Vida

Awa que has de comer

Al pie del faro de Chipiona acaba de abrir sus puertas un chiringuito con alma de restaurante que promete ser una de las sensaciones de la temporada de playas

Al Picoco, el bar-discoteca de toda la vida del chipionero Paseo Costa de la Luz, le acaba de nacer un hermano pequeño a sus bien llevados treinta y cinco años. Manuel Pantoja y Mara Valenzuela se han liado la manta a la cabeza y han diversificado el negocio familiar con un espectacular chiringuito que sólo se parece a los clásicos establecimientos de playa en el nombre.

Una noche, mientras dormía, Manuel tuvo una visión en la que vio claramente el nombre del proyecto, Awa. Así, con su uve doble, pero que no se presta al error en la pronunciación porque desde su atalaya privilegiada, entre el imponente faro de Chipiona, el Santuario de Regla y a los pies del Picoco, se divisa el inconfundible verde mar que baña los doce kilómetros y medio de orilla entre las playas de Montijo-Niño de Oro y las Tres Piedras-La Ballena, corrales y el arrecife de la Piedra Salmedina incluidos.

Toda la plantilla de AWA. FOTO: CLAUDIA GONZÁLEZ ROMERO.

En Awa aún huele a nuevo. Su mobiliario blanco y los grandes ventanales por los que entra esa luz tan especial y tan única de nuestra costa se acabaron de colocar poco antes de la pasada Semana Santa. Estamos citados a las dos de la tarde con los dueños del local y con Luis Mario Aparcero, quien fuera alcalde de Chipiona durante 16 años y amigo personal del matrimonio.

El fresco de esta primera semana de junio hace que el aspecto de los salones de Awa, con capacidad para doscientos comensales, sea más bien tranquilo. Desde luego, no va a tener nada que ver cuando en pleno verano la población habitual de localidad, de 19.000 habitantes, se multiplique por diez. Observo una mesa ocupada por un grupo de periodistas locales y sevillanos y otra más en la que almuerzan un joven matrimonio y sus dos hijos pequeños. El resto, disfrutan tranquilamente del sol en la terraza porticada situada en un lateral del chiringuito. Sopla algo de poniente, el mar está como un plato y algunos bañistas inauguran la temporada tímidamente.

Ceviche de corvina de AWA. FOTO: CLAUDIA GONZÁLEZ ROMERO.

Mientras esperamos a ocupar una mesa en forma de ele que nos están preparando, me tomo una copa de Maestrante, de bodegas Barbadillo, con Luis Mario. Le hemos dado un repaso al día a día de Chipiona. No le convence demasiado, razón por la que, a sus 62 años y recién jubilado como docente, ha decidido volver a presentarse a la alcaldía con un partido independiente. Los hay que no escarmientan.

La carta del establecimiento no decepciona a nadie. Desde los que acuden al chiringuito en busca de lo clásico: arroz marinero, pescaíto frito, guisos, carnes y ensaladas; hasta los que, atraídos por la ubicación del local y sus extraordinarias vistas, buscan una experiencia también en la cocina: poke hawaiano, carpaccio de presa ibérica, micuit de pato, sushi, sashimi, gyozas y woks variados.

La cocina asiática tiene un marcado acento. Se han rodeado de un grupo de trabajo con experiencia capitaneado por Tomás García, que antes pasó por El Faro o Aurora, y por Jesús Vidal, que ha estado ocho años en Londres especializándose en cocina asiática.

Como es costumbre, nos dejamos asesorar por la dirección, algo con lo que está muy de acuerdo Aparcero.

Makis de AWA, con Eugenio Camacho y Manuel Pantoja al fondo. FOTO: CLAUDIA GONZÁLEZ ROMERO.

De entrada nos sirven una ensalada templada de chipirón. Hojas verdes varias y tomatitos sobre los que caen varios chipirones en rodajas bañados en una rica salsa de pimientos rojos. Todo muy equilibrado y dándole todo el realce al pescado.

Me sorprende el crujiente de salmón. Es una especie de rollito de primavera relleno de pescado, espárragos trigueros, parmentier de patata y cebolla con salsa agridulce. Viene templado y el relleno es generoso. Original.

A continuación, probamos dos de los tartar de pescado de Awa. El primero es de atún. Potente el aliño, pero sin anular al pescado, que está perfecto de textura y de sabor gracias a la soja. Está coronado por huevas de pez volador que le dan más color que otra cosa. Ricas y originales las tortitas caseras de maíz. El de salmón está bien de sabor, pero la textura no acompaña y ha dejado el pescado un tanto lamioso.

Lo mejor parece estar reservado para el final. Es un ceviche de corvina con cítricos colosal. Fuerte el aliño y en su punto la corvina. Apropiado el detalle de los kikos de maíz que le aporta crujiente al plato y oportuna la presencia de la cebolla morada. Platazo de referencia.

Ponemos a prueba los años de Jesús en Londres con un sushi con gambas rebozadas, aguacate y mermelada de tomate. Delicioso. No menos está el maki de atún, salmón y aguacate que viene con la salsa de soja ya incluida en el interior. Prueba superada con nota.

A los postres vamos a lo clásico, con un surtido de un tocino de cielo untuoso, un brownie templado con helado de vainilla y un micuit de pasas con moscatel. De alguna forma, el vino dulce del Marco por excelencia tenía que estar presente.

Awa Beach Club no está concebido como un establecimiento de temporada. Sus propietarios tienen intención de mantenerlo abierto todo el año y de asentarlo como un nuevo referente de la amplia oferta gastronómica de nuestro litoral.

AWA Beach Club. Paseo Costa de la Luz s/n. 11550 Chipiona (Cádiz). Horario, de 10 de la mañana a 3 de la madrugada. Teléfono de reservas: 680 32 00 12. Precio medio: 20-25 euros por persona. www.picoco.es/awa-beach-club/

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