Orden del Sol Naciente… ¿qué ha merecido más la pena en todo este viaje?

A veces, yo me acuerdo de una cosa que se aprende en los colegios, o aprendíamos por lo menos antes en los colegios: los diez mandamientos, que se terminaba diciendo: “Estos diez mandamientos se encierran en dos”. Pues a mí me pasa un poco parecido, porque si tú analizas todo lo que yo he hecho, todo tiene que ver, o con mi pasión por la enseñanza y la cultura, o con el compromiso político con mi tierra, en un momento además en que a la  gente de mi generación le costaba mucho trabajo mantenerse al margen de lo que pasaba. Si tú te das cuenta, estos han sido los dos elementos que han sustentado todo lo que yo he hecho. Recuerdo ahora que cuando  tomé la palabra en el Palacio de San Telmo para darle el pase de poderes, o como se llame, al Rector que me sustituyó en la UNIA (Universidad Internacional de Andalucía), lo dije allí: que en realidad a mí, en todo lo que he hecho, he tenido siempre no una estrella polar sino dos, que me han guiado, que han sido la cultura, la educación, la confianza que tengo en que a través de la educación y de la cultura los pueblos son más libres… y la segunda es mi compromiso con mi gente y con mi tierra.

Y después de todo esto, de todas esas semillas que ha ido sembrando, ¿ha visto que haya habido cambios, que haya germinado algo, que  la sociedad sea más libre? Parece que estamos en un momento de mucha involución, ¿no?

Ten en cuenta que yo vengo de la generación de la transición, ¿no?, y entonces la libertad era… la libertad con la que hoy los jóvenes nacen, y con la que están envueltos con la misma naturalidad con la que respiran, no es algo que uno se encuentra, sino que los pueblos que son libres han tenido que conquistar esa libertad, y a mí me tocó la experiencia hermosísima de estar modestamente desde el lugar que me correspondió en esa tarea, y en construir el reto que significó para Andalucía el autogobierno. Ten en cuenta que el primer Gobierno de Andalucía se constituye en el 82, y en el 83 el entonces consejero de Cultura, que era Rafael Román, en el Gobierno que presidía Escuredo, me pide que yo sea su delegado provincial, y para convencerme, porque sabía que iba a haber resistencia, me dice: “No tienes que dejar  tus clases en la Universidad” Entonces, ¿qué tengo que hacer?, “Pues realmente nada: que se sepa que hay un Delegado”. Porque en esos momentos Rafael Escuredo, un hombre inteligentísimo, un político lamentablemente no aprovechado para nuestra tarea, él quería hacer ese juego de efecto: que la gente viera que había una nueva administración que se iba implantando en el territorio; y eso ocurre en el 83, y en el 84  fui Director General del Libro, Bibliotecas y Archivos, todo un año, y lo único que hacíamos era tratar de conseguir que la Administración central del Estado nos transfiriera lo que tenía que transferirnos, por virtud de nuestro Estatuto. O sea, que me tocó una etapa, que a lo mejor no era como la que ha venido luego de grandes inauguraciones  -aunque por suerte sí estuve en la época de la Expo- pero  esa etapa inicial fue muy interesante.
“La libertad con la que hoy los jóvenes nacen, y con la que están envueltos con la misma naturalidad con la que respiran, no es algo que uno se encuentra, sino que los pueblos que son libres han tenido que conquistarlo”
Sobre todo a nivel de transformación, estaba todo por hacer…
Sí, y recuerdo a este propósito una anécdota del año… me parece que a principios de entrar yo en el gobierno del 90. Había una manifestación en la puerta del Palacio de San Telmo… (no, era en Monsalves, porque cuando yo entré la sede de la Presidencia del Gobierno estaba en el Palacio de Monsalves, y no pasó hasta el 92 a San Telmo), y había una manifestación, una gente que estaba protestando ¿no? y recuerdo  que después de la reunión de gobierno, tomando un café  y charlando y tal y cual, José Antonio Griñán  -que ha sido una de las personas más lúcidas y más inteligentes y más íntegras, lo digo ahora que está donde está, que he conocido yo en esta trayectoria -como Manolo Chaves, dijo: “Esto es una buena señal, porque ya la gente está identificando a la Junta, como un referente para protestar”. Porque, claro, la Junta tenía que hacerse un hueco entre los ayuntamientos, con casi dos siglos de historia, y las diputaciones provinciales, y ahí “usted pá qué sirve”. Bueno, cuando la gente te buscaba para protestar nos decía Griñán “esto es una buena señal “¿una buena señal que protesten? “Pues sí, porque ya nos han identificado como una administración”.
“Que hablen mal, pero que hablen”…
Sí, y que sepan que hay una administración nueva a la que ellos pueden ir a reclamar sus problemas.
Usted que estuvo mucho tiempo vinculado con Cádiz, allí el Beni dejó dicha una, como tantas otras, de sus frases geniales: ”El único que tiene que tener prisa es el camarero”.
En la época mía de rector he tenido la suerte, digo, la suerte de ir muchas veces a Marruecos, y en Marruecos recuerdo un camarero en un hotel, que le reclamamos un café, o un té, y dijo “la prisa mata”…

Hablando de la prisa, y de todo esto que estamos hablando, de los años pasados, de toda la trayectoria, ¿le da vértigo, a veces, la velocidad con que va esto? Y en relación con esto, el momento social que estamos viviendo,  la tierra que puedan heredar sus nietos, los paisajes que se puedan estar perdiendo…

Vértigo me da de cómo pasa el tiempo por mí; lo que ocurre a mi alrededor, bueno y malo, al menos mantiene viva mi capacidad de estar atento, y de estar preocupado por lo que pasa, y desde luego preocupado por lo que pasa porque yo quiero la mejor sociedad del mundo para mis hijos y para mis nietos, pero  vértigo me da el tiempo como pasa por mí, viendo cómo se nos escapa:  cuando pienso que tengo 72 años, a veces tengo que hacer un esfuerzo para aceptarlo. Un día aquí en Jerez, en algo que debemos a Joaquín Carrera, que es como una de sus utopías, quien con una Fundación recién nacida hizo un congreso Dos siglos de Flamenco, que ha quedado ahí para que el que quiera lo haga mejor, recuerdo en ese Congreso una conferencia de Félix Grande, y él decía que se vio una vez en el espejo con cincuenta y tantos años ya, y dijo: “Me ha costado cincuenta años parecerme a mi padre”. Yo muchas veces me miro en el espejo y digo “joder, si es que soy mi padre, cómo no voy a ser viejo”. Ahí sí me da vértigo, porque veo la cantidad de cosas que no voy a poder ver de una sociedad que evoluciona… pero bueno, espero que mis hijos lo vean y lo disfruten.
“Vértigo me da de cómo pasa el tiempo por mí; lo que ocurre a mi alrededor, bueno y malo, al menos mantiene viva mi capacidad de estar atento”

“El tiempo es un tigre que me devora, pero yo soy el tigre”, dice Borges.

