Sociedad

Andalucía no sale de la miseria: el 68% de los andaluces tiene dificultades para llegar a fin de mes

La EAPN-A asegura que más de tres millones de personas en la comunidad autónoma han entrado en riesgo de pobreza y exclusión social en el último año, una situación que empeora "año tras año"

Andalucía vuelve a crecer en el número de personas en riesgo de pobreza y exclusión social, ascendiendo en 2018 a más de tres millones, un 38,2% del total de la población según la tasa Arope —en 2017 se situaba en el 37,3%—. Este es el principal dato que recoge el noveno Informe sobre el Estado de la Pobreza en Andalucía, publicado por la Red Andaluza de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN-A), y titulado Radiografía de la Pobreza en Andalucía 2019: La Pobreza olvidada, que se publica en el marco de la semana en la que se celebra el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.

Así, Andalucía vuelve a incrementar un año más sus datos de pobreza, superando en 12 puntos la media estatal de la tasa Arope, lo que la eleva a la segunda comunidad con mayor tasa, solo superada por Extremadura. “75.000 personas más que el año pasado han entrado en riesgo de pobreza y exclusión, una situación que sigue empeorando año tras año, sacudiendo a los sectores más desfavorecidos” ha indicado el presidente de EAPN-Andalucía, Juan Reyes, durante la presentación del informe anual. De hecho, según un comunicado, el incremento en la tasa Arope “se debe al empeoramiento de la situación de las mujeres, cuya tasa crece casi dos puntos porcentuales mientras que la masculina se mantiene estable”.

Existe un claro empeoramiento de las condiciones de vida de las personas más pobres, expresado principalmente en el aumento de las tasas de pobreza severa y de la brecha de pobreza”, según manifiesta EAPN-A. El incremento de la desigualdad territorial en España, pone a Andalucía “como una de las protagonistas en el más negativo de los sentidos, por arrojar los peores datos en múltiples parámetros de análisis, porque aunque algunos de estos datos mejoren en su valor absoluto, en gran parte de los casos siguen situándola en los primeros puestos del ranking de las regiones españolas”. De esta forma, “solo Andalucía concentra más de una de cada cuatro personas en Arope (26,3% del total)”.

La Red señala que en el año 2018 la tasa de pobreza severa en Andalucía es del 9,9%, “cifra que es 4,2 puntos más elevada que la media nacional y la más alta de todas las comunidades autónomas”. Además, la tasa es 3,7 puntos porcentuales superior a la que tenía en 2008, “lo que hace un incremento del 61% en la totalidad del período”, lamenta.

Manifiesta que los datos son muy concretos en la realidad del día a día, y este empobrecimiento se ve reflejado en la privación material severa, que se fundamenta en cómo las condiciones de vida de las personas más pobres se recrudecen: “El crecimiento en el caso de las personas que no pueden permitirse una comida de carne, pollo o pescado cada dos días es especialmente intenso, ya que se incrementa a más del doble y llega al 6,2%, cifra que es la más alta de la década”, remarca el presidente de EAPN-A. De esta forma, más de 670.000 personas, 235.000 más que el año pasado, viven en condiciones de privación material severa.

Además, el informe indica que la población que experimenta dificultades para llegar a fin de mes alcanza el 68,2%, cifra similar al año anterior; sin embargo, los datos muestran un incremento de las situaciones más graves. Así, las personas que llegan a fin de mes con mucha dificultad han crecido 3,2 puntos hasta llegar al 17,4% y aquellas que llegan a fin de mes con dificultad crecen hasta el 22%

“Los peores datos se recrudecen hacia los más desfavorecidos, algo más de 560.000 personas reciben una pensión cuyo importe es inferior al mínimo considerado para no ser pobre. Es decir, el 36,2% de todas las pensiones y, si se consideran solo las de viudedad, casi todas de mujeres, el 41,1%”, destaca.

La población femenina, especialmente afectada

Además del primer bloque con datos de pobreza y exclusión social, el informe andaluz desgrana una panorámica de los ámbitos que necesitan un estudio más pormenorizado, como es el enfoque de género. La violencia de género es el máximo exponente de esta desigualdad, dónde Andalucía continúa liderando el ranking de comunidades autónomas con un mayor número de denuncias presentadas: 34.588 denuncias, obteniendo un ratio de víctimas del 26,1%. Especial preocupación releva el incremento de víctimas mortales en Andalucía, ya que en 2018 fueron 12 las mujeres asesinadas, representando el 25,5% del total de las 47 mujeres asesinadas en España.

Otros de los ámbitos en los que hay que detenerse es la infancia, ya que tener hijos e hijas es un importante factor de riesgo de pobreza: en el año 2018, el 16,9% de los hogares compuestos por dos adultos y sin niños dependientes están en riesgo de pobreza, sin embargo, en el mismo tipo de hogar, pero con niños dependientes, la tasa sube al 23,2%, es decir, más de seis puntos porcentuales, que suponen una diferencia del 37%. Estos datos se ven incrementados en las familias monoparentales, que alcanza al 42,9%, cifra que es exactamente el doble de la tasa media de todos los hogares y casi 20 puntos porcentuales superior a la que soportan las familias nucleares.

En materia de empleo y pese a que las tasas de paro han sufrido una caída en los últimos años, las estadísticas muestran síntomas de pobreza laboral. Así, el informe expone que Andalucía, con 20.061,85 euros de salario anual bruto, es la tercera comunidad autónoma con sueldos y salarios más bajos de toda España, solo por detrás de Extremadura y Canarias. El paro prolongado durante un año o más sigue a niveles muy superiores a los del estallido de la crisis, afectando en mayor medida a la población mayor de 55 a 64 años, especialmente a las mujeres con un 66,83% frente al 70,64% del nacional.

Respecto a fiscalidad, apunta que a pesar del crecimiento del PIB, la comunidad andaluza se encuentra a la cola con 19.132 euros per cápita frente a los 25.854 euros de la media nacional. Si hace 10 años el PIB per cápita de Andalucía representaba el 77,7% de la media nacional, hoy día es un 74%.

Aumentan los desalojos por alquiler

Sevilla como capital andaluza representa la dinámica que están sufriendo las diferentes poblaciones ante la problemática de la vivienda. Los datos en este sector reflejan una subida de los precios tanto en la compra-venta como en los alquileres, produciéndose un cambio de tendencia al alza desde 2014, “lo que contrasta con el aumento en los desalojos que se derivan del alquiler de una vivienda, alcanzando los 5.093 lanzamientos en 2018, cifra que ha ido creciendo progresivamente en los último años, y demostrando la problemática que están tratando de visibilizar las entidades sociales que trabajan en este ámbito y que denuncian la existencia de una nueva burbuja del alquiler“.

“Esta situación se ve agravada por el crecimiento de la vivienda con fines turísticos, que ha experimentado solo en Sevilla la subida de un 40,38% con respecto al año anterior, lo que significa un porcentaje enormemente elevado por tercer año consecutivo”, afirma la EAPN-A, que añade que los datos reflejan de forma clara la situación del mercado, por lo que “se ve necesaria la regulación de los apartamentos turísticos, disparados en todos los barrios céntricos y no tan céntricos de la ciudad, como ya se empezó a hacer hace años en ciudades como Barcelona o Palma de Mallorca”.

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