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AloeGades, hectárea y media de remedio milagroso y ecológico

Francisco Castilla acaba de lograr un premio nacional por su innovador proyecto basado en el aloe vera, el nutracéutico del siglo XXI, que cultiva con técnicas sostenibles y transforma en productos que vende hasta por Amazon.

Francisco Castilla acaba de lograr un premio nacional por su innovador proyecto basado en el aloe vera, el nutracéutico del siglo XXI, que cultiva con técnicas sostenibles y transforma en productos que vende hasta por Amazon.

Una planta milenaria de propiedades increíbles. Es a las plantas lo que el cerdo a la carne y el atún al pescado: no hay nada suyo que no se utilice. El remedio silencioso para los hindúes, la planta de la inmortalidad en el antiguo Egipto, el elixir de la longevidad para los rusos, Marco Polo descubrió que los chinos también la utilizaban por sus beneficios y “armonía”. Aparece en la Biblia, la menciona Averroes, la utilizó Cleopatra, también Cristóbal Colón en su búsqueda del Nuevo Mundo… El aloe vera, resistente y fácil de cultivar cuando las condiciones son favorables, ha sido una planta casi milagrosa a lo largo de la historia de la humanidad y, en la actualidad, el nutracéutico del futuro, un alimento que nutre y proporciona beneficios para la salud tanto internos como externos. Adelgazante, cicatrizante, antiinflamatorio, hidratante, contra la caída del cabello, como complemento alimenticio, para facilitar la digestión, para combatir el asma, como crema antienvejecimiento, para combatir los efectos secundarios de las terapias contra el cáncer… Las propiedades terapéuticas de esta planta perenne, con aire de cactus y familia de las liliáceas, parecen casi ilimitadas y su introducción, hoy en día, en el mundo de la cosmética, los remedios naturales y la alimentación no ha dejado de aumentar año tras año.

Eso sí, no es aloe todo lo que reluce. Que el marketing no nos engañe: si un producto con aloe vera no tiene al menos un 10% de la planta, sus efectos serán mínimos. Lo sabe bien Francisco Castilla, bornicho de 37 años que acaba de lograr el tercer premio Joven Agricultor Nacional 2017 por su proyecto empresarial Aloe ecológico, una jugosa alternativa. Una idea que nace del campo con la explotación de aloe vera ecológico (bajo las prácticas más respetuosas con el medio ambiente) y termina en la creación y venta de cuatro productos transformados con un 99,8% de jugo puro de aloe: dos alimenticios (jugo de aloe natural y jugo de aloe endulzado con stevia) y dos cosméticos (gel puro de aloe y crema facial regenerante). En la tienda online de su empresa, AloeGades, en algunas tiendas físicas repartidas por el país, y hasta por Amazon, Castilla también vende productos extraídos directamente de su plantación en Arcos, como las hojas y los hijuelos de esta planta. 
Tercera generación de agricultores de Bornos, se hizo delineante y trabajó varios años en el mundo de la construcción hasta que la burbuja explotó. Al tratar de buscar una salida a la crisis, no lo dudó a la hora de echar la vista al campo. “Como hijo de agricultor, pues uno intenta hacer algo diferente y, sobre todo, estudiar porque ves que la vida de tus padres es muy sacrificada, no es la más idónea; pero cuando me quedé en el paro, tuve que reinventarme un poco y dar salida a mi situación de otra manera”, recuerda. En 2013, tras barajar abrir una tienda y viendo que sus padres estaban mayores para seguir cultivando unas tierras cada vez más yermas, Francisco Castilla inaugura AloeGades. “Empecé a ver factible dedicarme al campo con otros tipos de cultivos, empecé a fijarme en programas de televisión, viendo a gente joven que hacía cosas nuevas, fui a jornadas, busqué mucho en internet, y cada vez me fui metiendo más en los cultivos alternativos hasta que me decidí por este proyecto”, explica. A lo que añade: “Es un cultivo que siempre puede tener un paso más haciendo productos que lleguen al consumidor dándole valor a la cadena”.

