Eloy Baztarrica

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El pobre, el analfabeto, incluso el ladrón, hablaba andaluz en el cine y el teatro. Es un estereotipo muy manido, pero está en nuestra mano normalizarlo.

Nunca he tenido vicios, pero en los últimos cinco años he dedicado más horas de las que estoy orgulloso a las redes sociales.

¿De verdad las mentes están tan avanzadas como para no confundir sexo con amor?

Los ojos del niño se inundaron de lágrimas pero no caía ni una. Tenía cinco años. Arrugó la nariz para contener el agua salada, formando un diminuto dique con sus párpados inferiores.