Sí, yo, en un libro de relatos que he publicado que se llama Aquello era Doñana, hay un relato en el que yo incorporo un personaje que, recuerdo, cuando presentamos el libro en Sevilla y Jesús Vigorra fue mi presentador, mantuvimos un diálogo muy interesante, y me preguntó: “este personaje ¿existe o te lo has inventado? Y dije”no,no, este personaje existe aunque yo lo he recreado”. Se trataba de un torero, fue matador de toros, pero luego, como no triunfó, acabó siendo banderillero, y terminó su carrera siendo banderillero con los Peralta, con los rejoneadores. Yo con él, cuando hice los libros sobre el Bajo Guadalquivir, el primero de ellos por encargo de la Diputación de Sevilla, me vinculé con él y con otro amigo, porque estaban todo el día en el campo, entonces son infinitamente mejores que el mejor libro, porque en la marisma no hay carteles: tú vas a Nueva York y sabes que si vas a un sitio te dicen que estás en la 50 que cruza con la Quinta, y tú sabes dónde vas, pero en la marisma no: son caminos idénticos y si tú vas al Mármol o a la Abundancia o a Los Morenos, no sabes, y éstos sí lo sabían, y entonces, claro, en esos viajes, este contaba su historia de cuando iba a la marisma que tenía ganado bravo, que es la misma del arroz de ahora.
Entonces todo ese proceso de cambio lo cuento a través de ese personaje, y él dice una cosa muy bonita, que es que cuando él decidió dejar de ser matador de toros porque no salía; decía que había toreado muy mal y no sé qué, él decidió en ese momento irse, y dice: ”Ese día fue cuando yo me morí la primera vez”. Y, claro, a mí, en una persona sin formación cultural… ¿qué me estás queriendo decir?  y me dice: “En la vida uno se muere tres o cuatro veces. Cada vez que algo se acaba para siempre, te has muerto.” Y él, fíjate qué frase más bonita, dice: “Esa fue la primera vez que me morí”, porque aquel día dijo “mi ilusión se cierra”. Bueno, eso nos pasa varias veces a lo largo de la vida, y lo que hay que tener es la capacidad de tener siempre un referente que te permita seguir andando. Yo felizmente he tenido la suerte de trabajar siempre en una cosa que me ha gustado mucho y ahora mi propio hermano a veces me llama y me dice “sal del agujero”, y no se da cuenta que no es un agujero, que es que yo estoy estupendamente escribiendo y leyendo y oyendo música…

¿Han muerto ya varias cosas en usted?

Sí.

¿La política, por ejemplo…?

La política murió. Cuando yo salí de la Consejería de Cultura era todavía diputado. Pero mi intención era haberlo dejado al salir del Gobierno, porque imaginaba, como ocurrió, que nada más importante me esperaba, pero como el resultado electoral fue tan malo en el 94, yo pensé que si me iba, a una persona como Manolo Chaves, al que le debía una de las experiencias más importantes de mi vida, que es haber sido miembro del gobierno andaluz nada menos que con la Expo de por en medio, le iba a sonar a que la gente empezaba a irse porque se había perdido, y decidí aguantar, y aguanté los dos años de la legislatura de la pinza, que fue una cosa… no sólo porque yo ya no tenía tareas importantes, era un diputado que estaba allí votando lo que pedían  y demás… sino porque el espectáculo de aquella pinza entre la Izquierda Unida y el PP, la manipulación y el juego que se hacía del Parlamento, como pasa ahora también, dejando en segundo término problemas urgentes de la gente de la calle, está pasando en Cataluña que es eso llevado a la enésima potencia… yo pensé que esa política no era por la que yo había dejado la Universidad. El día -por la noche- que yo iba para mi casa en Coria de una sesión plenaria, en que oí por la radio que Manuel Chaves había disuelto el Parlamento, a la mañana siguiente yo hice dos llamadas: una a él, a Manuel Chaves, diciendo que le quería expresar mi voluntad de no seguir, y otra a Alfonso Perales, que en paz descanse, que era secretario general del partido en la provincia de Cádiz, diciéndole que tenía un puesto disponible en la próxima candidatura, porque yo no iba a seguir. Ese día se murió, para mí, la política activa.
“Mi padre cuando me vio en ese ambiente me dijo ‘te voy a pedir una cosa: que no seas nunca el alcalde de tu pueblo”

¿Y eso fue exactamente…?

Eso fue en enero de 1996, y yo desde octubre de 1995 ya estaba en la Universidad incorporado, porque una de las cosas que hizo la pinza, con un extraño sentido de la regeneración política, fue poner un sueldo a los diputados, que hasta entonces no lo teníamos los diputados regionales, y yo en ese momento decidí no asumir ese sueldo, y volver a mi universidad y vivir de mi Cátedra, y entonces daba mis clases e iba allí a las sesiones plenarias, pero yo no cobraba más que la dieta  de viaje de ida y vuelta. Y de hecho, en ese momento de enero del 96, se acaba esa etapa, y además con la firme decisión de no regresar a la gestión, porque tuve al menos dos ofertas: una que me la hizo José Antonio Viera cuando llegó a la Consejería, en una cosa que era bonita porque él creó una Secretaría General de relaciones entre la empresa y las universidades, lo que luego ha sido, fíjate, la Consejería de Innovación y Universidades. Yo le dije que no, y la asumió un hermano de Manuel Angel Vázquez Medel, su hermano Alfonso, que murió el pobre muy joven… y luego he resistido tres sucesivos embates para que encabezara la lista de la Alcaldía de mi pueblo, Coria del Río, que es un pueblo de 30.000 habitantes a 10 kilómetros de Sevilla, área metropolitana, etcétera, pero todos lo embates duraron poco porque mi negativa era tan evidente… Mi padre, que fue funcionario del Ayuntamiento 40 años,  aceptó mi carrera politica de mala gana;  como mi madre, que siempre me decía: “Hijo, con lo tranquilo que estás ahora…”  – yo acababa de ganar la Cátedra- y antes, cuando acepté la Dirección General  y esta Delegación que te he dicho, yo ya era profesor adjunto por oposición. “Hijo, con lo tranquilo que estás ahora te vas a meter en política”, me decía, cuando yo he visto además también la intrapolítica de la universidad, y como allí se generan odios a veces por nimiedades: que me has quitado un crédito… yo me acuerdo de mi madre y digo “qué ingenua eras”. Y mi padre cuando me vio en ese ambiente me dijo: “Te voy a pedir una cosa: que no seas nunca el alcalde de tu pueblo”.
“Si cualquiera me oyera a mí decir que vivimos en lo que un amigo mío llama la ‘mediocritas’ o la mediocracia, estaría en su derecho de decir de decir “pues tú eres igual, o eras más malo que esta gente”

¿Llegó a expresárselo así, tan directo?

Sí. él que llevaba toda su vida en el Ayuntamiento, y yo le dije: “Papá si esto debe ser lo más hermoso que hay, trabajar por tu pueblo”; y me dice”sí, pero también lo más desagradecido”. Porque yo iba los fines de semana: yo vivía en Cádiz e iba los fines de semana, paseando por las calles con él, y recibía las salutaciones y el agrado de todo el mundo, y me decía mi padre: “cuando seas el alcalde de tu pueblo, esto se te acabó”. Y yo, por convicción propia y también porque a él se lo prometí , nunca quise ser alcalde.
Hay una frase que me dijo Manuel Morao el año pasado en una entrevista que le hice en este medio, artista al que usted biografió, en la que decía que hoy en día lo que vende es lo mediocre, se refería al flamenco, pero estamos hablando de política, y en política parece que hoy en día también vende lo mediocre, por lo menos los que llegan a los puestos de máxima responsabilidad.
A mí me cuesta mucho trabajo entrar en eso, porque si yo no hubiera estado en política me sentiría más libre para decir eso, pero claro cualquiera que me oyera a mí decir que vivimos en lo que un amigo mío llama la mediocritas o la mediocracia, si me lo oyeran decir, pues estaría en su derecho de decir de decir “pues tú eres igual, o eras más malo que esta gente”.

