Cultura

2016, lo que la cultura nos dejó

12 claves sobre lo que han dado de sí a lo largo del año la actividad cultural en la ciudad y algunos de sus creadores de referencia.

12 claves sobre lo que han dado de sí a lo largo del año la actividad cultural en la ciudad y algunos de sus creadores de referencia.

Si la cultura en 2016 ha estado marcada a nivel general por la desaparición física (la obra permanece con nosotros) de grandes estrellas de la música, el cine y el entretenimiento, a nivel local los últimos doce meses regalan grandes alumbramientos y apariciones estelares. La actividad cultural jerezana del pasado año ha dejado eventos, homenajes, encuentros, festivales, muestras y conciertos por iniciativa pública o privada que dan continuidad a la salida del letargo que ya se experimentó en 2015 e invitan al optimismo en este recién estrenado 2017. Fue el ya difunto 2016 el año del principio de la reinvención de la Fiesta de la Bulería; el año en el que una película dirigida por un jerezano ganó un Goya; doce meses en los que se consolidaron festivales de música en la ciudad; en el que volvieron las grandes estrellas a actuar en conciertos multitudinarios; en el que se recuperó con vigor la feria del libro y el ciclo de conciertos veraniegos Noches de Bohemia; y un año que estuvo regado de efemérides: del 180 aniversario del expolio de los Zurbaranes de la Cartuja al 90 cumpleaños de José Manuel Caballero Bonald; de la vigésima edición del Festival de Jerez al agónico 20 cumpleaños del Teatro Villamarta. A todo ello se ha sumado una iniciativa municipal, gestada a destiempo y a trompicones, centrada en la celebración de un año dedicado a la inmortal Lola Flores. La dedicatoria arrancó en junio y se supone que se mantendrá hasta mediados del presente 2017, pero hasta el momento su eco e impacto ha sido muy pobre.

1. Villamarta: doble aniversario en el alambre

Para bien y para mal, el Teatro Villamarta ha sido uno de los grandes protagonistas de la cultura jerezana en 2016. El principal escenario de la ciudad, y uno de los más importantes de Andalucía, ha vuelto a vivir como un funambulista, más pendiente de su continuidad como proyecto cultural que de cómo llegar a nuevos públicos y amarrar una oferta más atractiva y de calidad. No obstante, la vigésima edición del Festival de Jerez estuvo a la altura del prestigio adquirido durante estos años por la muestra de baile flamenco y danza española más internacional. El certamen, al margen de la calidad habitual de su oferta de espectáculos y cursos, ocupó literalmente la ciudad, con recitales y performances inolvidables en espacios únicos. Por su parte, el coliseo jerezano cumplió 20 años de manera discreta, ajustado a sus penurias económicas y viviendo hasta el último momento con la incertidumbre de la ausencia de presupuesto y de un trasvase entre fundaciones —de la extinta Fundación Teatro Villamarta a la nueva Fundarte— que no terminó de llegar en los doce meses de 2016. Entre lo más destacado, en positivo, un par de óperas, Otello y Pagliacci/Cavalleria Rusticana; el regreso de los musicales con The Hole; y reconocimientos como el Premio Especial del Jurado concedido por la Fundación Premios Líricos Teatro Campoamor, y el del Festival de La Unión por los 20 años de Festival de Jerez.
2. El año de ‘Techo y comida’ 

Todo empezó con un crowdfunding y Juan Miguel del Castillo acabó un par de años después pisando alfombra roja. Entre medias, más de una treintena de premios para su ópera prima y el reconocimiento de su ciudad natal, cuyo ayuntamiento le concedió el Premio Ciudad de Jerez a la Creación. 2016 ha sido el año de Techo y comida, una modesta e incómoda película sobre la realidad social que sufren muchos españoles que ha logrado conmover al público y a la crítica. Su protagonista, Natalia de Molina, logró el Premio Goya a la Mejor Actriz por su papel como Rocío, una madre que lucha por evitar un desahucio y sacar a su hijo adelante. Por segundo año consecutivo un jerezano vivió con especial entusiasmo esta gala de premios del cine español, después de que en 2015 el músico Julio de la Rosa se llevara el galardón por su banda sonora para La isla mínima. De la Rosa, por cierto, volverá a compertir por el preciado trofeo en 2017.

