Cultura

60 años de trabajo por amor al flamenco

El Centro Andaluz de Documentación del Flamenco celebra hasta enero una muestra que conmemora el legado de seis décadas de la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces. Más de 1.500 documentos rescatados y digitalizados conservarán la memoria de la institución en internet

Hablaba el Centro Cultural Jerezano, en el manifiesto del 24 de septiembre de 1958, de emprender una “poética tarea” con cinco puntos básicos “urgentes y necesarios”: recopilar material; investigar “tenazmente” hasta lograr “averiguar las exactas raíces, influencias, giros, variantes… de los cantos y bailes que componen el extraordinario acervo musical andaluz; conservar cuantos datos, libros, partituras, discos, fotografías… puedan ser de interés en estos trabajos; defender “nuestra música popular” de toda clase de “impurezas y mixtificaciones, atacando valientemente todo injerto que pueda ponerla en peligro de una nueva e irremediable desaparición”; y, por último, divulgar y “exaltar, constantemente, por todos los medios a nuestro alcance, la verdad y la belleza de un arte sutil, que nos puede definir, tan cabalmente, a los ojos de aquellos que quieran penetrar en nuestros sentimientos y costumbres”. Así surgía la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces, hace ahora 60 años.

Muchas de las tareas que inspiraron su nacimiento siguen de plena vigencia, aun cuando en estos años el flamenco ya es considerado por la Unesco Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, y pese a que el Estatuto de Autonomía de Andalucía le otorga una especial protección. Otras cuestiones, vinculadas a sus orígenes y a su permanente mestizaje, más ahora en un mundo globalizado e hiperconectado, fueron asumiéndose por el camino como una empresa tan irrealizable como ilógica. Una exposición y una web puesta en marcha desde el Centro Andaluz de Documentación de Flamenco (CADF), que puede verse en su sede del Palacio Pemartín de Jerez hasta enero del año que viene, rescata y actualiza la memoria de una ingente labor que comenzaron próceres del estudio y difusión del arte jondo como Juan de la Plata, Manuel Pérez Celdrán o el recientemente fallecido Manuel Ríos Ruiz.

Entre los hitos que recorren la muestra, plagada de curiosidades y anécdotas en formato audiovisual, destacan los cursos internacionales de verano y el festival Flamenco en Jerez creados en 1963, o la constitución de los Premios nacionales de Flamenco un año después, que se vinieron concediendo hasta el pasado 2012 y que han recibido los artistas más emblemáticos y monumentales del género.El escritor José Carlos de Luna los definió, en un artículo, como los Óscar del flamenco. Fueron esos años de intensa, casi frenética, actividad para la institución, desembocando también en la creación en 1967 de la Fiesta de la Bulería que, mejor o peor, sigue viva en la actualidad como uno de los festivales de una noche más relevantes del flamenco a nivel mundial.

De la Revista de Flamencología al Premio de la Crítica del Festival de Jerez

Más de 1.500 documentos rescatados y digitalizados pueden verse en la web: fotografías (unas 700) cartas (unas 200), folletos, (unos 400), audios (unos 120), guiones de programas de radio (unos 300), artículos publicados en prensa por Juan de la Plata (en torno a 200), más la digitalización completa de la Revista de Flamencología, una cuidada publicación promovida por la Cátedra desde 1995 y que hace unos años se interrumpió. Otras de las curiosidades en estas décadas de Cátedra se remontan a 1973, cuando se crea por este ente el Museo de Arte Flamenco. Tanto tiempo después, Jerez aún sigue peleando por un proyecto que, ahora sí, parece que puede ser realidad en el entorno de plaza Belén.

En 1977, la Cátedra crea las Fiestas de la Nochebuena, germen de la popularización de la Zambomba jerezana, ahora Bien de Interés Cultural y época de temporada alta en la ciudad; y forma también el Coro de Villancicos de la Cátedra de Flamencología, con la grabación de los primeros discos —entre 1982 y 1983— de la mítica serie Así canta nuestra tierra en Navidad, clave en la recuperación de aquellas Zambombas de antaño. Siempre con altibajos, casi siempre ignorada por las administraciones públicas, el empeño de la Cátedra no amainó. A finales de los 90 crearon sus miembros el Premio Anual de la Crítica, dentro del prestigioso Festival de Jerez, e incluso en 1999 celebraron el primer salón internacional de fotografía flamenca.

Todos estos hitos reseñados fueron celebrándose periódicamente durante las décadas de existencia de la institución, pero hay que añadir los incontables recitales, actos de homenaje a figuras olvidadas, mesas redondas, conferencias y jornadas de estudio. Ahora, siempre, es un buen momento para acercarse al legado de un trabajo de 60 años movido única y exclusivamente por amor al flamenco.

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