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A tu voz le bailo, papá

La Crítica de Villamarta. La bulería reina en el homenaje que Farruquito tributa a su padre en 'Baile moreno', el espectáculo que ha presentado en el 21 Festival de Jerez.

La Crítica de Villamarta. La bulería reina en el homenaje que Farruquito tributa a su padre en ‘Baile moreno’, el espectáculo que ha presentado en el 21 Festival de Jerez.

A priori, puede parecer difícil bailar a un cantaor. Difícil desde el prisma de plasmar la vida y/o trayectoria en formato baile. Farruquito así lo ha querido y ha apostado, desde la nostalgia y el profundo amor a su padre Juan el Moreno, homenajearlo de la mejor forma que sabe: bailándolo. Una aventura aparentemente fácil, en la que utensilios escénicos y estéticos pudieron llegar a configurar una biografía entendible. Pero las apariencias a veces, engañan. Porque no sólo es necesario una intención y un sentimiento para rendir un homenaje, sino moldear y dibujar la esencia del baile familiar de los farrucos hasta desfigurarlo y volver a figurarlo en forma de voz cantaora: la del Moreno. 

Cierto es que no gana el que no apuesta y aun considerando el conjunto de esta obra presentada en Villamarta como un acierto, existieron lagunas y desaciertos a considerar para limar el guión y poder transmitir todo lo que desde la mirilla del público se puede apreciar. 

En primer lugar, no acabamos de entender las elecciones del vestuario en algunos de los pasajes. La luminotecnia y el sonido falló estrepitosamente, micros cerrados a destiempo, cenitales que no alumbraban a tiempo… 

De otro lado, el diseño coreográfico sí consiguió su objetivo: contar una historia a través del cuerpo que ayudaba a entender una relación entre padre e hijo. Pero en ese cuento vivencial se abusaron de los tópicos típicos sobre la gitanería y sus modos de vivir, del misticismo de una cultura no siempre bien transmitida ni bien heredada; y lo que es peor, que puede originar confusiones imprecisas. 
Menos mal que la personalidad de un bailaor como Farruquito pudo con todo y lo que quedó fue un regalo inmenso de baile durante casi una hora. Contó su historia, a su manera, sin más que añadir que aquello que aprendió de su abuelo. 

Su nacimiento, la cuna en la que dormía mientras su padre le cantaba por soleá, las primeras experiencias con el baile, con el alterne de los flamencos, con una boda racial y morena como su tez, con una pena ahogada por el nudo de un fatal desenlace. Todo tamizado y pasado por el filtro del baile percutivo y macrosonante de Farruquito.

A pesar de ello, se echó en falta la otra cara del bailaor, la reposada, la serena, la templada. Tan solo un comienzo por soleá pareció alterar el orden del compás por bulerias reinante toda la noche. Pero se diluyó y recuperó la buya y las “burlerias”. 

Y así terminó, viajando en el tiempo y apareciendo su primogénito como si hubiese sucedido un dèjá vu. De nuevo, una cuna que mecer al compás de los farrucos.

Baile Moreno. Lugar, fecha y hora: Teatro Villamarta, 4 de marzo, 21:00 horas. Aforo: Lleno. Baile: Farruquito, El Barullo, El Polito, Gema Moneo y Marina Valiente. Cante: Pepe de Pura, Antonio Villar y Encarna Anillo. Guitarra: Raúl Vicenti. Percusión: Ané Carrasco. Chelo: Barnabas Hangonyi. Sonido: Gaspar Leal. Luces: Óscar Gómez. Escenografía: Antonio Marín. Vestuario: José Tarriño.

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