La cara Hache

Becas que educan en el capitalismo

Becas, becas y más becas. Becas en educación por doquier. Para los estudios públicos, para los privados, para un nivel, para otro… Pero solo para algunos y qué casualidad, casi siempre para los mismos. Casi siempre para los que engañan. Estoy hasta las narices de que se otorguen becas en educación a quienes no las necesitan. Estoy cansada de escuchar que cada año conceden becas a determinadas personas por las trampas que hacen. Afortunadamente en mi casa me enseñaron que si no hacía falta, era mejor ni siquiera pedirlas para dejar que quienes las necesitaban las tuvieran. Pero lo que indigna es que muchos de los que las necesitan verdaderamente se quedan sin ellas porque quienes tienen dinero en sus casas sin declararlo superan los umbrales necesarios para ser beneficiarios. Es un tema que siempre he tenido en mente y que aunque resulte obvio en algún momento necesitaba plasmar.

Soy una afortunada. En mi familia no hacía falta pedir becas para que mis padres pudieran hacer frente a nuestros estudios. Pero eso sí, ellos se quedaron sin hacer o adquirir ciertas cosas por pagarme una carrera fuera de mi ciudad. Y lo de fuera de mi ciudad no fue por capricho. Fue porque la carrera que tenía claro desde pequeña que quería estudiar no se cursaba allí. Así que nada. A pagar residencia, piso, desplazamientos, comida etc. Un desembolso importante para cualquiera independientemente del nivel económico. Sin embargo otras personas que residen en la misma ciudad donde cursan sus estudios, que viven con sus padres, que no tienen que hacer frente a viajes de una ciudad a otra o a alquileres de vivienda, a ellos sí les dan becas ya sea para el desplazamiento, la matrícula o para los gastos de material. Y oye, que si las necesitan me parece muy bien. Pero los que hacen trampas lo que están haciendo es engañarnos a todos. Y robarnos. Sí, por qué no decirlo.

El requisito debería ser puramente económico y real. Algo imposible, pero sería lo justo. Que sí, que también hay que premiar la excelencia y no dar algo a quien no se toma en serio los estudios. Pero la primera criba y la más importante debería ser la económica. Es imposible controlar a todo el que tiene dinero guardado en su casa, a quien lo recibe en B. Pero no por ello voy a dejar de mostrar mi indignación hacia esto. El mundo de los autónomos presenta una clara dualidad. Están los que verdaderamente lo sufren, es decir, los que abonan su cuota, declaran todo y terminan pagando por trabajar y están los que abonan su cuota pero declaran la mitad de la mitad de lo que trabajan y son ricos aunque vayan de pobres. Y por estos últimos pagan justos por pecadores. Y por los que trabajan mientras están dados de alta en el paro.

Otra de los requisitos que hay que cumplir para que te concedan una beca del MEC es que no hayas cursado un estudio del mismo nivel para el que la vas a solicitar. Me parece bien que tengan preferencia quienes todavía no han cursado determinados niveles. Pero resulta frustrante cuando tú tienes una carrera y quieres cursar otra y no te conceden la beca aunque cumplas los requisitos económicos. Sin embargo, los que han estado rascándose la barriga toda su vida y ahora deciden estudiar por puro entretenimiento sí tienen acceso. Vamos, que mientras unos se lucran de la injusta repartición, otros se tienen que conformar con lo que ya tienen por no poder permitirse acceder a más. Porque estudiar es un lujo. Y casi siempre lo supone más para quienes realmente se lo toman en serio.

Y como estas existen un sinfín de injusticias en las becas de educación como en las de cualquier otro ámbito. Y sí, las políticas son culpables. Pero también lo es la sociedad que solo piensa en sí misma. Y más cuando se trata de dinero.

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Un comentario

  1. La autora se queja, con razón, de que aquellos que no declaran la totalidad de los ingresos están “robando” becas a quienes sí declaran todos sus ingresos. Es una verdad incompleta, pues quienes ocultan parte de sus ingresos nos “roban” a todos los que sí los declaramos, no solo a los solicitantes de una beca; nos “roban” impuestos y nos “roban” todos los servicios (sanitarios, educativos, infraestructuras, seguridad…), no solo las becas.
    En lo que ya discrepo de la autora es en que la excelencia académica deba ser un segundo criterio por detrás del nivel de renta. Depende de para qué. Para la enseñanza primaria y secundaria, la obligatoria, sin duda; pero, para la enseñanza superior, la universitaria, en absoluto. Si algo sobran en España son Universidades mediocres y demandantes de empleo sobrecualificados con grados universitarios inútiles. Para las becas (inclusive para el acceso) universitarias el primer criterio debe ser el de excelencia académica. Y debe haber también una excelente formación profesional (copiada del modélico sistema alemán), la gran asignatura siempre pendiente en España, para quienes no vayan a la Universidad, que les permita acceder a un buen empleo especializado e, inclusive, crear una empresa. La mayoría de las excelentes pymes alemanas (y de las españolas, aunque menos) han sido fundadas por egresados de la formación profesional.
    Y, desde luego, debe seguir teniendo preferencia a obtener una beca quien accede a la Universidad por primera vez sobre quien ya tiene un grado y desea obtener un segundo grado.

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