Un medicamento barato y fácil de fabricar, el primero en lograr buen resultado en pacientes graves de covid

Científicos de la Universidad de Oxford prueban con éxito la dexametasona, que ha ayudado a sacar adelante a uno de cada ocho personas ingresadas en UCI

La dexametasona, en su presentación en algunos países latinoamericanos.
La dexametasona, en su presentación en algunos países latinoamericanos.

Es el primer gran paso para lograr tratamientos efectivos contra el covid, la enfermedad que provoca el coronavirus, pues el método de comprobación ha resultado satisfactorio. La dexametasona es un antiinflamatorio común, un fármaco usado para artritis y otras terapias, más potente que las cortisonas u otros antiinflamatorios e inmunosupresores, que es barato y fácil de fabricar.

Científicos de la Universidad de Oxford consideran ya probado que logra buenos resultados en pacientes graves. En concreto, los estudios afirman que uno de cada ocho pacientes con ventilación mecánica logran salir adelante gracias a la dexametasona, mientras que uno de cada 20 con oxígeno lo hacen. Es decir, no es la cura para el coronavirus, pero sí es la primera vez que se prueba con éxito bajo los estándares de la comunidad científica.

El proceso ha sido el de un estudio aleatorio de un grupo suficiente de pacientes, un ensayo clínico de más de 11.500 casos graves. En este estudio también se han incluido otros fármacos como antibióticos, otros antiinflamatorios o antivirales. La clave está en seguir estudiando los usos de los medicamentos para crear un mapa de síntomas, etapas de la enfermedad y circunstancias personales de pacientes, como su gravedad o sus antecedentes. El coronavirus, probablemente, no sea imbatible, sólo que en apenas seis meses desde que se conoció la enfermedad, apenas ha habido tiempo para conocerlo.

La lucha contra el coronavirus se sitúa en tres escenarios, principalmente: por un lado, evitar los contagios, donde entrarían cuestiones como confinamientos casi totales o parciales y usar métodos de prevención; otro, el de la vacuna, que sigue avanzando con diversos ensayos ya en fase de pruebas en humanos pero cuya eficiacia a corto plazo es difícil, pues solo el tiempo permite conocer posibles efectos adversos; finalmente, el del uso de medicamentos, para personas ya infectadas. En este aspecto se sitúa este avance, sin precedentes al contar con un respaldo científico de primer orden.

Dicho esto, es importante no usar este medicamento de forma preventiva. Todo uso debe ser prescrito por facultativos. El uso de fármacos fuera de control provoca el efecto contrario, pues dependiendo del fármaco, deja de ser útil cuando el enfermo realmente lo requiere. Los antibióticos, por ejemplo, generan tolerancia. Por ello, se reclama un uso responsable y siempre bajo prescripción.

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