El granjero

Agua clara, sucio negocio

Imaginad a un ayuntamiento endeudado hasta las trancas que vende una empresa pública, por 80 millones de euros, que funcionaba y debía garantizar un derecho garantizado por la ONU, como es el suministro de agua potable a las personas, a una empresa privada. Aunque a lo largo de dicho contrato hubiera recaudado, si hubiera sido nuestra, 352 millones. Imaginad que no tendrá competencia, para que podamos cambiar de compañía y que se asegura el pago de sus miles de ciudadanos. Sin agua no se puede vivir. Imaginad que se la vende a unos grandes empresarios y a banqueros que les financian la operación. Imaginad, que a partir de ahora, por todo eso, se encarece la factura, se despide a la gente, se emplea más precariamente con sus contratas, se corta el agua a quien no tiene y se manipulan hasta los contadores… Y toda esa recaudación cae en las manos de entidades bancarias y empresas privadas que incluso evaden dinero en paraísos fiscales. Ganancias para no pagar impuestos. ¿Sabes qué se hacen con los impuestos? Lo doy por hecho querido lector. Imaginad.

Nos preguntaremos cómo podemos ser tan tontos por vender la gallina de los huevos de oro a personas con nombres y apellidos que siempre sacan tajadas de los partidos denominados liberales o de derechas, tales como PP y Ciudadanos. No nos olvidaremos, otra vez, del PSOE, que también ha sido garante de regalar por dos duros este servicio, de notables ingresos, a amiguetes y a gente que ama la libertad de los mercados. La libertad para ganar pasta a costa de tus derechos. Una especie de maquinaria donde, sin ni siquiera consultar a los vecinos, se malvende uno de los pocos filones de oro donde la gestión pública de cualquier cabildo obtiene beneficios. Pero ahí entramos nosotros con nuestras prioridades: lo que el refranero llama pan para hoy y hambre para mañana.

Podría ponerme pesado con los casos de corrupción relacionados con la venta de agua pública, esa que cae del cielo de forma gratuita y que nos regala a todos la madre naturaleza o el Dios de cada uno. Pero como sé que estás un poco saturado de lo que roban “todos” los políticos, de los drásticos cambios que está dando la sociedad y ahora dices a boca llena que son todos iguales, no voy a agobiarte con los datos. Vete unos días atrás a la portada del Diario de la jerezanía más rancia, ese de toda la vida en nuestros kioskos y bares… donde se alaban las bondades de las privatizaciones y te quedarás más tranquilo. El que no se consuela es porque no quiere. Como si el currela que lo lee en un bar en la barriada de La Granja o de La Plata fuese a llevarse una comisión por la suculenta operación acuática que ha perpetrado el que debe subirle la ficha a Cristiano Ronaldo… No sé, ¿me siguen? Lo mismo compensa… quien sabe.

Empiezo a pensar que el problema radica en que no nos importa si en Sanlúcar se echa la mierda al mar sin una depuradora decente, o si en tu Jerez de los grandes caldos cada vez se paga más por la factura. O si por aquí, apenas quedan fuentes públicas para echar un trago en julio… Me parece a mí que lo que nos ocurre es que pensamos que estamos ya, sin remisión, condenados a que nos controlen, nos gestionen y nos digan por los medios de comunicación, los suyos, lo malo que somos y lo mal que también lo haríamos si pudiéramos ser el dueño de una de estas empresas que son acaparadoras del agua y que tributan muy lejos, en calurosos paraísos caribeños. Vamos, que te ves como gerente, con una magnífica chaqueta azul, hablando con los medios, con un look de Dandy y sentenciando que a pesar de los irrefutable datos de pérdidas para los ciudadanos, la libre empresa es algo que repercute en el beneficio de los que como tú no son unos aprovechados del sistema. Esos “vagos millonarios” que antes trabajaban en la empresa pública con envidiados convenios que nos daba beneficios, ¿ recuerdas?

Querido consumidor, de esa agua fresca y potable, salvo cuando ya no te fías y la compras embotellada. Realmente, ¿qué te preocupa? ¿Lo que ganaba un trabajador de la empresa pública o que el agua sea gestionada por todos y por todas? Tú decides. Es un derecho del ser humano. No de unos pocos. Ganemos nuestros derechos.

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