La Rotonda

28A: más miedo que vergüenza

Arranca, ya de forma oficial, la campaña electoral de las generales con mensajes de temor —a la desmovilización, a la ruptura de España...— y un último barómetro del CIS que exhibe la remontada del PSOE y el auge de Vox. En Andalucía, 27 de cada 100 encuestados quiere que Pedro Sánchez sea su presidente del Gobierno

Pegadas de carteles y comienzo oficial de campaña para las elecciones generales del próximo 28A. Apenas hay carteles y la campaña parece que lleva instalada con nosotros desde hace años. Deben ser cosas de la nueva política, sospechosamente parecida a la política de siempre, pero con un plus de miedo y desvergüenza. Dos de los aforismos de Karl Kraus, intelectual checo que durante cerca de 40 años editó y redactó casi en solitario una revista de gran audiencia, sostienen que “democracia es poder ser esclavo de cualquiera” y que el “nacionalismo es un hervidero en el que se incrusta cualquier otra idea”. Lo estamos viviendo.

Envueltos en la bandera nacional, la de la apropiación indebida de la derecha o la de los lazos amarillos indepe, un día arrecia sin venir a cuento el debate de la legalización de las armas de fuego para uso doméstico y otro día a alguien se le ocurre dar ayudas a familias de un embrión. “No lo tengo claro. Tengo que sopesarlo”, matizaba sobre esta última idea la candidata del PP a la Comunidad de Madrid, demostrando que las estupideces siempre venden en política, aunque sea para ganar popularidad —que hablen mal, pero que hablen—, y que cualquier mamarracho da hoy en día la vuelta al ruedo. O incluso llega al Congreso como diputado electo.

Un día, un político de amplia trayectoria académica dice que va a subir el salario mínimo de 900 a 850 euros y tenemos que creerle, mientras que otro día hay dos adversarios del mismo partido que afirman remar juntos, aunque sean íntimos enemigos. Y también hay que creerles. En El arte de no decir la verdad, Soboczynski deja claro que no hay que ser auténtico, basta con parecerlo. Un arte del fingimiento de raíces milenarias, pero que cobra toda su fuerza y sentido en la era de la globalización, las redes sociales y la infoxicación.

¿Qué es la vida? Un campo minado
¿Y el fingimiento? La condición necesaria para nuestra ascensión.
¿Y qué es el amor? El más bello de los engaños.

En Andalucía, la cocina de Tezanos, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), señala en su último macrobarómetro de marzo de 2019 que vuelve a ganar el PSOE. De hecho, el mapa nacional es rojo socialista. Otra cosa, a expensas de que se destape el voto oculto del 40% de indecisos, será si la victoria tendrá margen suficiente para gobernar (o seguir gobernando). Solo el 20% de la gente corriente (la que está fuera de la burbuja política) habla habitualmente de política y solo el 9,2% reconoce en esa última encuesta del CIS que le interesa mucho la política (el 33,7% asegura que no le interesa nada). En cambio, no solo somos política con cada una de nuestras decisiones cotidianas, sino que el debate político nos asalta preparando el café o dándonos una ducha. No hay respiro. ¿Qué estás pensando? ¿Qué está pasando?, nos interpelan desde Facebook o Twitter, como si dejaran algún resquicio para que pensáramos por nosotros mismos.

Sánchez contra todos: tirar de ‘Manual’

La misma empresa multimedia que ha editado el Manual de resistencia de Pedro Sánchez (Atresmedia) acogerá el único debate en esta campaña que acaba de comenzar. Será el 23 de abril y será un debate a cinco (incluye a una fuerza a día de hoy extraparlamentaria como los ultras de Vox). Dicen que Iván Redondo ha ideado que vendrá bien repetir en plató la foto del trío de Colón, Casado, Rivera y Abascal. Ha habido quejas de RTVE, pues por primera vez la tele pública se queda fuera de juego, compuesta y sin un triste cara a cara que llevarse a la pantalla. Otros se acuerdan de Gracián: “Nunca pelees con quien nada tiene que perder”. Eso sí, la tele sigue mandando en campaña: un 85% asegura que se informa de cuestiones políticas y de la campaña electoral por la pequeña pantalla. El 35,9% ya lo hace a través de las redes sociales. El 7,9% directamente pasa de todo.

Pedro Sánchez interviene en el mitin que ofreció en Jerez el pasado sábado. FOTO: MANU GARCÍA

En 2.755 entrevistas con un error del 1,9% en Andalucía, la comunidad más poblada, punto clave de la campaña, el CIS señala que 27 de cada 100 andaluces quieren que Pedro Sánchez sea su presidente del Gobierno y solo se acerca Albert Rivera, candidato ideal para el 13,6%. El PSOE, según estas encuestas, arrasaría en Andalucía (a nivel nacional, ganaría en 29 provincias). Obtendría en la comunidad autonómica entre 26-28 escaños frente a los 20 de 2016.

Descarga el último barómetro del CIS. Distribución por comunidades autónomas

Los vencedores en aquella ocasión, el PP, se desplomarían, pasando de 23 a 10-12 escaños. Muchos de estos votos que se quedan por el camino pasan a Vox, que según el CIS podría conseguir dentro de Andalucía 7-8 diputados en las próximas elecciones generales. Cs subiría en uno o dos diputados, 8-9 escaños frente a los 7 de 2016. La suma de las derechas no superaría la suma cosechada por PP y Cs en 2016: 30 diputados. La candidatura de Unidas Podemos, por su parte, podría perder hasta cinco escaños, moviéndose en una horquilla que reduce los once diputados que lograron hace poco más de dos años en 6-9.