Sí pero, por ejemplo, estaba diciendo ahora que llegó al cargo con una oposición, con su trabajo, con su

Sí…
Desgraciadamente de un tiempo a esta parte la política parece que es una plataforma de colocación…
Es cierto que la comparación de los curriculums es difícilmente negable: en el Gobierno que yo estuve había otro catedrático de Universidad que era Antonio Pascual, había un arquitecto prestigioso como era Montaner, y había una persona que llegaba, como Leocadio Marín, por decirte un nombre, de haber sido Presidente Nacional de  Cruz Roja, Presidente de la Diputación de Jaén, etcétera, etcétera… y con un pedigrí detrás importante, pero bueno, ahora también los habrá igual…
“Creo que es mucho más difícil ser político ahora que cuando yo lo fui, además con una lupa encima en la que por una cuestión administrativa te pueden meter cinco años y medio de cárcel”
Pero esas figuras de prestigio parece muy complicado que puedan estar en política hoy en día…
Es verdad que la política se ha deteriorado mucho en esa parte de romanticismo… por ejemplo los primeros mítines de las campañas electorales, como yo había hecho la tesis doctoral en la Sierra de Cádiz, y además nunca fui, ni quise ser un peso orgánico en el partido, cuando venían las campañas electorales pues las grandes plazas de los mítines nunca se me otorgaron, pero yo sí que iba por la Sierra. Entonces claro, recuerdo un mitin en Prado del Rey con Ramón Vargas Machuca, que para empezar tuvimos que salir Ramón y yo, y Ramón fue el que les dijo a una pareja de la Guardia Civil que por favor se retiraran un poco, porque la gente no se atrevía a entrar. Eso visto desde hoy tiene hasta una componente literaria y romántica muy bonita, que no tiene nada que ver con lo que ha acabado siendo la política… ahora yo creo que es mucho más difícil ser político que cuando yo lo fui, además con una lupa encima en la que -y voy a decir una cosa que aquí en Jerez va entender todo el mundo- con una lupa encima en la que a un dirigente político, a un responsable político por una cuestión administrativa que puede ser todo lo criticable del mundo, pero administrativa o burocrática, ¡se le pueden meter cinco años y medio de cárcel! Hacer la política, así, no tiene nada que ver con lo que yo viví. No hace falta dar nombres, ¿no? se entenderá bien.
“La persona que mostró conmigo una actitud más cercana fue Rosa Torres, especialmente en el ámbito del flamenco. Los demás no lo habrán necesitado”

Hablábamos en los prolegómenos de la entrevista de lo que representan las figuras de los sabios en Japón, de las personas mayores en definitiva, de cómo se les venera,… ¿recuerda cuándo le pidieron un consejo en política por última vez?

En relación con esto, hay una frase que dice “no des consejo a quien no te lo pide”. Recuerdo que cuando salí del gobierno me sucedió José María Martín Delgado, que era un rector que venía de la Universidad de Málaga, con mucha experiencia, que no necesitaba que yo le aconsejara de nada, y tampoco me pidió nunca nada. Pero después de él vino Carmen Calvo, que había sido alumna mía. De hecho, cuando ella fue ministra y yo era rector en Baeza coincidimos en un acto que copresidimos, y ella me dijo “no sé como llamarte, porque si te llamo viejo profesor, vas a decir que ese nombre ya lo tenía Tierno…”. Yo fui a su toma de posesión, y ella estuvo cordialísima conmigo, y me dijo “te tengo que llamar, te tengo que llamar, tu experiencia…” Pues me llamó un año y pico después, y no fue para pedirme ningún consejo porque después de un año de consejera ya me dirás… O sea, no es una práctica común pedir consejo: de las personas que estuvieron en la Consejería después de mí, debo decirlo porque es hacer un gesto de reconocimiento a la verdad, la persona que mostró conmigo una actitud más cercana fue Rosa Torres, especialmente en el ámbito del flamenco. Los demás no lo habrán necesitado. Todos ellos han sabido que yo lo único que podía hacer ya era ayudar en lo que me pidan, pero en lo que me pidan…

Voy a recurrir a dos frases del Camino del Samurái, por motivos obvios, y una está relacionada con lo que estamos hablando, y dice: “Al dar consejo debéis discernir primero si la otra persona está dispuesta a aceptarlo o no”. En el caso de los políticos…

Ahora comprenderéis porque a mí, cuando el mundo del Japón ha aparecido en mi vida, me ha seducido no solamente por el apellido, sino por esa capacidad de sabiduría, que es extensible a otras culturas orientales. Tampoco quiero decir que eso esté en Japón nada más: Japón es una sociedad que yo he descubierto hace muy poco, porque en realidad cuando surgió este asunto del apellido y mi primo Virginio Carvajal Japón se encargó de ser, y era, el gran activador de todo esto, y yo estaba a su lado, y ayudaba, pero bueno yo estaba en mis ocupaciones … Hay un dato muy divertido, en el 92 vino el Príncipe heredero Naruhito, y en el 92 con la Expo cada día era un día dedicado a un país y nosotros como miembros del gobierno nos distribuíamos, como en la mili, un cuadrante de guardia, y tenías que ir al aeropuerto a recibir a las autoridades. Cuando vino el Príncipe heredero de Japón, la persona que se ocupaba de decirle a cada uno cuando iba a ir, que era la consejera de Presidencia, pues lógicamente llamó al de Turismo, llamó al de Economía y tal, y no me llamó a mí. Pero la tarde antes del día oficial de Japón, de una manera así un poco informal el Príncipe ofreció en el hotel de la Expo, que entonces se llamaba Hotel Radisson o algo así, y ahora es Hotel Príncipe de Asturias, una recepción a la comunidad de japoneses que vivían en Sevilla, pero también a los Japón.
La Embajada lo hizo a través de este primo mío, y mi primo metió allí como trescientos  o cuatrocientos entre los japones, trescientas o cuatrocientas personas. En el brindis con sake, el presidente Chaves y él, el Príncipe Naruhito confiesa la alegría y la emoción que siente de saber que, además de japoneses, están allí los descendientes de Hasekura. ¿Qué es lo que ocurrió después? Que me buscaron como locos por todas partes, recuerdo a Pepe Nevado, que era el jefe de gabinete, buscándome por todas partes. Entonces no había teléfonos móviles, que parece que eso ha existido siempre, y cuando me encontraron, me encontraron allí, porque yo estaba allí como un Japón. Y entonces, inmediatamente tuve que rehacer el discurso del Gobierno, el discurso que leyó Manolo Chaves en el brindis en el almuerzo que le ofreció, y pasé de no estar ni invitado a estar en la puerta de San Telmo recibiendo al Príncipe y dándole la mano. Y en el pabellón de Japón fui recibido, y a mí no me han hecho más reverencias nunca en la vida que aquel día…
“He podido estar 15 días en Japón, y ver esa mezcla de tradición y de innovación, de estar en la vanguardia de la tecnología y al mismo tiempo ser capaces de emocionarse haciendo una cosita de papel como si fueran niños”

¿Cómo surgió la asociación y el gran interés por Japón?

Luego, después de salir ya de esta responsabilidad, y muy especialmente cuando en 2005 vino Carmen Bueno, que era la jefa de exposiciones de la Expo, a decirme que en la feria mundial de Aichi había un pabellón de España y que habían hecho una encuesta entre la sociedad japonesa para ver qué contenidos esperaban encontrar en España: las paellas, los toros, Picasso y los Japón…; entonces vinieron para que yo grabara un vídeo y fuera allí y yo dije “no, esta persona, es mi primo.” Mi primo que estaba pendiente de operarse de cataratas y andaba ya con dolencias cardíacas, pero pueden ir los dos, pues va mi primo y una persona de confianza nuestra que lo va a cuidar, y así se hizo. Virginio estuvo en la comisión oficial que recibió al entonces Príncipe de Asturias por la simple condición de llamarse Japón y estaba en el documental que la gente veía en el pabellón. Cuando Virginio volvió de ese viaje, segunda quincena de junio, 10-15 días después, murió repentinamente de una cosa del corazón.
A partir de ese momento, yo me sentí un poco como diciendo “ésta es una bandera que me toca”, y como me cogió además después de salir del rectorado, yo me he entregado mucho a esa cuestión, pero te diré una cosa: he descubierto un tema apasionante más allá de mi vínculo, de mi apellido. Y ya he podido hacer un viaje a Japón, estar allí 15 días, y ver esa mezcla de tradición y de innovación, de estar en la vanguardia de la tecnología y al mismo tiempo ser capaces de emocionarse haciendo una cosita de papel como si fueran niños. Además de las calles limpias, del metro limpio, del metro sin jaleo, además de todas esas cosas, me ha parecido un tema que a mí ahora mismo me tiene envuelto, yo ahora mismo es a lo que dedico más tiempo porque la asociación que creamos con Virginio y la embajada de Japón se pusieron de acuerdo y en 1997 creamos la Asociación Hasekura, que ahora yo he querido que siga presidiendo un sobrino de Virginio, pero de la que soy vicepresidente ejecutivo porque este sobrino tiene una edad con dos hijos chicos, trabajo… y estamos sacando unas ediciones y unas cosas que de todo eso me encargo yo, y yo lo estoy pasando estupendamente. Bendito sea el Japón que se cruzó en mi vida.

