Manuel y Jesús, un amor 'oculto' durante más de 50 años por temor a la represión franquista

El fisioterapeuta Javier Rosa, después de tratar a un anciano víctima de un ictus y que le confiesa que es homosexual, decide contar su historia en un documental para el que recauda fondos

Manuel y Jesús.
Manuel y Jesús.

Javier Rosa es fisioterapeuta y un día, sin él saberlo, recibió una llamada que cambiaría su vida. Al otro lado del teléfono estaba Manuel, que ahora tiene 93 años, y que hace once, cuando conoció a Javier, le contó que había sufrido un ictus y que necesitaba sesiones de rehabilitación, ya que se le había paralizado un hemisferio de su cuerpo. “Cuando llegué a su casa estaba una señora, que era la limpiadora, y otro señor, Jesús, un amigo suyo que lo cuidaba”. Lo que descubrió después de varias sesiones y de comenzar una amistad que perdura hasta ahora es que Manuel y Jesús eran más que amigos. Eran pareja.

Pero lo llevaban con mucha discreción, ya que sufrieron la represión durante el franquismo y se construyeron una doble vida que todavía conservan. “Cuando les digo que yo soy marica comparten conmigo que eran pareja y que lo llevaban ocultando desde hacía 56 años”, cuenta Javier, un jerezano afincado en Madrid que poco a poco se fue ganando la confianza de Manuel y Jesús, cuya historia va a llevar al cine. O a las salas que le permitan proyectar el documental que ha grabado, junto a un equipo de ocho personas, durante el último año y medio.

“¿Qué tiene de interesante nuestras vidas para que las quieras contar?”, le preguntó la pareja a Javier. “Pues que gente como vosotros, a pesar de las dificultades, habéis luchado para vivir lo que sentís”, le contestó. “Era como una deuda pendiente que tenemos la generación nacida en los últimos años de la dictadura con las personas que han sido víctimas directas del franquismo”, relata el fisioterapeuta, quien cuenta cómo lo que en un principio fue una simple relación terapéutica se fue transformando en una fuerte amistad.

La cinta, de una hora y 15 minutos de duración, gira en torno a tres temas fundamentales: “la represión de la homosexualidad durante la dictadura”, “el desborde de la relación terapéutica hacia una relación de amistad y cómo afectaba al proceso de salud-enfermedad”; y “la memoria situada no solo como historias del pasado, sino también cómo se hace presente para generar nuevas situaciones o momentos que no nos habíamos imaginado”, según explica el propio Javier en Goteo, una plataforma donde ha iniciado una campaña de crowdfunding —o micromecenazgo— donde recauda fondos para la edición y posproducción del documental.

Manuel y Jesús.

“La homosexualidad será la línea de narración, pero siempre que se trata este tema en documentales se me queda un mal sabor de boca, sales destrozado, por lo que queremos narrarlo con un punto de humor”, cuenta Javier Rosa a lavozdelsur.es. “Además, ellos —por Manuel y Jesús— querían que la cinta tuviera un final feliz”, añade. La veterana pareja, con su “doble identidad”, lleva años amándose en silencio por temor a represalias, durante el franquismo, y al posible rechazo de su entorno.

“No podemos valorar a gente del pasado, que ha sufrido un proceso de represión, con lógicas del presente”, cuenta Javier, para el que esa “vida oculta” que llevaban les permitió “poder contarlo”, por lo que señala que “sus dos vidas están tan construidas que es difícil salir de ahí”. Para el fisioterapeuta, “reconocer esta memoria nos permite darnos cuenta de que estamos aquí con esta libertad porque durante muchos años se ha generado este caldo de cultivo”.

El fisioterapeuta Javier Rosa, tratando a Manuel en el documental.

El equipo de rodaje, compuesto por ocho personas, cuenta con una socióloga (Anouk Devillé), un operador de cámara y editor de vídeo (Rubén González Patiño), un técnico de sonido (David Montalvo), un profesor de cultura visual (Manuel Ramos Martínez), una traductora y programadora de cine (Miriam Martín), un investigador de movimientos de disidencia sexual (Gerard Voltà Chicón) y una segunda operadora de cámara (Chiara Digrandi). “A la hora de hablar de represión les costaba mucho, seguían dentro del armario”, recuerda Javier Rosa, quien cuenta que todo el equipo, junto a Manuel y Jesús, se fueron a convivir durante varios días a una casa donde pasearon, comieron y charlaron mucho. “Eso permitió que al día siguiente pudieran hablar con tranquilidad”, añade Javier.

“La película consiste, en gran parte, en poner a Jesús y Manolo a conversar con gente muy distinta a ellos y entre sí, de modo que se establece un diálogo entre sensibilidades, épocas, experiencias”, según recoge la descripción del proyecto. “Hemos tratado de poner en escena un ejercicio de transmisión de ida y vuelta: ¿Cómo se vivía la homosexualidad en el Madrid de los años 50? ¿Puede una película contribuir a avivar la memoria de los viejos? ¿Favorecer que se interroguen sobre su propio pasado?”. Estas y otras preguntas serán respondidas cuando se estrene el documental, en torno al mes de septiembre si la campaña de micromecenazgo avanza a buen ritmo.

Las personas que quieran colaborar con el proyecto Rodando Pichi: memorias escondidas pueden hacer un donativo pinchando en este enlace.

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