3. Del Primavera Trompetera al Tío Pepe Festival

Vuelven los grandes festivales de música a la ciudad. 2016 ha sido el año de la consolidación de dos experiencias, muy diferentes entre sí pero muy positivas para la oferta cultural del entorno, que surgieron tímidamente por iniciativa privada y que, poco a poco, van creciendo y haciéndose un hueco importante en el calendario anual de la provincia. El Primavera Trompetera se celebró en la explanada del González Hontoria y logró pasar de 3.000 a 14.000 asistentes en un año, celebrando más de 14 horas de música ininterrumpida. Para este 2017, la organización lo traslada al Circuito de Jerez, acampada incluida, en un intento por recuperar las mieles que regalaba el emblemático Espárrago Rock. En cuanto al Tío Pepe Festival, su tercera edición ya muestra claramente el camino a seguir en la oferta cultural veraniega de la ciudad. Un mix que incluye música y turismo enológico y gastronómico de la mano de González Byass, que aumentó este año su oferta y propuso tres conciertos de altísimo nivel: Ismael Jordi, José Mercé y Ainhoa Arteta. 
4. 90 años de Bonald, a un paso del Nobel

El escritor y poeta jerezano José Manuel Caballero Bonald ha cumplido 90 años en este 2016. El Premio Cervantes celebró en noviembre pasado sus 9 décadas de poesía y resistencia, llegando a estar en la preselección de los aspirantes al Nobel de Literatura que finalmente recayó, no sin polémica, en Bob Dylan. El Premio Francisco Umbral premió por primera vez una obra poética y fue a parar a manos de Bonald por Desaprendizajes, que a su vez también ganó el Premio Andalucía de la Crítica. Fue un año también en el que la fundación que lleva su nombre en la ciudad ha vuelto a abrir sus puertas con gran intensidad, ofreciendo numerosos encuentros literarios de gran nivel y manteniendo convocatorias como el premio internacional de ensayo, que fue otorgado al periodista argentino Martín Caparros por su obra El hambre, así como el congreso anual que celebra en Jerez, que en esta edición estuvo dedicado a las relaciones entre las letras y la música.

5. La Zaranda, “de ninguna parte”

La Zaranda comenzó el año presentando su último trabajo, El grito en el cielo, en el Teatro Español de Madrid, y anunciando en paralelo la salida de la compañía jerezana de Andalucía por falta de apoyos institucionales. De esta manera, a punto de cumplir 40 años como uno de los grupos de teatro españoles de referencia, dejaba de contar con el sobrenombre de Teatro Inestable de Andalucía la Baja por el de Teatro Inestable de Ninguna Parte. Mientras ultimaban a final de año Ahora todo es noche, su nuevo espectáculo, con el respaldo de la productora catalana Focus, que verá la luz en este mes de enero, Paco de La Zaranda y Eusebio Calonge han logrado colar entre los mejores espectáculos del año su trabajo para la compañía aragonesa Nueve de Nueve Teatro, La extinta poética, estrenado en Zaragoza y que ha podido verse durante el pasado mes de diciembre en la sala Margarita Xirgu del Español de Madrid. Además, también estrenaron en la sala madrileña Tribueñe El corazón entre ortigas, dentro del festival Surge Madrid 2016. Un año de hiperactividad para los integrantes de una compañía teatral que celebra cuatro décadas en 2018 y que fue galardonada en 2010 con el Premio Nacional de Teatro.

6. El mayor homenaje flamenco de la historia

Miles de aficionados de la ciudad y del resto de España y el extranjero se citaron en junio pasado en la plaza de toros para presenciar un emocionante e inolvidable tributo de más de 50 artistas y de 7 horas de duración al llorado Juan Moneo Lara El Torta. Esta Nochevieja se han cumplido tres años desde su desaparición y su cante sigue más vivo que nunca. Bajo una organización más que aceptable y un guión del espectáculo algo improvisado —propio de estos memoriales con alma benéfica—, el tributo arrancó sin descanso e hizo desfilar por el escenario a artistas de la talla de Manuel Moneo, Rancapino, Luis el Zambo, Fernando de la Morena, Arcángel, Marina Heredia, Diego del Mora, Jesús Méndez y un interminable etcétera.
7. Manuel Morao, hijo predilecto

Jerez distinguió al fin como Hijo Predilecto, en una ceremonia celebrada el pasado 18 de junio en Los Claustros, al maestro del toque Manuel Morao, que a sus 87 años dedicó el honor a “mi familia que me falta” y aprovechó para enviar un mensaje de “esperanza” para que los jóvenes preserven esta música “grandiosa”. Artista, creativo, promotor y empresario, Manuel Morao es historia viva del arte gitano andaluz: ha creado escuela y ha destapado a grandes figuras. En medio de una enorme ovación que desembocó en palmas por bulerías, el patriarca de la dinastía de los Morao era condecorado entre familiares, amigos, artistas, aficionados, representantes civiles, eclesiásticos y políticos de todo signo de la ciudad. Como si su penúltimo servicio a su comunidad hubiese sido reunificar ideologías y carcomidos bandos para propiciar un aplauso común y conciliador. El Centro Andaluz de Documentación de Flamenco también le dedicó una exposición en 2016 sobre su vida y obra, y lavozdelsur.es pudo mantener una entrevista en profundidad con uno de los artistas flamencos más geniales que ha dado la ciudad.