Ha calificado el traslado del Centro Andaluz de Flamenco en Jerez como “un inmenso error”: “No cambio ni una letra”

Hay otra frase del libro del samurai también, y esto lo hilo con un tema que aquí en Jerez, especialmente, afecta mucho a toda la gente que creó esa institución: “Aquellos que nunca han cometido un error están en peligro”. Me refiero al Centro Andaluz de Flamenco y a la intención de trasladarlo de su sede actual a no se sabe muy bien dónde. Usted ha alertado de ese error públicamente con un tuit lapidario: “¡Qué error!¡qué inmenso error!”.

Pues yo creo que el espíritu de mi manifestación, a la que has aludido y de la que no quito ni una letra, es igual de generosa que esa frase del samurai, primero porque dice “el que no ha hecho ningún error tendrá que hacerlo”, porque es común al ser humano  y equivocarse no es malo… si  después se tiene la capacidad de reconocer que uno se ha equivocado y rectificar. Por eso, cuando he dicho que me parecía un error yo alentaba una actitud de generosidad igual que esa… y lo sigo pensando. He tenido un intercambio de correos electrónicos con el concejal de cultura, el señor Camas -que ha sido,tanto él como yo, superamable-, donde él me ha explicado lo que quiere hacer, y donde yo le he ratificado mi altísima preocupación porque -aún en el caso de que ese macro proyecto lo viéramos culminado…

…Que habrá que verlo…

…porque yo voy a decir una cosa que va sonar a pelota, pero bueno, me da igual: yo, que quiero a esta ciudad y que soy un devoto de lo que ocurre en esta ciudad y en su flamenco y en la cultura que se mueve, pues he conocido muchos proyectos nonatos, algunos de ellos en relación con el flamenco, hasta la Ciudad del Flamenco… Entonces, aún concediéndoles que ese macro proyecto del museo flamenco se culminara y se culminara bien, cosa que yo les deseo, ¿por qué tiene que incorporar un centro que tiene una finalidad muy concreta de documentación…? Ha costado trabajo que se acepte que este es un centro de documentación orientado a la investigación sobre el flamenco, porque cuando esto se creó, y yo vengo de muy atrás —por eso cuando el concejal Camas me llamó y me dijo “te llamo para que tengas información de las dos partes”, y yo le dije “el problema es que yo soy parte de una parte”—, al principio, y esto lo saben Joaquín, Ana, Paco, Mariano… y todos lo que estaban ahí desde un principio, la gente entendió que esto era para ensayar, para trabajar, de actividad más difusa alrededor del flamenco, y costó trabajo que se asentara la idea de que era un centro de documentación flamenco, como hay en Granada un centro de documentación musical, y está donde está, y ha tenido durante muchos años, como director a Reynaldo Fernández Manzano, un tipo extraordinario, que ahora dirige La Alhambra, y a nadie se le ocurrió en Granada que era mejor poner ese centro en el Centro Manuel de Falla, o en donde fuera. Yo creo que son perfectamente compatibles el macro proyecto del museo flamenco que, repito, ojalá se culminara bien, y preservar la presencia del Centro Andaluz de Flamenco donde ahora mismo está, en el Palacio de Pemartín. O sea, haga usted ese proyecto nuevo, pero no tiene por qué tocar lo que es el Centro de Documentación del Flamenco.

“Nuestra bandera, la pobre, ha sufrido, y durante mucho tiempo ha sido justamente el signo de unos y no de otros”

Usted que es catedrático de geografía humana: hoy en España asistimos a la vieja lucha del ser humano por los territorios. ¿Eso tiene solución?

Es que yo no sé…, cuando me he bajado del aparcamiento  y -me pasa esto en algunas ciudades- y veo en los balcones la bandera nacional, la bandera española, tengo una sensación un poco dual. Porque, por ejemplo, yo he estado dos veces en Nueva York. La primera vez que estuve me impresionó ver la bandera estadounidense en todas partes. No digo que haya que llegar a esos extremos. Pero si te digo que me dio un poco de envidia el que haya una nación que se siente tan identificada con sus símbolos. Te voy a contar otra cosa en relación con Japón. En Coria hay un proyecto, que ahora está un poco revisándose, en la que japoneses concretos o grupos de hispanistas venían y sembraban un sakura, es decir, un cerezo igual que hizo el Príncipe heredero cuando estuvo en junio de 2013. Eso está revisándose porque el cerezo y nuestros 48 grados se llevan mal. Pero yo he presenciado lo que te voy a decir. Una asociación, de lo que aquí llamaríamos tercera edad, ha ido y ha sembrado dos cerezos allí a la orilla del río, y cuando han terminado, sin que nadie estuviera al mando de aquello diciendo lo que tenían que hacer, los hombres y las mujeres se han destocado, se han puesto alrededor de los cerezos y han cantado el himno de Japón. Estaban a diez mil o a doce mil, o a no sé cuantos, kilómetros de distancia, sembrando un cerezo que es su símbolo, y cantaron el himno de Japón. A mí eso me da mucha envidia. Pero ahora cuando veo muchas banderas, digo: Dios mío, esto ¿qué será?. El nacionalismo español, bueno o malo. ¿Qué será?. Porque como nuestra bandera, la pobre, ha sufrido, y durante mucho tiempo ha sido justamente el signo de unos y no de otros…

Eso iba a decir, ha habido un caso ahí de una apropiación indebida…

El pensamiento que se me vino a la cabeza es: “¿cómo será de malo el nacionalismo y lo que está pasando en Cataluña que es capaz de hacer rebrotar hasta lo peor del nacionalismo en el resto del Estado? ¿Cómo será ese veneno?”. A mí me da todo lo que está pasando en Cataluña, me da, aparte de preocupación, me produce una sensación de impotencia tremenda. Porque cuando oyes los argumentos, cuando oyes, después de lo que pasó, de tener gente detenida y no sé cuántos, este presidente del Parlamento que debería llegar para poner cordura y que habla… hasta su gesto y la mirada perdida que tiene, todo es parangonable con el fundamentalismo islámico del primer momento. Están jugando ahí desde las tripas y no desde la razón. Y ojalá esto acabe pronto porque es malo para Cataluña, pero para España también es malo. A mí me parece que la gran derrotada es, como pasa tantas veces, la razón, la razón es la gran derrotada de esa pelea.

¿El ideal andaluz es ya una distopía, la identidad nacionalista sería un atraso?

