Vivir confinada con tu maltratador: "No me importa aguantar palizas si mis hijos tienen techo y comida"

Elena es una víctima de violencia de género que vive en Cádiz con su marido, que la golpea e insulta, por eso está deseando que acabe cuanto antes el estado de alarma para "tener algo de paz y tranquilidad"

Una mujer, en casa, en una fotoilustración realizada por lavozdelsur.es.
Una mujer, en casa, en una fotoilustración realizada por lavozdelsur.es.

Elena accede a contar su historia a lavozdelsur.es, a través de mensajes de móvil, aprovechando un despiste de su marido. Hace más de cuatro años que soporta insultos y golpes, por eso para ella está siendo más difícil aún pasar todo el día junto a él desde que se decretó el estado de alarma, hace ya una larga semana. Elena no es su verdadero nombre, pero es una de las condiciones que pone para que se publique el artículo, con el que quiere reflejar la situación que viven miles de mujeres de todo el país que son víctimas de violencia de género y que están residiendo junto a sus maltratadores porque no tienen otra opción.

Elena vive en Cádiz, tiene 34 años, y dos hijos de siete y dos años, motivo principal por el que aguanta los “chillidos, empujones y porrazos”, como ella misma describe, que le da su marido. Cuenta que está pasando la cuarentena “en alerta y con miedo”, deseando que acabe cuanto antes para poder ver menos tiempo a su maltratador. Con mensajes de WhatsApp, a escondidas de su marido, relata su calvario a lavozdelsur.es. El móvil lo tiene siempre en silencio y escondido, “para que él no lo vea”, por eso responde cuando saca “algo de tiempo”.

“Él trabaja en una obra, sale las siete de la mañana de casa y vuelve sobre las ocho porque va a otra ciudad. Por eso solo tengo que aguantarlo desde las ocho de la tarde, que es cuando llega, hasta las siete de la mañana que se va… y los domingos”, relata. Con el estado de alarma, “lo tengo en casa todos los días, aguantando los chillidos cuando se cabrea, por nada, la verdad… y algún que otro empujón”, añade Elena. Están siendo días “muy difíciles” para ella. “Cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo le pido a Dios que pase lo más pronto posible lo del coronavirus para tener algo de paz y tranquilidad”, dice.

Elena señala que, en casa, mide cada palabra al milímetro, “no se vaya a molestar”. “Estoy con mucho miedo”, agrega. “Te preguntarás por qué no doy el paso y lo dejo, ¿verdad? ¿O por qué no denuncio?”, se pregunta ella misma. Y se responde: “En Cádiz estoy sola, solo tengo el apoyo de unas cuantas amigas y de la asociación Las Desamparadas, mis padres ya murieron y tengo dos hermanos que viven fuera”, relata.

“No tengo nada”, repite Elena, “no encuentro un trabajo, solo algunas casas para limpiar”. La vivienda donde residen la heredó su marido de sus padres, ella no tiene propiedades. "Me han dicho que me vaya a una casa de acogida, pero solo te dejan estar unos meses y después a la calle con los 430 euros de la RAI (Renta Activa de Inserción) durante un año”, señala. “En Cádiz es muy difícil alquilar, los poquitos pisos que hay te piden nómina, avalista… ¿Cómo hago yo para tener todo eso si tengo suerte y encuentro una casa, sin trabajo, sin nómina?”, se pregunta.

Elena teme dar el paso y verse “sin nada”. “Si me viera en esa situación de salir de la casa de acogida y quedarme en la calle con mis dos hijos, entonces sí que me moriría. No me importa seguir aguantando palizas, ni insultos, ni humillaciones si tengo la tranquilidad de que mis hijos tienen un techo y un plato de comida”. Y agrega: “Solo le pido a Dios que pase esto rápido, cada día me trago los telediarios para ver si dan buenas noticias y dicen que ya puede volver a trabajar, para que se vaya y tener esas horas de tranquilidad”.

Una aplicación móvil que ayuda a víctimas

La Escuela de Prevención de la Violencia (EPV) ha puesto en marcha una aplicación móvil para que víctimas de violencia de género como Elena siga recibiendo ayuda si la requiere. La app se llama Anticípate, está disponible para iOS y Android, y ofrece contenidos y servicios para combatir esta lacra. La aplicación dispone de un botón de llamada con geolocalización y grabación de audio. En caso de necesitar ayuda urgente, basta con pulsar tres veces sobre el texto del encabezado de la app y automáticamente se envía la localización y grabación del audio de lo que está ocurriendo.

Anticípate también ofrece asesoramiento criminológico y tiene un módulo para formación a mujeres víctimas y no víctimas de la violencia de género —enseña medidas de autoprotección— para que su seguridad personal se vea fortalecida, y que les haga conocer cómo, dónde y cuándo deben tomar precauciones y aplicarlas. La app permite realizar un auto-test interactivo para mostrar el nivel de riesgo y peligro. Las mujeres que lo necesiten pueden solicitar ayuda en los teléfonos de la Escuela de Prevención de la Violencia (856 58 15 42) y de la asociación Las Desamparadas (674 70 58 06).

Igualdad impulsa un plan de contigencia

El Ministerio de Igualdad ha impulsado un plan de contingencia contra la violencia de género, debido a la crisis del coronavirus, que declara servicio esencial la asistencia integral a las víctimas de violencia contra las mujeres. Esto, en la práctica, supone que los operadores de los servicios esenciales deben garantizar el normal funcionamiento de los dispositivos de información 24 horas, la respuesta de emergencia y acogida a las víctimas en situación de riesgo, el funcionamiento de los centros de emergencia, acogida, pisos tutelados, y alojamientos seguros para víctimas de explotación sexual y trata, además de la asistencia psicológica, jurídica y social a las víctimas de manera no presencial.

La Delegación contra la Violencia de Género ha pedido a las comunidades autónomas que informen sobre cuáles son los recursos en sus respectivos ámbitos territoriales, telefónicos y online, para la actualización de recursos contra la violencia de género, tanto presenciales como no presenciales, disponibles en la situación actual para su inmediato traslado a la empresa que presta el servicio del 016, que realizará el servicio en la modalidad de teletrabajo, con la doble finalidad de no derivar a víctimas a servicios inoperativos y establecer un plan con recursos suficientes para proteger a las mujeres durante la crisis sanitaria.

La Junta de Andalucía, a su vez, ha habilitado un correo electrónico ([email protected]) para atender víctimas de violencia sexual y está activando un programa de videollamadas para continuar las terapias psicológicas con las adolescentes víctimas de violencia de género. La directora del Instituto Andaluz de la Mujer, Laura Fernández, explica que "el IAM está adaptando a las circunstancias excepcionales que vive el país por la crisis del coronavirus todos sus programas y servicios con el único propósito de garantizar la atención a las mujeres andaluzas, especialmente a las víctimas de violencia de género, según ha informado este organismo a través de una nota de prensa.

"Tanto el teléfono de atención a las mujeres (900 200 999) como los recursos de acogida de Andalucía continúan activos y funcionando con normalidad, aunque implementando las medidas de seguridad y protección que marcan las autoridades", reseña Fernández. El servicio de asesoramiento jurídico, asistencia legal y atención psicológica a mujeres víctimas de violencia sexual y abusos sexuales en Andalucía del IAM asiste legalmente a mujeres víctimas de violencia sexual.

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