Eloy Baztarrica

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Las zapatillas de mi madre eran de marca. De dejar marca, quiero decir.

Carlos nunca olvidaría sus expresiones enloquecidas y sus ojos vidriosos llenos de capilares a punto de estallar. Pocos se atrevían a pronunciar las palabra: zombi.

Montar un medio de comunicación sin un gran inversor detrás y otras grandes locuras de nuestro tiempo.

El pobre, el analfabeto, incluso el ladrón, hablaba andaluz en el cine y el teatro. Es un estereotipo muy manido, pero está en nuestra mano normalizarlo.