El problema es que si el nacionalismo tiene que ser como lo que estamos hablando, aquí en Andalucía es difícil que arraigue. Aquí arraigó en los años de la primera parte del siglo XX el ideal libertario. Eso va mucho más con nosotros. Con la tierra y con el individuo. Aquí el anarquismo… yo recuerdo un año, debía ser también principios de los 80 por ahí, estaba yo en Sevilla, yo era entonces profesor en Cádiz, y estaba en Sevilla haciendo un curso sobre foto interpretación, los pares de fotos aéreas, estas cosas ¿no?; y estaba dándola un profesor holandés,  Van Zwidan, y entonces vino un profesor de Madrid, José Estébanez, que me había ayudado mucho a mí en la tesis, porque él hizo un estudio sobre las técnicas cuantitativas, y entonces José Manuel Rubio, que me dirigía la tesis, dice: esta tesis debería llevar una cosa sobre cuantitativa pero como yo no sé, te voy a poner en contacto… Entonces yo fui a Madrid y  Estébanez me ayudó mucho. Y vino Estébanez de Madrid y estábamos en ese curso y coincidió con el Rocío. Y entonces una tarde José Manuel Rubio, el profesor Estébanez, que era de Oviedo recriado en Madrid, y yo, nos fuimos en mi coche a buscar las carretas y terminamos en la parada Hato Blanco que era donde para Coria habitualmente, y las carretas habían llegado y estaba cada uno colocándose en su sitio, poniendo su chamizo, sus toldos, sus candelitas y no sé cuantos… y me pregunta a mí José Estébanez: “Juan Manuel ¿y esto quién lo ordena? Digo: nadie. Pero, ¿aquí quien manda? aquí no manda nadie, aquí manda la costumbre. Pero entonces ¿aquí no hay uno que le diga? No, no, aquí cada uno se pone donde… Y él me dice: ahora entiendo, ahora es cuando he entendido por qué arraigó aquí el anarquismo”.

“El flamenco es tan maravilloso porque siendo como es esencialmente andaluz, es universal. No hay nada que nos refleje mejor que eso”

Eso esta más cerca de nuestro espíritu, casi de nuestros genes que un ideal nacionalista entendido como se está entendiendo ahora. Como contrario a. El flamenco es tan maravilloso porque siendo como es esencialmente andaluz, es universal. No hay nada que nos refleje mejor que eso. Nuestras grandes figuras artísticas de la creación, son universales. Yo me siento muy andaluz, pero yo estoy más cerca de una persona de Pamplona que pertenezca a mi clase, que tenga una ideología cercana a la mía, que a un andaluz a lo mejor de los de, en fin, no quiero describirlo para que nadie se sienta… Y la prueba está en la historia de la democracia andaluza, la suerte que han tenido los distintos ensayos nacionalistas, que nunca pasaron de tener creo que cuatro diputados la vez que tuvieron más diputados en un parlamento regional.
Andalucía sigue en la miseria. O sea, ve usted los datos y los datos revelan que hay una gran bolsa de exclusión social, que se ha agravado con la crisis efectivamente, pero que proviene de un problema estructural. Hay una sensación de que los dirigentes andaluces hacen ver que cambia todo para que nada cambie. Ese gatopardismo… Pones Canal Sur, sigues viendo lo mismo que hace 20 años… O sea, yo recuerdo por ejemplo, ya que hablaba antes de José Antonio Griñán, que al tomar posesión hizo una defensa a ultranza de la educación, quiso hacer un pacto por la educación. Pero no cambian las cosas…

Hay cosas que han cambiado y cualquier parecido entre la Andalucía del principio de la transición y ésta lo evidencia. Algunos cambios han sido radicales en educación, desde la generalización de la educación, el acceso a los niveles universitarios, en fin, no quiero decir lo que es evidente. Ahora, eso no oculta la existencia de situaciones lacerantes de pobreza y de marginalidad. Y no me consuela saber que en otras regiones ocurre lo mismo y que tiene mucho que ver con las estructuras del macrosistema en el que todos estamos envueltos.
“Cualquier parecido entre la Andalucía del principio de la transición evidencia que hay cosas que han cambiado, pero eso no oculta la existencia de situaciones lacerantes de pobreza y marginalidad”
Lo que has dicho de Canal Sur, yo fui con Enrique Linde, portavoz, siendo diputado en la segunda mitad de los 80. Fui portavoz del grupo socialista en el debate que creó por ley la RTVA y, claro, muchas veces cuando la veo, que debo decir que la veo muy poco, los informativos, el programa de Jesús Vigorra, que es una excepción para confirmar la regla, me da mucha pena, porque allí hablamos de lo que este canal regional podría haber sido, un instrumento enorme de formación, de cohesión, sin renunciar al entretenimiento. Pero no lo que es ahora, que es una programación que de noche es intragable, y que en un prime time de un viernes te pone, o de un domingo, o no sé qué, pues unos señores que están perdiendo peso, y cosas así. O esta interminable sucesión de programas dedicados a la sevillanas que ya no saben que hacer más, y el flamenco, que en el Estatuto reformado de 2007 aparece ya como un referente con nombre y apellidos del patrimonio cultural andaluz, tiene en la segunda cadena a última hora de la noche un programa donde están sacando todo lo que está grabado ahí desde el año catapún, sin que tengamos la capacidad de tener un programa en el que el flamenco se de a conocer, se enseñe, se ofrezcan, se traigan a los grandes protagonistas del fenómeno flamenco, que son los artistas, y que puedan hablar… Eso no es tan difícil. Y hay profesionales allí que serían capaces hacerlo muy bien. Con un profesional de allí, Manuel Curao, yo desde el rectorado de la Universidad Internacional de Andalucía promoví un curso de verano que se estuvo celebrando durante los seis o siete años años que me dio tiempo a mi a hacer, que se llamaba Los flamencos hablan de sí mismos, de los cuales cinco de esos cursos se han convertido en libros que están ahí como testimonios. Recuerdo que hasta tuvimos la suerte, entre comillas, de conseguir a Enrique Morente, dos o tres meses antes de que tuviera la desgracia. Pero bueno, no sé si la audiencia es capaz de justificar lo que se está haciendo con Canal Sur francamente.
“No sé si la audiencia es capaz de justificar lo que se está haciendo con Canal Sur francamente”

Treinta y cinco años de un mismo partido en el poder ¿no puede llegar ser democráticamente perverso? Lo digo porque puede haber siempre muchos mecanismos clientelares que perpetúen ese poder. No ocurre solo en Andalucía…

Claro, puede pasar, pero tú has dicho democráticamente perverso, y democráticamente no, puede, podría ser perverso, pero democráticamente no, porque la gente vota y vota libremente.
Por eso entroncaba con la segunda parte de las redes clientelares…
Cuando empezamos nosotros en la transición yo utilizaba mucho en mis discursos una frase que oí a Felipe González, que a su vez la utilizaba constantemente, y Alfonso Guerra, que era lo de que “En mi hambre mando yo”. Sobre la redes clientelares, no me cabe ninguna duda de que la persona que le va bien con un partido y que está colocaíto, y no sé que y no se cuántos… Carlos Cano, que también es inolvidable, creo que hizo una copla que decía: Colócanos, colócanos… Eso existe, negarlo es imposible. Lo que pasa que no es ningún consuelo pensar que la alternativa a eso sea volver un poco al turnismo de la época de Cánovas y Sagasta. Es decir, que ahora gobierna el PP y entonces pues los clientes serán de otro color. Quizá habría que ir a pensar en un modelo como el que yo viví una situación también entre comillas “divertida” en Italia, porque mira lo que vino luego en Italia… Yo estuve en Italia en el centro de restauraciones San Miquele en Roma, porque íbamos literalmente a copiar, para hacer nosotros el Instituto de Restauración que hay ahora mismo en la Cartuja. Afortunadamente todavía lo dirige la persona que yo nombré, el arquitecto Román Fernández Vaca, y me da mucha alegría. Y estábamos allí y entonces me recibió un director general, y recuerdo que entré en su despacho y el despacho era impresionante, porque en las paredes había un Tiziano, en una de las paredes de aquel salón. Yo le pregunté en fin que su experiencia, que cuántos años … Yo llevo aquí me parece que me dijo quince o dieciséis años. Y yo le dije, pero si aquí cambia el gobierno cada seis meses y él dijo: “Ah no, no, no eso es cosa de los políticos”. O sea, hay una estructura administrativa fuerte, que esa está al margen del oleaje de por arriba. Pero claro, fíjate lo que se encerraba detrás o dentro de esa administración fuerte que, en fin, eclosionó en Italia y que ha llevado a la situación actual y a que fuera presidente de un país como Italia un personaje como Berlusconi. No tiene solución. Negar que puede haber vínculos o lazos clientelares es ridículo, pero no veo muy bien cómo se resuelve eso mientras la gente siga votando libremente, que este sí que es el valor primero, el valor primero es preservar la voluntad libre de la gente.

