La boda de Sandra y Cristian tendrá que esperar

Una pareja que pensaba casarse en 2020 relata cómo ha cambiado de planes por el coronavirus. Yuka García, que se iba a encargar de la sesión fotográfica, apunta que son "unos días complicados" para el sector

Sandra y Cristian, en una foto de hace unos meses.
Sandra y Cristian, en una foto de hace unos meses.

Sandra y Cristian se conocieron en plena adolescencia. Un amigo en común los presentó una Navidad, hace más de trece años, y desde entonces no se han separado. El 25 de diciembre es su aniversario, por eso Cristian aprovechó la Nochebuena de 2018 para pedirle matrimonio a Sandra. “Delante de su familia se arrodilló y sacó la cajita con el anillo”, explica Sandra. “A mí no me gustan mucho esas cosas delante de todo el mundo”, confiesa, pero terminó diciéndole que sí, claro. Desde entonces vienen planeando su enlace. Lo tenían prácticamente todo: el traje, el catering, la fotógrafa, el salón… Pero el coronavirus lo ha trastocado todo.

"No nos importa esperar”, dice ella. “Como se están suspendiendo todos los eventos hemos decidido aplazarla”, cuenta Sandra, quien pensaba pasar por el altar el próximo mes de octubre, pero lo hará en octubre de 2021. “Así mejor, porque no sabemos cuánto va a durar esta crisis”, añade. De hecho Sandra y Cristian se encuentran actualmente en paro. Ella es administrativa, terminó su último contrato en febrero, y no ha vuelto a trabajar. “Estaba esperando que me llamaran de dos entrevistas, pero con el coronavirus me las anularon. Ahora cobra el paro, "pero eso se acaba”. Él trabajaba en un negocio de restauración, que cerró días antes de decretarse el estado de alarma, y ahora percibe 200 euros de ayuda. “Dime tú qué hacemos con eso”, expresa ella.

Sandra Torres y Cristian Matos llevan media vida juntos. “Él ha sido mi único novio y yo su única novia”, relata ella. Por eso no tienen prisa en casarse un año antes o después. “Nos da un poco de pena, pero sabemos que se celebrará el año que viene”. Además, esperan que para entonces hayan podido ahorrar, tanto ellos como sus invitados, porque “ahora ha venido una crisis y hay mucha gente mal económicamente”. “La llevábamos preparando desde 2018, pero aplazarla era la única opción”, dice Sandra, quien prefiere que “esté todo bien y no la celebremos con miedo”. “Hemos leído informaciones de que no se podrá viajar, de que lo mismo las bodas se harán con solo 50 invitados, o con mascarillas… No queremos eso”, añade.

Estos jerezanos tienen ya decidido qué catering les servirá el menú de su boda, donde la celebrarán, el dj, el videógrafo, la fotógrafa… La elegida para esta última tarea es Yuka García, que ha tenido que cerrar su estudio de fotografía infantil y ha visto cómo le aplazaban o anulaban las bodas previstas para este año. “Estaba a punto de empezar la campaña de comuniones y se ha caído todo”, cuenta García a lavozdelsur.es. “Son unos días complicados”, dice, aunque está aprovechando para adelantar trabajo y para poner en orden sus ideas.

Yuka García, la fotógrafa de la boda de Sandra y Cristian.

Yuka iba a ser la fotógrafa de la boda de Sandra y Cristian. Es una de la decena de ceremonias que hace cada año, que tendrá que hacer el que viene, cuando se le unirán otras tantas. “Me veré forzada a duplicar el número de trabajos”, dice, para compensar la pérdida de este año. “Aunque hay novios que me llaman para decirme que si me hace falta me hacen un ingreso, eso te anima un poco. La conexión entre personas también se está notando mucho, nos ayudamos mutuamente”, agrega. “La incertidumbre crea mucho miedo, a todos”.

“Hay días que te levantas y pesa (el confinamiento)”, confiesa la fotógrafa. “Estamos en una montaña rusa, no sabemos qué va a pasar mañana”. Eso sí, “tenemos ganas de hacer fotos”. Ella está especializada en fotos denominadas new born, es decir, le hace un seguimiento a bebés desde que nacen y mientras van cumpliendo meses. “Los ves crecer y ahora se echa de menos”, señala. Hace tres año que regenta un estudio de fotografía, después de estudiar en la Escuela de Arte, mandar infinitos currículum y que no llamaran de ninguna empresa en un año. “Empecé haciendo varios cursos y centrándome en proyectos personales”, recuerda.

Yuka García está ahora “tirando de fondos” y ha podido percibir la prestación por cese de actividad —unos 660 euros—, aunque ha solicitado la devolución de la cuota de autónomos de marzo, cuando apenas pudo trabajar. Con el estudio cerrado y las comuniones y bodas contratadas en el aire, se centra en sacar adelante el trabajo realizado antes de que comenzara el estado de alarma. Y también en descubrir su faceta oculta como cocinera. “Soy hasta buena, mi novio está contentísimo”, dice entre risas. “Me considero una persona positiva, no estoy muy mal, estoy adelantando mucho trabajo en mi casa, muy tranquila, aunque me preocupa cómo vamos a salir de esta”.

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