Gypsy Rock

Arroz con (20 clases de) frijoles: cantos por la unidad latinoamericana

 

“Pero no está lejano el día clemente
en que nos levantemos contra los sables
para anunciar la aurora del continente”

(Patricio Manns, 1973)

Hablar de música en español sin tener en cuenta América Latina es como pensar que en el mar sólo viven marineros. Compositores como Tom Jobim, Silvio Rodríguez o Charly García son ya clásicos en la liga de Tchaikovsky o Bob Dylan (a quien sólo le faltó nacer mujer para llamarse Violeta). La síntesis musical que encontramos en Cuba, Colombia o México es la fiel radioscopia de las entrañas de un continente donde se mezclaron culturas como en ningún otro. Y no es argentinismo por mi parte decir que Buenos Aires tenía en los años ochenta el mejor rock del planeta. 

Compilar y clasificar la música del continente más apasionadamente musical supera los límites de este y de cualquier artículo. En esta ocasión sólo queremos llamar la atención sobre un formato muy especial: el himno panamericanista. Aquel que llama a la unidad entre los pueblos latinoamericanos. E incluso esta relativa rareza se prodiga por las discografías de unos veinte países, por lo que tendremos que contentarnos con una breve selección. 

No es que la conciencia de unidad esté generalizada en los países americanos. Incluso Maná denunciaba, en 2011, que “están discriminando latinos”. Ya en 1984, los chilenos Los Prisioneros describían Latinoamérica como “un pueblo al sur de Estados Unidos” con “veintitantas banderitas cada cual mas orgullosa de su soberanía”. Un continente, por cierto, donde cada país llama a su propio rock “rock nacional”, a pesar de que haya decenas de ellos. 

Si los americanos siempre actuaran de modo fraternal, no habrían hecho falta canciones como la clásica “Si somos americanos”, del chileno Rolando Alarcón, que a ratos se convierte en un pequeño sermón.

“Si somos americanos,
seremos buenos vecinos,
compartiremos el trigo,
seremos buenos hermanos”

(1966)

Así el uruguayo Daniel Vigletti en “Canción para mi América”:

“Dale tu mano al indio,
dale que te hará bien.
Te mojará el sudor santo
de la lucha y el deber”

(1968)

El chileno Patricio Manns compuso en 1965 una de las más bellas odas al continente, “América novia mía”, versionada posteriormente por Inti Illimani. Aquí América era una abstracción personificada, aunque una harto carnosa.

América novia mía: tómame,
entre tus brazos mulatos cíñeme,
en la boca tus dulzores viérteme,
y el pecho de resplandores lléname

(1965)

No eran los intelectuales del Cono sur los únicos que tenían sueños húmedos con la idea de una América fraternalmente unida. En Brasil, Caetano Veloso adaptaba su canción de amor al humor surrealista y el rupturismo (en este caso, también gramatical) del Movimiento Tropicalista.

“Soy loco por ti, América…
soy loco por ti de amores.
Tenga como colores
la espuma blanca
de Latinoamérica
y el cielo como bandera”

(1968)

Más solemnes eran los argentinos Armando Tejada Gómez y César Isella, compositores de una “Canción con todos” que se haría mundialmente conocida bajo la interpretación de Mercedes Sosa. Quizá lo más influyente de esta canción fueron sus guiños explícitos a diversos países latinoamericanos: 

“Sol de Alto Perú,
rostro Bolivia, estaño y soledad,
un verde Brasil,
besa mi Chile cobre y mineral.
Subo desde el sur
hacia la entraña América y total,
pura raíz de un grito
destinado a crecer y estallar”

(1969)

El cubano Pablo Milanés (autor, años antes, de una “Canción por la unidad latinoamericana”), empleará la misma estrategia en “Buenos días, América”. 

“Buenos días, Brasil, mi gigante,
cuánto tiempo sin ti, adelante.
Nicaragua sin Somoza
sigue más hermosa que ayer.
Haití, la negra, llorando está.
Colombia, Ecuador, Uruguay, Venezuela, Argentina
van creciendo para hacerlo mejor”

(1985)

Y, salvando distancias quizá no sólo temporales, es el mismo formato del que se sirve el grupo de cubatón (reggaetón cubano) Gente D’ Zona en su reciente hit “La gozadera”.

Y se formó la gozadera: Miami me lo confirmó.
Y el arroz con habichuela: Puerto Rico me lo regaló.
Y la tambora merenguera: Dominicana ya repicó.

Con México, Colombia y Venezuela,
y del Caribe somos tú y yo” 

(2015)

Porque, aparentemente, el sentimiento de hermandad de los pueblos al sur del río Bravo sigue emocionando a día de hoy. En 2011, el grupo de rap fusión puertorriqueño Calle 13 lanzaba “Latinoamérica”, apostando por una serie de referencias menos explícitas, pero que no se olvidan de esas habichuelas que alicatan la alimentación de millones de latinoamericanos.

“Una canasta con frijoles,
soy Maradona contra Inglaterra
anotándote dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera;
la espina dorsal del planeta es mi cordillera.
Soy lo que me enseñó mi padre:
el que no quiere a su patria
no quiere a su madre.
Soy América latina,
un pueblo sin piernas pero que camina”

(2011)

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