“Todo lo que está pasando en Cataluña me produce, aparte de preocupación, una sensación de impotencia tremenda. La razón es la gran derrotada”

Y ahora que hablaba de esa dualidad en Italia, de esa tecnocracia por un lado y la política…
Que lo he descrito, no he dicho que eso sea lo que me gusta, lo he descrito solamente.
¿Qué falla para llegar a algo como los 850 millones presuntamente malversados de los ERE en Andalucía?
El otro día en un programa que han puesto en La Sexta, vi una entrevista de Pepe Borbolla (yo a veces bromeo con él y le digo: “Pepe, ahora es cuando estás para ser presidente, ahora has recuperado un grado de lucidez y tal…”). Y Borbolla, con esta periodista, que a mí me gusta porque es incisiva, le dijo: “Sobre los ERE no está el final escrito”. ¿Por qué? ¿por qué? ¿por qué?… Y entonces él dijo: “Bueno, porque hay partes de la instrucción en la que la jueza, Alaya, ha recreado (así como tú sabes que habla él) ha recreado la realidad”. Bueno, vamos a esperar que se termine el juicio y que veamos cuales son las responsabilidades. Parece que está claro que ha habido cinco, seis, siete, ocho, los que sean, sinvergüenzas, dicho sin ningún ambage, que han aprovechado una estructura, pensada para ayudar a la gente que lo necesitaba, en provecho propio. Esos deben ser señalados y castigados, porque eso es lo peor que puede pasar a un sistema. Sobre los demás que en estos momentos están implicados, hay que esperar a que termine, porque yo sobre muchos de ellos tengo la firme opinión y creencia en su honestidad y en su inocencia.
“Negar que puede haber vínculos o lazos clientelares es ridículo, pero no veo muy bien cómo se resuelve eso mientras la gente siga votando libremente, que este sí que es el valor primero”

¿Pone la mano en el fuego?

Sí, sí. Pero ¿qué ha pasado? Ha pasado una estructura muy grande, una estructura muy difícil de controlar desde arriba y que te enteres de todo lo que pasa abajo. Ahí se han movido gentes en las que, a lo mejor, en el último rincón de sus conciencias cuando hacían la golfería estaban pensando en una cierta impunidad, porque esto se iba a mantener, y que nadie iba a revisar ni levantar las alfombras. Es posible que todo eso esté ahí. Pero trasladar eso a la generalidad de los que ahora están… Ahí hay una persona que yo conocí como jurista de la Junta en la época que yo fui miembro del gobierno, Paco del Río. ¿Paco del Río como una persona de esas…? No me lo puedo creer, por mucho que lo diga Alaya o San Alaya. Ahora, que ha habido un sustrato de sinvergüenzas que han podido meter la mano donde no debían, y que a lo mejor en sus comportamientos ha jugado esta idea de la impunidad por la continuidad y tal, puede ser, pero yo esperaría hasta el final. Mira, te voy a contar una cosa, te voy a decir por qué soy tan firme en decir vamos a esperar, aunque ya hay un daño irreversible, el daño a las personas.
ERE de Andalucía: “Está claro que ha habido cinco, seis, siete, ocho, los que sean, sinvergüenzas, que han aprovechado una estructura, pensada para ayudar a la gente que lo necesitaba, en provecho propio”
Yo, como rector, formaba parte de un patronato (esto es la primera vez, lo puedes poner como primicia porque no lo he contado nunca) formaba parte de un patronato de una institución científica que se creó en Málaga por la Consejería de Innovación en la época de Vallejo. Yo era patrono ¿qué significa que soy patrono? Pues que yo cuando había pleno del patronato iba a unas reuniones, y en esas reuniones los gestores decían vamos a hacer A, vamos a hacer B, vamos a hacer C, y ¿esto es correcto? sí y allí había un asesor jurídico; ¿y es legal? Sí. Eso se enreda con una denuncia que se hace desde un sindicato amarillo, y tal y cual. En definitiva, que se abre un procedimiento, y el juez empieza imputando a dos o tres hasta que dice: “no, no, no, imputamos al patronato entero”. Resulta que yo, cuando ya he dejado el rectorado, llega un papel a mi casa que dice: vaya usted al juzgado porque tiene un documento que recoger; y cuando recojo el documento dice que estoy imputado, y ¿cuál es el delito? No te quiero contar… el delito era malversación, fraude de ley, no sé qué, no se cuántos. Eso, al cabo de cuatro años y dos meses, que no se me olvidará, cuatro años y dos meses, de dos recursos nuestros, de mi abogacía, que se lo pasaron por el arco del triunfo… al cabo de cuatro años y dos meses yo voy a Málaga a un juicio, seis personas. El juicio dura cuatro días, el último día del juicio yo declaro diez minutos, como había declarado en la fase de instrucción dos veces que fui a Málaga y nunca pasé de de diez minutos, declaro diez minutos. Y el último día, cuando ya el fiscal y la jueza tienen que hacer el acto de elevar a definitivas las conclusiones del juicio, toma la palabra la jueza y la da al fiscal: “Señor fiscal, usted modifica en algunos términos su auto”. ¿Sabes en ese auto lo que pedía para mí, cuyo delito era haberme sentado en un patronato y votar lo que todo el mundo decía, empezando por el asesor jurídico, que era legal? Tres años de cárcel y dos millones de euros de multa. Bueno, cuatro años y medio, casi cuatro años y medio de convivir con eso, de pensar…

De aparecer su nombre en los papeles…

Apareció, aunque basicamente fue un tema que se circunscribió mucho a Málaga, y en ese sentido yo la pena de telediario, como se dice, no la he sufrido mucho. Pero, el último día toma la palabra el fiscal y dice: “Sí, señoría, he modificado el auto. A los señores, a cuatro de seis, Juan Manuel, tal, tal, tal, se les retira la acusación”. O sea, no he tenido que esperar a la sentencia, se les retira la acusación, y a dos de los que quedaron se les rebajó más de la mitad.

¿Fue una imputación preventiva, no había indicios reales…?

No, no, no era imputación, es llegar al juicio oral. Esto es cuatro días de juicio oral que yo me tuve que ir a Málaga. Los días antes la abogada me decía “Juan Manuel, esto es una locura, esto al final te eximirán de esto; no hay ninguna razón, no hay pruebas, no han contestado a nuestros recursos”… Es que le contestábamos los recursos y ellos contestaban con un documento casi de oficio diciendo: bueno, ya se verá en el juicio oral. Y en el juicio oral tú estás allí tres días oyendo declaraciones de unos, de otros, de otros, y el cuarto día dicen: se te retira la acusación. Eso fue el 14 de diciembre pasado, y todavía hoy, desde el 14 de diciembre, todavía hoy, no ha tenido tiempo el fiscal de mandar un papel diciéndome eso por escrito. Hasta el extremo de que yo he querido hacer un cambio de un préstamo en el banco y todavía en el banco aparezco como pendiente de una demanda. ¿Tú te crees que hay derecho a eso? Y como tendrás que resumir mucho lo que he dicho de Pedro (por Pacheco, en una respuesta anterior), ponlo porque hombre, es que es una locura, una locura. Y en los ERE va a ser más difícil tomar una decisión así porque es muy gordo de lo que venimos, pero tú verás, de lo que hay, quiénes son al final los que salen libres, pero heridos de muerte.
“El PSOE es un partido de izquierda: yo estoy en él militando desde finales del 70 porque creo que es un partido de izquierda, desde luego yo lo soy”

Voy a entrar rápidamente en el tema flamenco, pero quería por último, dentro de la cuestión política, preguntarle, y en realidad son dos preguntas en una, por un lado, si el PSOE a día de hoy es un partido de izquierda; y si no le chirría que el Gobierno andaluz esté sustentado por un partido de centro derecha como Ciudadanos y más alejado de lo que podía ser una izquierda con una convivencia más natural como pueda ser Podemos.

