Un año sin rey Juan Carlos y con su hijo al frente y no ha pasado nada. ¿Eso es bueno o malo? - …y yo que sé. Una pitada en el Nou Camp, y el grito en el cielo. Salen los corifeos,- Socorro!, los pilares de la democracia se vienen abajo!- señores un poquito de calma y de sensatez.

Soy de esa generación a la que denominaron del boom económico español, del desarrollismo opusdeista de los López Bravo y López Rodó; vamos otro nacido al calorcito de unos padres de provincia que se conocieron y se amaron en la capital.

El actual cine de animación nos da en bastantes ocasiones sorpresas, mientras que el cine de "carne y hueso" nos ofrece más de lo mismo en demasía.

“Yo aquí he venido a hablar de mi libro”, frase que se hizo arquetípica en boca del fallecido Francisco Umbral. Pues yo, lo mismo.

Creo haber visto en algún canal de televisión un enunciado que decía algo así como: “Alimente a sus hijos con derivados del petróleo”.

Provengo de una familia católica del centro de Jerez, de la calle Corredera, y mi educación escolar siempre pasó por profesores con sotana, desde los Dominicos de Coruña, a los Maristas y Jesuitas de Bilbao. Mi padre era viajante y nos trasladábamos más que el baúl de la Piquer.

El cine como hecho cultural, social y lúdico es algo que la Bahía y la provincia gaditana pide a gritos. O eso me parece a mí.

Ya nos queda ná y menos para ir a votar a estas autonómicas por sorpresa, por obra y gracia de la presidenta Díaz y con una difícil explicación del porqué del adelanto primaveral.

Huele a primer round, simplemente.

Uno intenta aprender, y la universidad no es mal sitio. Mi buen amigo Salvador Catalán me invita periódicamente al ciclo Presencias Literarias en el aulario La Bomba. Un espacio de encuentro con gentes interesantes que recaban en Cádiz para contarnos un pellizquito de su quehacer creativo

Soy un recién llegado a las Cortes de Cádiz, eso que llaman un jerezano de la diáspora.