Casi 20 años de trabajo sucio en el servicio de limpieza en Jerez y ahora "en la puta calle"

Unos 90 empleados eventuales, en muchos casos padres o madres de familias al borde o en exclusión social, reclaman al Ayuntamiento que medie con la nueva concesionaria para que tenga en cuenta su experiencia. "Nos comíamos lo peor y ahora estamos tirados", reconocen

Juan Antonio, Ana, Paco y Víctor, tras el encuentro con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA
Juan Antonio, Ana, Paco y Víctor, tras el encuentro con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA

Hace justo un año que UTE Jerez (FCC, Equal y Cointer) comenzaba a prestar servicio público de recogida de residuos y limpieza viaria en el municipio, unos de los de mayor extensión del país. Después de más de veinte años a cargo de Urbaser, esta unión de empresas se hacía con un super contrato de 186,8 millones de euros hasta 2030 a cambio de subrogar a la plantilla actual, de unos 350 empleados, dotarla de más personal y multiplicar la maquinaria para mejorar un servicio hasta entonces blanco de todas las críticas ciudadanas. Pero, ¿qué iba a ocurrir con el personal eventual que había estado trabajando, en algunos casos desde hacía casi 20 años, para Urbaser? Víctor García, al filo de los 50 años, discontinuo en la limpieza pública de Jerez desde 2004 (unas 2.000 peonadas), lo resume: “Nos han dejado tirados, no nos dan salida”.

lavozdelsur.es ha reunido a cuatro trabajadores de las alrededor de 90 familias más afectadas —los eventuales llegaban a los 200, pero los recortes municipales de 2012 (4,5 millones menos de presupuesto anual) propiciaron que cada vez fueran llamando a menos personal—. Junto a Víctor está Paco Chacón, otro eventual veterano (1.800 peonadas en su hoja de servicio). Paco vive con su madre y “prácticamente vivo de mi madre”. Tiene 55 años y ha estado entrando y saliendo del servicio desde 2003. Desde hace años, no son raras sus visitas a la asistenta social, aunque también “hago mis chapuces porque soy cerrajero y oficial de primera de soldador mecánico", pero, aclara, "hay compañeros que están vendiendo chatarra o vendiendo dulces en la playa para ganarse 30 euros al día”. 

La situación es desesperada para un colectivo que mayoritariamente está en paro, en muchos casos sin prestaciones sociales, y que mayoritariamente se acerca o supera los 50 años, una edad crítica para encontrar salidas laborales en España. Es el caso de Ana Coronil, 48 años, que empezó a entrar y salir en la antigua concesionaria desde 2007 y a la que de unos años a esta parte no ha vuelto a sonarle el teléfono para volver al servicio. “Pedimos que nos den la oportunidad por esa antigüedad que tenemos de tantos años ahí. En mi caso, he estado supliendo muchas cosas: barrendera, fines de semana de mercadillo, el rastro, servicios especiales, recogida de hojas, en el Circuito… nos comíamos lo peor del servicio y ahora estamos tirados”. 

Como reconoce, si a lo largo del año la llamaban cuatro o cinco meses, eran 1.500 euros por cada uno de esos meses que entraba en su casa. “Yo soy madre y padre, llevo a mis tres hijos para adelante y no paro”, subraya. “La gente se cree que en la basura se gana un dineral, pero son sueldos en su mayoría normalitos, lo que pasa que a nosotros nos daba estabilidad contar con eso, nos nivelaba”, apuntan. Esa inestabilidad estable se ha esfumado, pese a los compromisos y las buenas palabras de hace un año. “La empresa nos dijo que contaría con nosotros y desde el gobierno municipal, que no nos preocupásemos, que no nos afectaría, pero la realidad es que nos han mentido”. El bravo comité de empresa de la limpieza y la recogida de basura, que mantuvo una huelga de 21 días a finales de 2011, les dice que no puede hacer nada, salvo apoyar sus movilizaciones; y las citas que han pedido a responsables municipales como el delegado de Sostenibilidad, José Antonio Díaz, o la propia alcaldesa, Mamen Sánchez, no obtienen respuesta.

Víctor García y Juan Antonio Güiza, dos de los eventuales afectados. FOTO: MANU GARCÍA

“Nosotros fuimos a la empresa, le llevamos un listado de las personas con las que no contaban, hablamos con la dirección, y nos dijeron que cuando hubiera faena nos llamarían. Pero pasa el tiempo, siguen llamando a otras personas y a nosotros no, por lo que queremos que simplemente la alcaldesa nos escuche cinco minutos y hable con la empresa para que ayude a estas familias de Jerez. El acuerdo es posible y si nos dan trabajo nos dan la vida, todos tenemos niños y trampas”, mantiene García, que se erige en portavoz de una plataforma en la que también se encuentra José Antonio Güiza. Con 45 años y dos niños a los que “no puedo pasarles la manutención”, se llevó cinco años con reducción de sueldo por los recortes del Ayuntamiento “y al final me he visto en la puta calle”. “Entré con la empresa nueva para los fines de semana dos meses y medio, y ya no he entrado más. Estoy cobrando la ayuda familiar, pero ¿qué cobro yo con mi situación? Vivo de lo que mi pareja va ganando, pero no hay nada más”, expresa. 

“Hemos estado comiéndonos mucha Feria, mucho evento, hemos ido a tope cuando nos han llamado, y nos hemos comido mucha mierda… todo, con tal de algún día quedarnos fijos, de tener un futuro aquí; ahora en cambio no nos reconocen esa antigüedad y la experiencia que tenemos, y sí meten, por no sabemos qué criterio, a otra gente que no tiene experiencia”, insiste García, que asegura que ya trabajan en la vía judicial para tratar de forzar a las partes a una solución a este conflicto laboral enquistado. Un conflicto, recalcan, que “no es político”. “Todo el mundo quiere politizar esto y esto no es un conflicto político, de naranjas con verde o rojos, esto es un conflicto de padres de familia y un Ayuntamiento, queremos que ellos lleguen a un acuerdo con nosotros por los años que llevamos como eventuales”.

Víctor, Ana, Paco, José Antonio… y unos 85 nombres más. Gente que ha “quitado gusanos de detrás de las casetas cuando se han desmontado”, que ha estado a “pleno sol en la explanada del Circuito quitando botellas”, que ha estado aprendiéndose el dibujo de las aceras para barrerlas más rápido, o cómo combatir el viento para hacer mejor su tarea… empleados que hacían el trabajo sucio de la recogida de basura y limpieza viaria, y que ahora no tienen ni eso. “No entiendo cómo el Ayuntamiento apoya a una multinacional que solo habla de ganancia y superávit… nosotros solo hablamos de pérdidas: aquí hay personas que han perdido su matrimonio, su piso, que están cogiendo chatarra o vendiendo dulces, o gente como yo que tengo que ir a la asistenta social”, se lamentan.

Sobre el autor:

Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, experto en Urbanismo en el Instituto de Práctica Empresarial (IPE). Antes en Grupo Joly (2004-2012), Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Miembro de número de la Cátedra de Flamencología; colaboro en Guía Repsol; y he coordinado la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Asociación de la Prensa de Cádiz (APC) y de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

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