Bueno, pero Podemos tiene también mucho que cortar… El PSOE es un partido de izquierda: yo estoy en él militando desde finales del 70 porque creo que es un partido de izquierda, desde luego yo lo soy, yo me considero una persona de esa izquierda, de centro izquierda, como quieras llamar, pero ahí en esa posición de socialismo democrático con la que me vinculé hace tanto tiempo. Estoy fuera de la militancia activa, lo sigo votando y creo firmemente que es la opción de centro izquierda en la que yo creo. Sobre la alianza con ese centro derecha o con ese grupo liberal, no me escandalizo porque el tiempo de las mayorías absolutas terminó, terminó para siempre jamás, y casi diría que afortunadamente, y es necesario hacer alianzas. Cuando la presidenta nuestra llegó a un acuerdo con Ciudadanos las posiciones que se mantenían en esa que llamamos otra izquierda y tal y cual, especialmente la de Podemos aquí en Andalucía, a mí me parecía de un riesgo evidente, porque para el común de los ciudadanos que quieren que se resuelvan sus problema, piensa si es más tranquilizador aliarse, me vas a permitir que no diga nombres, con lo que se puso detrás de la presidenta de Podemos aquí : todo el SOC, todo ese mundo, con todos mis respetos, pero es que una cosa es estar en los caminos y otra cosa es gobernar para todos. ¿Eso es más tranquilizador que estar con un grupo de centro derecha al que ya veremos la suerte que le espera en este país? Porque mira las encuestas cómo van. Yo creo que fue una decisión acertada, fue una decisión acertada y se puede hacer una alianza. Ahí está el ejemplo alemán -que no son tontos- el ejemplo alemán de ahora mismo del acuerdo de Merkel con la socialdemocracia: se puede hacer eso sin tener tú que hacer políticas en contra de tu conciencia ni ser menos de izquierda: A mí eso no me parece mal.

“El tiempo de las mayorías absolutas terminó, terminó para siempre jamás, y casi diría que afortunadamente, y es necesario hacer alianzas”

Me gustaría ir al origen de cuándo empezó a interesarse por el flamenco: el primer chispazo que recuerde.

Fijate que me lo pones como se dice “a huevo” porque es una historia un punto divertida… yo he publicado un libro que será un libro muy valioso para los bibliófilos, porque no se ha distribuido: es un libro que me encargó Rafael Infante de esos de la colección Flamenco y universidad. Entonces, ese libro cuando yo ya lo tenía hecho, me enteré que no se podía distribuir porque la venta y la distribución se hacían online y el libro se llama Confesión de parte. En fin, yo explico ahí cómo me inicio, de dónde viene la afición… pero la parte mollar del libro es mi doble experiencia de aficionado y luego -en un momento determinado- tener que gestionar. Eso de estar en los dos lados de la mesa, pero la historia de la que yo me empiezo a interesar tiene hasta un punto de casi de cuento infantil. En Coria había un barbero de Utrera que se llamaba Diego Fernández Vargas, los apellidos de Juan Talega, y este hombre era un gitano andarrío, porque no tenia barbería sino que él iba a las casas a pelar a las casas. Curiosamente, pelaba a las casas de lo que sería en un pueblo la clase media, media alta, no un barbero que pela al lumpen, y él era vestido… no llegaba a la pulcritud de mi tío Manuel Morao, pero vestido elegante.
Mi abuelo Juan Suárez, que era panadero y estaba en esa clase alta del pueblo, se pelaba con Diego, y pelaba a mi padre: cuando mi padre se casa y nosotros nacemos, el barbero va a mi casa, y cuando yo soy un niño de 8-10-11 años le oigo a él por primera vez hablar de los gitanos que cantaban, de la Niña de los Peines, de esos nombres,la primera que vez que yo oigo a Juan Talega en mi vida es en la boca de Diego… entonces yo me empiezo a interesar por eso y buscaba en la radio: entonces se escuchaba mucho a Antonio Molina, y mi padre, que le gustaba mucho la música, decide comprarme una guitarra. Había allí un señor Maceda que había formado parte durante la República de un cuarteto de pulso y púas, pero que tocaba la guitarra de tum tum tum tum como los de la tuna, y con ese hombre fui yo a dar clases y aprendí a poner los primeros acordes y empecé a entrar en el mundo de la guitarra y la guitarra me llevó de pleno al flamenco: el capítulo primero del libro se llama El secreto estaba en la guitarra. Yo estudiaba en el soberao de mi casa con los libros así, y cuando ya estaba a punto de reventar tenía la guitarra aquí; era la válvula de escape y oía en la radio falsetas o las grababa ya en los primeros cassettes, y de ahí quería yo sacar luego la falseta  y así hasta que terminé de trabajar y fui a trabajar a Cabra -el primer trabajo que tuve -y en un centro filarmónico estuve los dos años de Cabra aprendiendo guitarra.

“El flamenco no se muere, más al contrario, vive ahora un momento de plenitud extraordinario”

¿El flamenco se muere?

No, no, no, pero en el libro del que estoy hablando hay un capítulo que se llama El flamenco se moría otra vez, y además, fíjate, empiezo ese capítulo contando la última vez que fue Moneo, Manuel Moneo, a los jueves flamencos de Cádiz, y yo fui expresamente a oírlo; y cuando Manuel Moneo cantó -esto fue después de la operación gorda que tuvo él-, estaba cantando por soleá, y cuando acabó había un tío allí cerca y le dijo “¡Manuel, eres de los últimos que quea!”; y yo lo puse ahí, y empiezo diciendo eso: la sensación de lo último que quea. Pero el flamenco no se muere, el flamenco no se muere, más al contrario, vive ahora un momento de plenitud extraordinario. Es cuestión de tiempo que cosas como lo que hacía Enrique Morente o La leyenda del tiempo, todo ese tipo de cosas, reverdezcan como algo puro.
Porque siempre hay un debate aquí de la pureza, de la ortodoxia contra la heterodoxia…
El flamenco es tan maravilloso que puede con todo, eso lo disuelve todo. Mi bolsa está por ahí, si ves y la abres verás los dos compacts que yo traigo, y que he venido oyendo, porque ahora no se oye la música como no sea en el ordenador o en el coche, y hoy yo he cogido un disco que se hizo de homenaje a Pedro Peña y no había oído. Estaba en mi casa y no lo había oído y he venido oyéndolo; de diez cosas que yo oiga de flamenco, más de la mitad son de Mairena, de esta gente, pero todo lo demás es muy valioso. Dani de Morón no toca como mi tío Manuel, pero es que toca muy bonito y suena flamenco, y cuando se ponen a acompañar yo no sé si has visto en YouTube, hay unos vídeos de una actuación suya en Córdoba con El Pele, maravilloso. El flamenco no sólo no se muere sino que está más vivo que nunca.

Hay otros contextos ahora, no podemos pensar que un cantaor hoy pueda ser Tío Borrico o que pueda pensarse que vaya a cantar por el mero hecho de cantar.

