Jerez

Así canta la Cruz Vieja en Navidad

Jerez acoge en el puente de diciembre a numerosos visitantes que viven las zambombas como si fueran unos jerezanos más. En San Miguel, la Zambomba de la peña colchonera, una de las más genuinas y auténticas, reúne a paisanos y a visitantes foráneos sin distinción

“Cantad, que esta solo la escucháis aquí”, espeta uno de los protagonistas de la Zambomba de la peña colchonera. “Entro el niño y se sentó, hizo que se calentara… le pregunta la patrona, de qué tierra, de qué patria. Mi madre del cielo, mi padre también, yo bajé a la tierra para padecer“. A los pies de una Lola Flores a punto de sumarse a la fiesta y dejar de estar petrificada, la Cruz Vieja vive otra genuina tarde de otoño.

“¿Y esto cuándo lo hacéis y dónde?” pregunta un foráneo. “Pero, ¿por todo Jerez y todos los días?”, interroga extrañado. “Esto es Jerez”, le responde otro. La peña colchonera de Jerez lleva haciéndolo muchísimos años, confiesa el encargado de mantener la candela encendida. “Todo lo organizan los de la peña”. En uno de los laterales de la carpa, donde el local de la peña de seguidores del Atlético de Madrid, los organizadores surten montaditos varios durante toda la tarde.

La Zambomba de la peña colchonera, este pasado sábado. FOTO: MANU GARCÍA.

Entre finos, olorosos y cream, la gente se va arrancando. Una señora se lanza y pega una pataíta. Otra joven hace lo propio. “Uy, uy, qué vergüenza”, le dicen unos conocidos mientras sacan el móvil para grabarla. “Qué arte más grande”, comenta otro.  En el público dos chavales marcan el repertorio de villancicos. Finaliza uno y comienza otro. El que ellos entonen, claro. “Calle de San Francisco… que es larga y serena”, se arrancan despacito tocando las palmas, para ver si el resto les acompaña. “Tiene cuatro farolas y bien merecías, y bien merecías… los cañones, los cañones de la artillería y en medio un castillo”, le siguen todos, como no podía ser de otra forma.

El sol va cayendo, pero la fiesta no para. Seguirían hasta Nochebuena. Seguirán, es por eso que a los de fuera se les espera. “Ven, ven, ven, en Nochebuena vente pa Jerez”, cantan un grupo de chicas. El barrio de San Miguel, con su solera más flamenca, no muere con la caída del sol. Un poco más allá de la Cruz Vieja, vía Empedrada, en un rincón, el de la omaíta, y a las faldas de la placa de uno de los más grandes, Don Antonio Chacón, el barrio sigue cantando, bailando… y lo que haga falta. “Tin, tin, Catalina, tin, tin, Concepción, que a la puerta llama el viejo cagón”. “¡¿Quién es?!”, grita uno. Y vuelve a repetirlo. “¿Quién es?!”. “¡El viejo cagón”, le responden. “Pase usté, pase usté, pase usté”, canta alguno entre risas.

La Zambomba del Rincón de Omaíta. FOTO: MANU GARCÍA.

Unos, apoyados en una valla, otros, en una barra, pero con la mejor de las compañías: los amigos, la familia y el compás. Un compás que no cesa, y que hace soltarse, villancico tras villancico, a cualquiera de los allí presentes. El espíritu de Zambomba que hace vibrar cada Navidad a conocidos y extraños, a paisanos y foráneos, a jerezanos y ciudadanos del mundo. La fiesta universal, en un patio, en un salón, en nuestras calles. Como ayer y como mañana, el Jerez que nunca muere y que continúa año tras año a través de la tradición oral llenando de música, de compás y de arte, nuestras plazas.

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Un comentario

  1. Oleeeeeeee por la gente del barrio de San Miguel cuidando y mimando cada año nuestras tradiciones, eso si es una zambomba de Jerez donde esta presente lo importante la ZAMBOMBA el instrumento principal. Ojala siga habiendo muchas zambombas como la de San Miguel, otra que cada año me gusta mas es la de la Hermandad de Las Angustias cada año se superan estupenda y maravillosa. Tenemos y debemos cuidar nuestras tradiciones ESPAÑOLAS .

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