5 bulos sobre los inmigrantes que tienes que conocer para que no te engañen

Un estudio elaborado por 20 investigadores internacionales concluye que las personas llegadas de otros países no portan enfermedades contagiosas y niegan la invasión" de la que hablan los partidos de derechas

Inmigrantes llegados a Jerez, en una imagen reciente. FOTO: MANU GARCÍA
Inmigrantes llegados a Jerez, en una imagen reciente. FOTO: MANU GARCÍA

Los inmigrantes no suponen una carga para las economías locales, no amenazan el sistema público de salud, no existen datos que corroboren que los países desarrollados están sufriendo una “invasión” y tampoco son portadores de enfermedades contagiosas. Son las conclusiones a las que han llegado los 20 investigadores, de 13 países distintos, que han publicado un extenso y documentado informe en la revista médica The Lancet, que se hace eco de las “evidencias que desmienten estos mitos comunes” y que, a su vez, destacan "los beneficios de la migración moderna”.

Los argumentos que esgrimen los partidos de derechas para desacreditar a los inmigrantes y aplicar políticas restrictivas en materia de inmigración —y de paso, poner a la población en contra de ellos para sacar rédito político— son desmontados por este grupo de investigadores internacionales, que critican a los gobiernos que utilizan estos bulos para aplicar políticas “hostiles y restrictivas”. "El discurso populista —abundan— demoniza a los inmigrantes, que fortalecen las economías y refuerzan la atención social y los servicios de salud”.

El informe, que contiene datos y conclusiones que surgen después de dos años de trabajo de los 20 investigadores citados, recoge que “la creación de sistemas de salud que integren a las poblaciones migrantes beneficiará a la sociedad con un mejor acceso a la salud para todos y beneficios positivos para las poblaciones locales”. Con esta afirmación se desmonta uno de los bulos más recurrentes que hay en torno a los inmigrantes: que perjudican al sistema público de salud.

No suponen una merma para el sistema sanitario

“Los migrantes en países con ingresos altos permiten reforzar los servicios de atención médica, enseñanza de niños o el cuidado de las personas mayores”, sostiene el informe publicado en The Lancet, que añade que “no hay pruebas de que los migrantes sean una carga para los sistemas nacionales de salud”. Por contra, los sistemas sanitarios se resienten cuando las personas procedentes de otros países no se convierten en “miembros productivos de la sociedad” y son excluidos, como hizo el PP de Mariano Rajoy, que recortó la atención a los inmigrantes en situación irregular. La Comisión University College London-Lancet sobre Migración y Salud, encargada de elaborar este informe, asegura que esta medida se basa en una "decisión política" y no en “pruebas”.

La Comisión asegura que los inmigrantes “constituyen una parte considerable de la fuerza de trabajo en el sector de la salud" y "suelen reforzar los servicios mediante la prestación de atención médica, el cuidado de las personas mayores y el apoyo a los servicios con escasez de personal”. “En lugar de ser una carga, es más probable que los migrantes refuercen los servicios brindando atención médica, enseñando a los niños, cuidando a las personas mayores y subsanando la escasez de personal”, señalan.

No perjudican las economías de los países receptores

Los investigadores sostienen que hay “un consenso abrumador” para afirmar que los migrantes aportan “beneficios económicos” a las sociedades en las que se insertan. “En economías avanzadas, cada aumento del 1% de los migrantes aumenta el Producto Interior Bruto (PIB) por persona hasta un 2%”, recoge el documento. Los migrantes “aportan más contribuciones mediante impuestos que los beneficios sociales que reciben”, apuntan.

No tienen más hijos que las poblaciones locales

La Comisión University College London-Lancet asegura que, después de recopilar datos de Francia, Alemania, España, Suecia, Suiza y el Reino Unido, puede afirmar que “los migrantes tienen menores tasas de primer nacimiento que los no migrantes, con la excepción de las mujeres turcas”. Las tasas de nacimiento entre las personas procedentes de otros países rondan el nivel de reemplazo de la población —es decir, una tasa de fertilidad que no supera los 2,1 nacimientos por mujer—, y a menudo caen.

No portan nuevas enfermedades contagiosas

“La sospecha de que son portadores de enfermedades es probablemente el mito más generalizado y poderoso relacionado con la migración y la salud a lo largo de la historia”, apuntan los investigadores. “Existen ejemplos históricos de la introducción de enfermedades en nuevos escenarios a través de la movilidad humana, pero el riesgo de la transmisión de las poblaciones migratorias a las locales son generalmente bajas”, exponen. Los casos más recientes de propagación de patógenos resistentes se originaron por viajes internacionales, el turismo y el movimiento de ganado, más que por la migración, un argumento que exponen los partidos que ven en este colectivo un peligro para la salud, “algo que no está justificado y que provoca que los migrantes se enfrenten a situaciones de salud peores”.

“No hay evidencia de que los migrantes supongan más costes o que transmitan enfermedades infecciosas. La exclusión de los migrantes de los sistemas de salud y la creciente retórica negativa es política, y no se basa en la evidencia. El ambiente hostil hacia los migrantes ha llevado directamente a que se les niegue la atención médica, lo que tiene graves consecuencias económicas directas para la salud pública y la salud", apuntan los investigadores.

No hay “invasión”

El discurso del miedo utilizado por partidos como PP, Ciudadanos y Vox, que aseguran que países como España no pueden acoger a “millones” de inmigrantes, ya que su llegada es “masiva”, se cae al recurrir a los datos aportados por el informe, que recoge que entre 1990 y 2017 apenas ha habido cambios en el porcentaje de migrantes internacionales en el mundo, ya que se ha pasado del 2,9% al 3,4% en casi 30 años. El estudio de la Comisión sí reconoce que el porcentaje aumenta cuando hablamos de países con altos ingresos, que han experimentado una subida del 7,6% al 13,4% desde 1990. Esta cifra incluye a los estudiantes internacionales y a los trabajadores cualificados. El número de refugiados se mantiene constante desde hace décadas, de hecho, siguen siendo “las naciones menos ricas las que acogen a un número desproporcionadamente mayor de poblaciones desplazadas”.

El estudio concluye que “con suficiente voluntad política, la comunidad internacional y los Estados tienen el conocimiento y recursos necesarios para garantizar que las personas más vulnerables no sean marginadas en materia sanitaria”. La publicación de la revista The Lancet añade que “los responsables políticos deben garantizar los derechos de los migrantes”, y que “los Estados deben abolir la detención arbitraria de migrantes, especialmente de los niños y adolescentes”, ya que “hay una necesidad urgente de garantizar un control adecuado para apoyar la implementación de los pactos globales”.

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