Ana Vázquez Toscano

Publicaciones

El precariado ha llegado para quedarse. Con descaro, desfachatez y, según algunos, para hacernos el favor de tener un trabajo. De mierda, pero un trabajo. Y no se quejen, que encima serán unos desagradecidos.

Atrévanse a medir su grado de coherencia interior antes de hablar del de los demás. Que lecciones sabemos dar todos.

Mientras siga existiendo violencia de género, mientras las mujeres cobremos menos que los hombres, seguirá siendo necesario un día como hoy.

Ante la indolencia e indiferencia, esa gran enfermedad del siglo XXI, el ataque a quienes intentan combatirla.