Jerez

“Al final ha muerto dando la imagen de un estafador”

Un extrabajador de Rumasa y una afectada por los pagarés de Nueva Rumasa analizan, desde sus diferentes puntos de vista, la figura del fallecido José María Ruiz-Mateos.

Un extrabajador de Rumasa y una afectada por los pagarés de Nueva Rumasa analizan, desde sus diferentes puntos de vista, la figura del fallecido José María Ruiz-Mateos.

¿Héroe o villano? ¿Empresario expropiado injustamente o estafador? La historia de José María Ruiz-Mateos tiene tantas luces como sombras. Para unos fue el hombre que levantó Jerez y que dio trabajo en toda España a más de 60.000 personas. Para otros, un empresario que utilizó malas artes para enriquecerse y que en sus últimos años, y de la mano de sus hijos, engañó a miles de familias que confiaban en él –muchas de ellas extrabajadores suyos- tras levantar Nueva Rumasa.

Lavozdelsur.es ha querido conocer tras su fallecimiento dos impresiones. La de uno de sus extrabajadores en la antigua Rumasa y la de una de las afectadas por la emisión de pagarés de Nueva Rumasa.

“Socialmente y laboralmente no tenía defectos”

Eugenio Díez Hidalgo entró con 31 años en Rumasa, donde estuvo trabajando 16 años, primero en la bodega Zoilo-Ruiz Mateos y luego en Bodegas Internacionales, donde ya le cogería la expropiación un 23 de febrero de 1983. A sus 76 años, y echando la vista atrás, no tiene más que buenas palabras hacia la figura de Ruiz-Mateos. “La personalidad y la persona de José María es irrepetible. De él sólo puedo decir cosas buenas, y el jerezano que diga lo contrario ni se siente jerezano ni tiene corazón. José María ha sido la víctima del mayor latrocinio que se ha cometido en este país, porque se ha arruinado a 60.000 familias y a Jerez”.

En efecto, el holding de la abeja daba trabajo a entre 60 y 65.000 personas en toda España gracias a sus más de 700 empresas entre las que se encontraban bodegas, bancos u hoteles. Sólo en Jerez vivieron del holding más de 3.000 personas. “Esta ciudad vivía de Rumasa. No es que hubiera demasiada dependencia de Rumasa, es que era lo que había. Aquí se pegaban bofetadas por entrar en la empresa, porque era la que mejor pagaba. Y de esto se ha olvidado la gente”.

Tras la expropiación, Jerez se echó a la calle. Nada menos que 40.000 personas pidieron justicia ante lo que se consideraba poco menos que un robo. “Fue un atraco a mano armada. Es que en la central de Rumasa en Madrid se entró metralleta en mano. Y después pretendían que José María justificara con documentos lo que debía. ¿Qué documentos, si no le dejaban sacar ni las fotografías familiares del despacho? Si eso no es un robo, que venga Dios y lo vea”.

La relación de Eugenio con el empresario fue bastante íntima, ya que fue cofundador y presidente del club Ruiz-Mateísta, cuya función era darle apoyo, sobre todo después de que ingresara en prisión en Alemania en 1986. “Era una maravillosa persona. Defectos tenemos todos, pero socialmente y laboralmente no tenía. Venía un par de veces al año a visitar las bodegas, y alguna vez algún arrumbador se le acercaba para pedirle ayuda. Recuerdo uno que pidió ayuda para su suegra enferma y la mandó al mejor hospital de España que trataba su dolencia. Y a los dos años se lo volvía a encontrar y le preguntaba por su nombre cómo estaba su suegra. ¿Cuántos empresarios en España hay o ha habido como él?”, se pregunta.

Eso sí, Eugenio también comprende la situación por la que están pasando las familias afectadas por la presunta estafa de los pagarés de Nueva Rumasa, si bien culpa directamente a los hijos de José María Ruíz Mateos. “A él sólo le doy un dos por ciento de culpa”. “Tú no puedes poner a pilotar un Boeing a un mono, máxime cuando se está aprovechando que ese piloto está en unas condiciones físicas deterioradas”. 

Además, desde su punto de vista patriarca e hijos se parecen “como un huevo a una castaña. Cualquiera de los últimos empleados de Garvey te podrán decir que eran déspotas como ellos solos. Lo que no ha sido José María en su vida. Por eso no me canso de decir que una cosa es Rumasa y otra Nueva Rumasa”.

Para Eugenio, la figura del controvertido empresario sólo se puede comparar a la de Álvaro Domecq y Díez “porque fue el alcalde que empezó a cambiar Jerez”, mientras que José María Ruiz-Mateos “fue quien cambió laboralmente la ciudad. Y quien eso no lo sepa reconocer no merece ser jerezano”.

“Cuando esto empezó a fallar fue cuando él delegó todo en los hijos”

Isabel es el nombre ficticio de una de las 5.000 personas afectadas en España por la emisión de los pagarés de Nueva Rumasa. Afirma que confió “plenamente” en Ruiz Mateos, “ya que la expropiación la vimos injusta a pesar de su proceder”. De hecho, Isabel recuerda que ella fue una de las 40.000 personas que se echó a la calle cuando la expropiación del holding. “Era sólo una niña, pero recuerdo haber sido la que más firmas recogió y de llevar en la solapa la abejita”.

La afectada nunca pudo imaginar posibilidad de estafa alguna. “En ese momento piensas que cada cuatro meses vas a cobrar, que te dan una buena suma por tu dinero (algunos inversores llegaron a recibir hasta un 16 por ciento de interés) y que durante mucho tiempo no te fallan nunca. Entonces tú te lo crees, porque además ves a esas personas, porque los que te están dando el dinero no son fantasmas y además te dicen que todo marcha, que todo va genial, que van a seguir comprando empresas…”

Aún así, Isabel piensa que José María “estaba tan implicado como los hijos”, si bien también considera que “cuando esto empezó a fallar fue cuando delegó todo en ellos”. De hecho, recuerda que hasta cinco días antes de que entrara en suspensión de pagos “decían que todo iba bien y seguían captando inversores”.

Isabel invirtió 112.000 euros, un dinero que todavía no sabe si recuperará algún día. Desde luego lo ve difícil a corto y medio plazo, ya que el asunto está bastante parado judicialmente. Decidió apostar por Ruiz Matos tras el “boca a boca” y por “la confianza que él concitaba”. Pero piensa que “aunque él se inculpase para que sus hijos no pisaran la cárcel, todos tenían la culpa. Decía que tenía la voluntad de devolver el dinero para no fallecer como un estafador, pero al final ha fallecido dando esa imagen”. 

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