Rosario Troncoso

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Buscar a Dios. O dejar, mejor que nos encuentre. Ay. Qué sobresalto para algunos, sentir, de golpe, las manos de Dios sobre los hombros.

Soy afortunada, por haber escapado a tiempo de ser una chica “cosmo”, menos mal. Y seré una mujer de arena, con mis hijos y sus cubitos. Se abre la veda de los helados.

Encontrar personas que son leales por convicción y con pasión no es fácil. Hay que buscar, cavar sin descanso, estudiar los mapas de lugares remotos, ir detrás de cada huella y de cada pista

Hay algunos de sentido del humor dudoso que basan sus chascarrillos en los deslices del prójimo y la inferioridad ajena. Pero nadie les recrimina su grosería, sino al revés.