8. Cultura compartida en Jerez

La Gotera de Lazotea, Sala La Quemá, Punto y Kropka, Torrejoyanca-ID y la asociación cultural El Arrabal de San Miguel organizaron entre septiembre y octubre de 2016 la primera edición del Festival Cultura Compartida, un ciclo cultural centrado en los movimientos migratorios. El ciclo se casó al Creative Commons World y ofreció la oportunidad de difundir y conectar culturas. Además, propuso exposiciones e intenso debates tras los visionados de las películas proyectadas. Sin duda, una de las propuestas culturales alternativas más destacadas del año que, ojalá, tenga continuidad en el presente 2017.
9. Alejandro Sanz, 20.000 corazones partíos en Chapín

Con incondicionales llegadas desde todas partes de Andalucía aguardando cola desde días antes del concierto, el cantante madrileño Alejandro Sanz devolvió los conciertos multitudionarios a la ciudad tras años de sequía. La gira Sirope del mediático artista de raíces gaditanas hizo escala en Jerez ante unas 17.000 personas enfervorecidas que disfrutaron de un generoso ‘show’ de 140 minutos, con invitados de lujo, las canciones actuales y los himnos clásicos de su ídolo. Si Sanz prometía sorpresas, quienes estuvieron allí para verle no salieron defraudados.

10. Hacia una nueva Fiesta de la Bulería

El gran evento flamenco de Jerez por antonomasia renovó en 2016 su fórmula con un cartel basado en 9 espectáculos y 70 artistas durante tres noches en la Alameda Vieja. Tras años de debate sobre el declive de la Bulería y diversos experimentos convertidos en sonoros fracasos —Mamelón o Alcázar—, parece que la fórmula al menos gozó de buena aceptación, si bien la respuesta de público volvió a ser más que discreta en comparación con el coste de montar un evento que sigue necesitando de mucha más promoción y apoyo externo al propio Ayuntamiento. Camino de las bodas de oro, que se celebrarán en este 2017, el flamenco joven, las casas cantaoras de Mairena, Utrera, Lebrija y Jerez, y una gala dedicada a Lola Flores con David Lagos, Jesús Méndez, Melchora Ortega y Mercedes Ruiz, entre otros, conformaron la propuesta de esta edición. El recinto de la Alameda Vieja, sin ambigú y sin el ambiente de las grandes noches en el coso de la calle Circo, hacen necesario seguir pensando qué formato será el más adecuado en el futuro.
11. El impagable testimonio de ‘Gurumbé’

Cuando lavozdelsur.es se hizo eco de Gurumbé, canciones de tu memoria negra, documental del jerezano Miguel Ángel Rosales, buscaba pantallas en las que exhibirse. Meses después, ya había pasado por festivales como el de cine europeo de Sevilla, Sao Paulo, Londres, Valladolid, y otros muchos certámenes nacionales e internacionales. El antropólogo y cineasta se estrena en un largometraje documental que explora el fenómeno del esclavismo en España, especialmente en Andalucía, y su influencia en la cultura y las tradiciones. “Me sentiría muy satisfecho si sirviera para abrir un debate sobre la identidad de este país, o que al menos sirviese a ese debate histórico sobre quiénes y qué somos”, contaba Rosales a este medio en el verano pasado. Producida por Intermedia, la película intercala entrevistas con investigadores como Aurelia Martín Casares, Arturo Morgado, Abuy Nfubea, entre otros, con material documental que ilustra toda la reflexión que encierra el metraje: ya sea en una zambomba en la peña Tío José de Paula de Jerez, en plena procesión de la cofradía de Los Negritos, en Sevilla, o captando las danzas africanas de la región de Thiès, en Senegal.

12. El resurgir de la Feria del Libro

Editores y libreros acabaron satisfechos tras el cierre de la segunda edición consecutiva de la Feria del Libro en Los Claustros, un espacio “inmejorable” para un evento que requiere de mayor divulgación por parte del Ayuntamiento, según reclamaron en el balance. Después de años de ostracismo —con ediciones en blanco incluso—, la Feria congregó a más de 8.700 personas en Santo Domingo y la idea del gobierno local es promocionar por toda la provincia la próxima edición. Las visitas crecieron un 25% pero la programación en torno a las letras, más allá de los stands de librerías y editoriales, fue mucho más ambiciosa que en anteriores ocasiones. Una novedad importante también fue la celebración de conciertos y actividades escénicas todas las noches, lo que supuso un atractivo importante para captar más público.

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