El PSOE manda en las provincias andaluzas más pobladas

Los socialistas subirían en casi todas las provincias, mientras que el efecto contrario encontraría el PP si se cumpliera esta encuesta. En Sevilla, Málaga y Cádiz, las tres provincias más pobladas y donde hay en juego más escaños, la configuración electoral del próximo 28A, da la victoria ampliamente al PSOE de Pedro Sánchez con 5-6 diputados en la provincia sevillana; 3-4 en Málaga; y 4 en Cádiz. PP y Cs empatarían con dos escaños en Sevilla; 2-3 para PP y 2 para Cs en Málaga; y uno para cada uno en Cádiz. Unidas Podemos tiene opciones de lograr 1-2 escaños en Sevilla y Cádiz, mientras que en Málaga solo obtendría uno. Vox se haría con uno en Sevilla, y tiene opciones de llegar a 2 en las provincias malagueña y gaditana. Todos los partidos, salvo el PSOE, han criticado los resultados que arroja la última macroencuesta del CIS. Hasta Tezanos, su director, alerta de un voto oculto que sabe lo que va a votar pero no quiere reconocerlo.

Hay, según el último barométro del CIS —que se repite en este sentido a cada publicación—, tres problemas fundamentales en España y Andalucía: paro (74,4%), la corrupción y el fraude (38,6%), y los políticos y los partidos (30,4%). El 28A, en parte, volveremos a poner al zorro a cuidar a las gallinas. “Democracia es poder ser esclavo de cualquiera”, recuerda Kraus. La inmigración o la independencia de Cataluña, dos de los temas estrella en cualquier argumentario político de esta campaña, preocupan solo al 9,1 y al 8,5%, respectivamente, de la población. ¿Y a usted cuál es el problema que más le afecta personalmente? Más del 80% responde lo mismo: el paro y los problemas de índole económica. Estos días de bombardeo electoral, en el que todos sin excepción intentarán condicionar su voto con total desvergüenza bajo la vieja estrategia del miedo —miedo a la extrema derecha, miedo a la desmovilización, miedo a la involución, miedo a la fractura de España, miedo a la crisis que acecha (cómo si no siguiéramos en crisis)—, trate de escuchar entre el ruido a quien esté más cerca de resolverle ese problema. Pero parta siempre de que la solución a nuestros problemas siempre empieza por uno mismo.

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Un comentario

  1. ¿Apropiación indebida de la bandera española por la derecha? Vaya a cualquier acto político de las izquierdas francesa, británica, alemana, estadounidense, canadiense, danesa, holandesa, polaca, austriaca, italiana, portuguesa, sueca, noruega, brasileña, argentina, venezolana, mexicana, australiana, peruana… y verá la multitud de banderas de sus respectivos países que ondean, verá la cantidad de pines, sombreros, bufandas, camisetas, gorras, viseras, pantalones… con los colores nacionales que portan. Ahora, compárelo con cualquier acto político del PSOE o, no digamos ya, de Podemos o de IU; ¿cuántas banderas españolas ve? Todos sabemos la respuesta. Sin embargo, puesto que el objeto de la Política es el Estado, en pocos sitios es más idónea la presencia de banderas nacionales que en un acto político, que es lo que, con toda naturalidad, hace la derecha española. No; definitivamente, el problema es el abandono, cuando no el odio, que la izquierda española tiene hacia nuestra bandera, que representa a la Nación española. ¿La causa? El antiespañolismo irracional, visceral, la incultura política, de la izquierda que padecemos, siempre aliada con quienes pretenden la ruptura de la Nación; difícilmente se puede encontrar algo más reaccionario, más alineado con la defensa de los privilegios de las castas regionales, más opuesto al racionalismo y a la igualdad que supuestamente deben guiar a la izquierda y más favorable a los enemigos, adversarios y competidores de España.
    Respecto de las preocupaciones de la gente, es normal que les preocupen más (que les ocupen más horas de desvelos) las amenazas inmediatas (el paro, la precariedad del empleo, la corrupción política…) que las menos inmediatas como la subversión de los secesionistas catalanes. Pero que todos tengan por seguro que si se produjera la quiebra de la Nación española desembocaríamos en un sangriento enfrentamiento civil (como ya ocurrió varias veces en nuestra Historia), porque una Nación con más de 500 años de historia (la más antigua de Europa y la única cuyas fronteras apenas han cambiado en 300 años) no se rompe gratis, y tendríamos una crisis económica y social sin precedentes (véase el precedente de Yugoslavia). Ahí la enorme irresponsabilidad de quienes están jugando con fuego azuzando odios que ya habían sido superados.
    Y respecto de las encuestas electorales, el análisis es correcto; pero el problema de fondo es que en España hace años que las encuestas yerran muchísimo (también en otros países, como en UK con el Brexit o en USA con Trump). Casi todas las encuestas que se publican buscan más que pronosticar el voto inducirlo según los intereses de quien la paga. Hay mucho voto oculto y mucho indeciso que se decidirá en los últimos días. Aún puede haber cambios muy importantes.

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