Ciudadano Saborido

Aquellos católicos hipócritas

Se parten el pecho diciendo que son españoles y que defienden la herencia de Isabel la Católica, la unidad de España y la catolicidad de esta tierra de María. Son más cristianos que nadie. Comulgan a diario. En misa, se pelean por subir al estrado y leer la lectura que le deja el cura para saciar sus egos. Se persignan para que les vean todo el mundo. Salen de misa y se quedan en la puerta charlando un rato. También para lo mismo, para que les vean. Van a todas las procesiones. Les encantan esas llamadas procesiones extraordinarias (cada vez más ordinarias) en las que salen de chaqueta a cara descubierta. Para que les vean.

Cuelgan todo en las redes sociales. Lo buenos que son. Lo piadosos que son. Son los guardianes de la moral, la integridad española. Ellos y nada más que ellos son España. Dueños de sus valores y su bandera. Por eso defienden lo suyo y odian lo externo. Los inmigrantes, esos malnacidos que huyen de sus tierras para llegar a la nuestra. A quitarnos nuestras casas, nuestras costumbres, nuestra fe. A destrozar lo construido. Y gritan: ¡Hay que echarlos! Y te gritan: ¡Llévatelos a tu casa! Como si España no fuera nuestra casa, la casa de todos. Pero no. Ellos piensan que España es suya.

Odian al extranjero. Odian al inmigrante. Pero se arrodillan ante los reyes árabes poderosos. Y aplauden al extranjero futbolista. Porque realmente, ellos, a quienes odian es al pobre. Lo disimulan así, para que no se les vea. ¿Para qué tenemos que abrirle la puerta a los delincuentes? ¡Ya tenemos el Domund para ayudarles! Porque para ellos el pobre es necesario. Es necesario para poderse sentir buenos. Pero el pobre debe estar lejos. Por eso prefieren la caridad a la justicia social. Que suena a marxista. Suena a rojo. A progre como dicen con envidia y desprecio, porque ellos representan lo que contrario del progreso: lo reaccionario. La vuelta atrás. Lo antiguo. Lo viejo. Lo caduco.

Vuelven a sus templos y miran al muñeco clavado en la cruz. A su ídolo. A su tótem. Porque están ciegos. No pueden y no quieren ver a Jesús en el pobre, en el prójimo, en el que sufre. Por eso prefieren muñecos. No quieren al Jesús humano. Lo quieren muerto. Clavado en la cruz. Quieto. Tieso como la mojama. Sin resucitar.

Eso es lo que hacen con los inmigrantes que naufragan. Clavarles en el Mediterráneo. El agua es la cruz. La flagelación es la guerra de la que huyen. Los dejan morir sin un cirineo que les ayude. Matan a Cristo a diario. Mueren de fallecimiento, como dirían algunos.

Son hipócritas. Hipócritas. Peores que los fariseos. Que han intentado robar el mensaje de Jesús. Porque odian a Jesús. Le odian por pobre. Por extranjero. Por inmigrante. Por refugiado. Jesús tiene encima todo lo que ellos odian. Por eso lo quieren quieto. De escayola. De madera.

Y no leen el Evangelio nunca. No quieren. Les jode oír que “porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” Entonces los justos le responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? “¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? “¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?” Respondiendo el Rey, les dirá: “En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis”. Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles. “Porque tuve hambre, y no me disteis de comer, tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recibisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.”

Entonces ellos también responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o como forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?” El entonces les responderá, diciendo: “En verdad os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de los más pequeños de éstos, tampoco a mí lo hicisteis”.

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Comentarios

  1. De dónde ha salido este talibán anticlerical? Parece escapado del siglo XIX. Le recuerdo que ninguna ONG de esas que se dedica al tráfico de personas en el Mediterráneo los atiende cuando llegan, casi todos son atendidos por organizaciones católicas como Cáritas. Ellos cumplen con su negocio con dejarlos en las costas europeas. Y en sus países de origen los únicos que intentan mejorar sus condiciones de vida son casi todos misioneros católicos. Pero claro, eso perjudica al negocio del tráfico de personas…

    1. Juanlu, tienes toda la razón, pero no te molestes, ya lo saben. Esta gente o está pagada o está engañada. Parten de unos supuestos absurdos, hablandeo de unas peronas inexistentes. Si ideología está hecha a la medida de una concepción de la sociedad falsa, basada en los prejuicios de hace un siglo.

  2. Uufff, cuánta superioridad mora!! Supongo que la vida y obra del Sr. Saborido será todo un ejemplo de honestidad y coherencia para erigirse en adalid de la moral colectiva. Otro monseñor de la nueva religión, otro Torquemada de la neoinquisición, obsesionado con redimir al mundo bajo pena de no sé qué infierno…
    Sr. Sabo, no sufra tanto e intente ser feliz, empezando por usted.

  3. El primer hipócrita eres tu, te has parado a pensar que los traficantes de esclavos, si, has leído bien, traficantes de ESCLAVOS, incentivados por esos buques rescatadores financiados por no se sabe quien y haciendo alarde del buenismo lo único que consiguen es que aumenten el numero de personas que ponen en riesgo sus vidas al ponerlas en manos de gentes sin escrúpulos que ya cuentan con las cómplices ONGs rescatadoras para convencer a a los que les pagan buenas sumas o les explotan una vez aquí, prostitución, esclavos en el campo o en trabajos precarios, cuando no algo peor, ¿Que parte de la palabra ILEGAL no entiendes? Si Dios tuviera algo que ver en todo esto una de dos o es un sádico, o no permitiría tanta corrupción y manipulación y mucho menos permitiría arrogantes como tu, que piensan que Dios habla por su boca y se creen en el derecho de señalar con el dedo a los inmorales según su criterio, anda, enciérrate de nuevo en donde hayas salido y no digas esta boca es mía, so hipócrita.

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