Jerez

Acabar con el mayor tabú de la diversidad funcional: “La madurez sexual no discrimina”

Upace lleva a cabo un curso afectivo sexual y de género, de la mano de Luis Alfonso Caravaca, para proporcionar conocimientos y naturalizar la sexualidad en este colectivo

“¿Por qué mis padres no me dejan dormir con mi pareja en la misma habitación?”, pregunta un chico delante de un grupo de 30 usuarios de Upace. Antes de que el formador del curso pueda abrir la boca, sus propios compañeros le responden: “No te dejan porque vais a hacer cosas malas”. Silencio. “¿Por qué dicen esto? Porque eso es lo que le reproducen los padres, cuando practicar sexo no es malo, pero sí puede haber reproducciones negativas como un embarazo no deseado o una ETS (Enfermedad de Transmisión Sexual)”, expresa Luis Alfonso Caravaca, premio nacional al mejor TFG (Trabajo de Fin de Grado) sobre diversidad afectivo sexual en 2017, que ha impartido un curso de diversidad afectivo sexual y de género, desde febrero a mayo,  en la organización especializada en diversidad funcional.

Luis Alfonso Caravaca llegó a Upace de la mano de José Millán, quien necesitaba solucionar un problema de homofobia que se había generado dentro del centro. “Me comentaron que en Upace surgió una pareja lesbiana y que las atacaban por su condición sexual. Y como nunca se había dado un caso así, querían solucionar esta situación a través de una formación sobre la diversidad afectivo sexual”, explica el joven jerezano de 33 años.

Empezó enseñando los pilares básicos de los sentimientos y la diversidad emocional: qué es la afectividad, las emociones, cómo querernos, cómo podemos cuidar a las personas que queremos… Y a partir de ahí, fue desengranando la diversidad sexual y las identidades de género, de manera más superficial. “Muchos conocen el tema, pero casi ninguno lo domina. Los padres ni les han explicado las libertades sexuales, la diversidad sexual, ni nada, creen que son eternos adolescentes… Y ellos tienen que entender que sus hijos e hijas deben tener las mismas oportunidades y procurar una satisfacción sexual plena para sus hijos”, destaca Caravaca. “La sociedad puede discriminar de muchas maneras, pero la madurez sexual no discrimina”, enlaza.

Chicos y chicas de Upace durante una de las clases de Luis Alfonso Caravaca (al fondo). FOTO: CLAUDIA GONZÁLEZ ROMERO.

“Los padres y madres no suelen entender esta parte. Estas personas siguen siendo adultas, pero no se les prohíbe una vida sexual plena y no quieren oírles hablar de ello. No quieren escuchar que su hija comparta habitación con otro chico en un campamento”, manifiesta el formador jerezano. Al igual que nadie les ha explicado que existe la diversidad sexual, que cada uno puede querer a quien quiera y respetarlo. “Los padres los ven como niños, pero tienen que dejarles que vivan su sexualidad, sean heteros, bisexuales o lo que sean. Es tabú por eso precisamente, porque a los ojos de los padres y las madres, siguen siendo personas inocentes a los que una sexualidad les puede acarrear cualquier tipo de desavenencia”, continúa.

Tras continuas sesiones semanales, Caravaca se ha encontrado con un público atento, participativo y muy respetuoso. “Ellos me preguntaban cosas interesantes y útiles, sus dudas estaban relacionadas con situaciones de su vida personal e íntima, por ejemplo, uno de los planteamientos fue, ¿por qué se pueden besar dos chicas delante de mí?”. A lo que sus propios compañeros le respondieron: Porque es una opción más. Entre todos llegábamos luego a la conclusión de que este problema partía de la falta de visibilidad, porque si no se ve algo, no nos terminamos acostumbrando a ello, y cuando vemos algo nuevo, pensamos que es malo, que está fuera de lugar”.

Además, este joven jerezano también hizo especial hincapié en explicarles el valor de la intimidad. “Porque a veces se muestran de manera efusiva, sin percatarse de que hay ciertos gestos cariñosos que no se pueden hacer en lugares públicos, o dar abrazos y besos a personas sin su consentimiento. Para mostrar cariño, ese cariño tiene que ser recíproco”, señala. “No nos paramos a decirles: Oye, esto no lo puedes hacer aquí, tenemos que respetar la intimidad, el espacio personal“. El curso de diversidad afectivo sexual y de género que ha desarrollado Luis Alfonso Caravaca en Upace, dentro del Plan Autogestores, ha sido todo un éxito y es que muchos de ellos han perdido el miedo a decir lo que sienten hacia otras personas. “Uno de ellos llegó a decirme: Luis, cuando tú te vas, me dejas pensando…”, sonríe.

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