Claro, y además, hombre, que ahora vivimos en una sociedad… ahora cualquier chico en su casa es capaz de ver las músicas que se están haciendo en todo el mundo. El flamenco siempre se dejó impregnar de lo que tenía alrededor, lo que pasa es que lo que tenía era muy pequeño y la única vez que tuvo una cosa grande que venía de América creó toda una modalidad de cantes maravillosos que son los cantes de ida y vuelta. Pero ahora no… ahora es que tú puedes imaginarte que si no fuera así, Morente no habría hecho lo que hizo tan precioso de Leonard Cohen, es que Morente se habría muerto sin saber que existía Leonard Cohen. Esto es flamenco o no; esto no es flamenco, es música, es arte. Manuel (Morao) dice muchas veces que hagan lo que quieran, pero que le pongan su nombre, pero es música flamenca. Tú oyes lo que dice Dorantes de su música, yo hago música y lo que me sale tiene sabor y tiene esquema y melodía y aromas que tienen  que ver con mi raíz flamenca pero yo no estoy haciendo flamenco para cantar y que otro toque. Manolo Sanlúcar, de quien me declaro también devoto, lo dice: “En las estructuras básicas de una soleá había un universo”. Lo que pasa es que eso solo son capaces de hacerlo unos cuantos que tienen condiciones, capacidades, imaginación y conocimiento.

¿Para qué sirvió aquella declaración de la Unesco?

Bueno, pues para llenar globos que luego se vacían solos, porque la declaración de la Unesco es importante, yo no puedo negar que estar en la lista de prestigio de la Unesco tenga mucho valor, lo que pasa es que no sirve para lo que mucha gente creyó que iba a servir; para que viniera un maná de dinero, para que el flamenco se alimentara. La primera vez que fui a la Unesco en París, que la dirigía Federico Mayor Zaragoza, fui a apoyar la declaración de Úbeda y Baeza, y él nos confesaba que la Unesco, con el pasito atrás que había dado Estados Unidos, estaba tiesa como una mojama. Es una cosa de prestigio y ya está. Pero mira, cuando se declaró la primera negativa, estaba yo en el quinto carajo en Morelia, Méjico, y en la misma declaración del flamenco hicieron también patrimonio de la humanidad a una música que se llama la Pirekua, que es el canto de los indios purépechas, de la zona de Michoacán, yo estuve tratando de buscar algún disco, algún compact, algún librito, algo, de la pirekua: no sabían donde estaba la pirekua en su ciudad..

.
“La declaración de la Unesco al flamenco como patrimonio de la humanidad sirvió para llenar globos que luego se vacía solos”

Pero es que en la segunda fue designado también el silbo canario…

Pero eso está muy bien que lo preserve la Unesco, porque son cosas que se van a a perder, pero es que la primera vez que se dijo que no al flamenco fue porque dijeron que aquí no hay peligro ninguno de pérdida, y la segunda vez que se presenta con Murcia, Extremadura, en una primera cesión política para que el gobierno te ponga en la lista, y al final viene la declaración, de esa declaración se hizo aquí un globo gordísimo desde el punto de vista institucional, y no se explicó bien en qué consistía; y hay gente que esperaba que a partir de ese momento pues iban a venir los contratos con el sello de la Unesco. Si esperaban eso, pues se han decepcionado, está claro. Porque es que, ademas, la verdadera protección para el flamenco está en el Estatuto, el Estatuto tiene rango de ley. Las declaraciones de la UNESCO no tienen rango de ley.
Y volvemos a lo que hablábamos antes, si al final en Canal Sur, que es la televisión pública de los andaluces, no hay un programa serio y de verdad sobre flamenco…
Para mí es inexplicable. Yo, como me he manifestado varias veces en público, hubo en una conversación con un director de Canal Sur, de esto hace ya años, en un descanso de un acto de la Bienal en el Teatro Lope de Vega, que estaba él muy enfadado, era de Córdoba, y yo le dije: no perdona, el que debo estar enfadado soy yo, que debe estar en el diario de sesiones mis palabras diciendo lo que iba a ser este canal.
¿Cómo se explica la fascinación de los japoneses por el flamenco?
Pues yo no lo sé, de por qué los japoneses sienten esta pasión por el flamenco. Con Kioko, que es una aficionada al flamenco muy fiable y muy profunda, hemos hablado de eso. Kioko sostiene que los japoneses son, dice ella, los japoneses son aficionados a muchas cosas y todas las viven con pasión. Dice: lo mismo que son aficionados al flamenco, pueden ser aficionados a la música clásica y tal. Pero es evidente  que a partir sobre todo de la mitad del siglo pasado, el flamenco ha enganchado en Japón de una manera tremenda. Yo no soy capaz de darte una respuesta, lo que si te digo es que entre las tareas que ya no me da tiempo de hacer en la vida, es haber pedido una beca, haberme ido a Japón  y haber podido hablar con la gente que está allí. En mi viaje a Japón, en la conferencia que di en la Embajada, el embajador me presentó a Yoko Komatsubara, que estuvo allí oyendo mi conferencia, y a través de Cristina Hoyos cuando estaba haciendo su libro, también conocí a Kojima. Pero es un  misterio, no sé si es una cuestión específica de los japoneses con el flamenco o con todo.
“Esa capacidad de irradiar pasión que el flamenco tiene, a lo mejor ha enganchado a los japoneses por su manera de ser. Pero yo para esa pregunta no tengo más que intuiciones, no tengo respuestas”

Yo te voy a decir nada más una cosa: el descendiente de Hasekura, que ahora atraviesa una situación de salud malita, promueve unos concursos bianuales de haikus y  hace cuatro o cinco años nos dijeron a nosotros a los Japón que participáramos en ese  concurso de haikus, que además lo falla un jurado internacional que el año al que me estoy refiriendo lo presidía Van Rompuy, que era el presidente del Consejo de Europa, un belga, y el belga era especialista en haikus. Bueno, primer premio de ese concurso, un servidor. Yo había escrito haikus para ese concurso. Cuando hice el viaje, que después se convirtió en un librito de nuestro viaje por allí, yo cada capítulo lo iniciaba con un haiku. En Sevilla hay un profesor que es Fernando Rodríguez Izquierdo, primera figura en tema de literatura japonesa popular y especialmente de haikus, y un día le digo : Fernando ¿tú sabes por qué me salen a mi los haikus tan bien y tan ligero? porque llevo cincuenta o sesenta años de mi vida alrededor del flamenco”, y el flamenco tiene unos remates de tres versos, de tres versos
vente conmigo
dile a tu mare
que soy tu primo
Eso es un haiku, lo que pasa que los japoneses, cinco, siete sílabas, cinco sílabas. Nosotros solemos hacerlo en octosílabos que es como hacemos el romancero tradicional y como hacemos toda la literatura popular. Pero ese remate flamenco de decir tanto en tan poco, eso es un haiku

Ahí puede haber una conexión…

Ahí puede haber una conexión, y luego en lo apasionado que son los japoneses. Evidentemente, la música clásica les tiene que despertar sensaciones maravillosas, por poner un ejemplo. Pero el flamenco, cuando el flamenco se da bien, se da como es, el poder que tiene el directo de la música… Yo recuerdo a mi hijo Juan Manuel, harto de oí en mi casa discos de flamenco sin hacerle ni puñetero caso, la primera vez que vino conmigo a una peña y oyó flamenco en directo: “Papá, esto es otra cosa”. Claro que es otra cosa. Esa capacidad de irradiar pasión que el flamenco tiene, a lo mejor ha enganchado a los japoneses por su manera de ser. Pero yo para esa pregunta no tengo más que intuiciones, no tengo respuestas.

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Juan Manuel Suárez Japón, coriano de 72 años, descendiente del samurai Hasekura, es catedrático y escritor, apasionado e investigador del flamenco y un antiguo político socialista con un caudal casi inabarcable de conocimiento y anécdotas de casi 40 años soñando con transformar su tierra. 

Seguir leyendo

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Close