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Cuando supe que Pablo Ráez se había marchado, no pude evitar llorar y al mismo tiempo sonreír.

Cada vez cuesta más trabajo sobrellevar reuniones entre “personas”. La mayoría no está en el sitio.

Están los que viven sus vidas exactamente como han decidido vivirla, bendecidos además con una historia personal que han sabido utilizar a la perfección para lograr una forma de vivir envidiada por el resto. Como la Preysler.

Lo que se viene a practicar con fervor por estas fechas no es comer, beber o cantar. Muchas veces observo más bien que se trata de zampar, tragar o balar.

Lo cierto es que nos han vendido humo: quien bien te quiere no te hará llorar. Y cada mujer maltratada, vejada o asesinada tiene tras de sí su propio rosario de cómplices.

Parece que se nos olvidó todo lo que ha llovido en apenas 5 años…

A veces, compartir un abrazo con un desconocido te hace caer en la cuenta de que hay muchas personas que no tienen cubiertas sus necesidades afectivas y que muy pocas lo dicen.

Mentir por defecto no sólo es de cobardes sino de necios.

Después de todo, levantarse con un nuevo día por delante es el premio diario que nos llevamos, sin darnos cuenta, en esto que viene a llamarse vida, pero que en realidad es una caída donde lo importante es saber caer.

Me gusta la gente tierna. No lo puedo evitar. Son dulces, afectivos y acogedores. No se cortan en mostrar sus emociones.

Al parecer necesitamos mitificar, idealizar, fantasear, o cosificar lugares, situaciones o personas, para que despierten nuestro interés, sin cuestionarnos siquiera si son o no una falacia.

Uno de mis personajes favoritos de toda la vida de dios ha sido el abuelo de Heidi.

Los resultados en las votaciones, algunos pensamos que toda la gente de este país no es idiota. Somos más inteligentes que eso. Simplemente, pensamos que era tan evidente, que dejó de serlo.

No lo tengo claro, pero en la balanza pesa más el “NO”. Nada como someterse a una cura de desintoxicación des-informativa para ver las cosas desde fuera del círculo.

Yo estaba tomando algo refrescante en la terraza de un bar cuando pasó por delante de mí. Nos miramos y en pocos segundos supimos que nuestras vidas ya nunca volverían a ser las mismas.

Hace 40 años un arriero encontró a dos jóvenes junto a un arroyo haciéndole señas. Se trataba de dos supervivientes del accidente aéreo que ocurrió en la Cordillera de los Andes en 1972 y que conmocionó al mundo.

Tras echar otro vistazo al perfil del individuo antes de desterrarle definitivamente de Facebook, observo que declara trabajar como “Mercenario Podemita” y me cuestiono hasta qué punto llega la caradura y la desvergüenza del ser urbano.

Petra no es pequeña ni peluda. Ni tan blanda por fuera que se diría toda de algodón. Más bien lo contrario. Es fuerte por fuera y tierna por dentro. 

Lacitos aparte, el pasado 12 de mayo se celebró el Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de Fatiga Crónica. Ambos se han convertido en un filón para experimentar con cobayas humanas.

Es domingo y está amaneciendo. Llueve copiosamente. Parece como si la lluvia fuera una señal para detener en seco la fiesta.