Con dos “cortadas” al año, en primavera y a finales de otoño, ha tenido que esperar hasta el año pasado para empezar a comercializar sus productos, transformados a partir de unas 8.000 plantas cultivadas con criterios ecológicos y de eficiencia (con el riego por goteo localizado, por ejemplo) en la finca arcense de Las Anderas. En su opinión, “la gente ganaba mucho dinero con la construcción y eso se acabó; por eso, aunque el campo sigue siendo precario, no nos vamos a engañar, ahora mismo es otra alternativa que sí la valoran los jóvenes y los trabajadores en paro. En mi caso, he visto que, aunque la tecnología hace desaparecer la mano de obra, paralelamente lo ecológico también tiene más valor”. “Europa lo demanda, y por ahí he recibido el premio, pero es que creo que hay que trabajar en que todos los cultivos tiendan a eso, a respetar el medio ambiente pero también a respetarnos a nosotros mismos, que somos los consumidores finales”.

“No basta con ser agricultor, hay que ser comercial, presentarte a muchas empresas, ir a ferias…”

La Unión Europea consume en torno a 40.000 toneladas de aloe, lo que supone el 20% de la producción mundial, siendo España su principal suministrador con unas 24.000 toneladas. Según datos de la Asociación Nacional de Empresarios del Aloe (Asocialoe), el país debe pasar de las alrededor de 500 hectáreas cultivadas a unas 4 o 5.000 en los próximos años para aguantar la demanda de abastecimiento europea. Mientras piensa en aumentar la superficie de plantación con otras tierras que su familia posee en Bornos, Castilla reconoce que, pese al boom, no es sencillo prosperar en este negocio. “El aloe, es verdad, ha tenido bastante promoción en los últimos tiempos, y es una alternativa como muchas otras en el campo para que los agricultores salgan adelante buscando rentabilidad a sus cultivos, pero ha habido muchos agricultores que han empezado y se han quedado en el camino porque no es fácil encontrar la venta, no basta con ser agricultor, hay que ser comercial, presentarte a muchas empresas, ir a ferias… hay cultivos más desarrollados en la zona y si siembras tomates los llevas a la cooperativa y los vendes, pero aquí tienes que encargarte de buscarte la salida comercial”.

En su caso, ha recurrido hasta esa mastodóntica plataforma comercial que representa Amazon, “me pidieron toda la documentación del mundo y son los números 1 en venta online, por lo que considero que es un escaparate importante”, sin descartar expandirse por Europa. “Estoy abierto a todos los campos, poco a poco vamos a ir intentando hacer una red comercial para expandirnos a nivel nacional, vamos a ir con más seguridad, pero también
 es cierto que tengo compañeros en Alemania, Bruselas, Holanda… que sí esperan a que dé el paso porque quieren comercializar también los productos en sus países”. “Pero eso todavía lo tengo en barbecho”, puntualiza el joven empresario y agricultor, un representante del cambio generacional que empieza vislumbrarse de un tiempo a esta parte en el campo español. 

“Francisco, con su proyecto, representa el espíritu innovador del campo de la provincia de Cádiz. Una provincia emprendedora, a la vanguardia y capaz de reinventarse”, aludía el presidente de la organización agraria Asaja-Cádiz, Pedro Gallardo, en la entrega del galardón al proyecto que representa AloeGades. El impulsor de la iniciativa reconoce, no obstante, que falta unión y zonas de regadío para potenciar el agro en la provincia. “En Bornos, los agricultores pequeñitos intentamos salir adelante pero falta organización, montar uniones de trabajadores… cada uno no puede hacer la guerra por nuestra cuenta”, expone tras haber tomado el testigo de José Castilla, su padre, fallecido un año antes de que su hijo recogiese un premio por un cultivo ecológico radicalmente diferente a lo que él labraba: cereales, pipas, garbanzos… “Sobre el aloe no sé qué pensaba, pero sí le hacía ilusión que de alguna manera tomara el testigo familiar para que el campo no se perdiera, se implicó en ayudarme con el cultivo. Porque hay mucho que aprender aquí”.

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